Irán respondió con desdén a la nueva ofensiva económica anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien el miércoles por la la tarde prometió una campaña de aislamiento sin precedentes contra Teherán y amenazó con consecuencias para los países que continúen prestándole apoyo.
La escalada de la retórica tuvo una rápida reacción en los mercados petroleros. Los futuros del Brent subían cerca de 3% este jueves y alcanzaban los US$ 94,31 por barril, mientras el WTI avanzaba 3,3%, hasta US$ 88,67.
El movimiento se produjo después de que Trump anunciara lo que denominó un "Día D económico" contra Irán, ampliando la presión no solo sobre la República Islámica, sino también sobre los países y compañías que mantengan vínculos económicos con ella.
"Nadie le ha brindado a la República Islámica de Irán una mejor oportunidad para llegar a un acuerdo que yo. Trágicamente, para ellos, no la han aprovechado", escribió Trump en Truth Social. "Por lo tanto, hoy anuncio la operación económica más devastadora jamás emprendida contra país alguno. Se tratará de una guerra económica y un aislamiento sin precedentes", agregó.
El mandatario estadounidense advirtió además que "cualquier país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionen algún tipo de ayuda a Irán se enfrentará a tremendas consecuencias económicas". Entre las actividades que exigió detener mencionó el contrabando de petróleo, líneas de intercambio, transferencias de efectivo, casas de cambio, registros de buques y empresas fachada.
"Este será un Día D económico, y necesitamos que todos nuestros aliados se unan a los Estados Unidos de América para aislar y derrotar la amenaza iraní", afirmó Trump, asegurando que las medidas debilitarán a Teherán e impedirán que obtenga un arma nuclear.
Irán se burla de la amenaza
La respuesta iraní llegó este jueves de la mano del viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, quien cuestionó la imagen de debilidad de Teherán presentada por la Casa Blanca y sostuvo que, en realidad, Washington está buscando el respaldo de sus aliados.
"Afirman que Irán está al borde de la derrota, pendiendo de un hilo, ¡y sin embargo les ruegan a todos sus aliados que los ayuden!", escribió Gharibabadi en X en respuesta al anuncio de Trump.
El funcionario iraní también presentó la nueva ofensiva estadounidense como la continuación de una estrategia que, según Teherán, no consiguió sus objetivos en el terreno militar.
"La guerra militar no dio resultados, así que ahora han bautizado el siguiente fracaso como 'guerra económica'", afirmó Gharibabadi.
El endurecimiento de Washington ocurre además después de que Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales socios comerciales de Irán, anunciara la suspensión de todas las transacciones comerciales y financieras con Teherán. Emiratos aseguró haber sido blanco el martes de dos misiles balísticos lanzados desde Irán, algo que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, negó.
China rechaza la presión de Washington
China también reaccionó a las amenazas estadounidenses y defendió una salida diplomática al conflicto. La posición de Beijing resulta especialmente relevante debido a sus estrechos vínculos económicos con Teherán y, en particular, a sus compras de crudo iraní.
"La imposición de sanciones y la presión no contribuyen a resolver el problema", declaró en Beijing el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian.
"China insta a las partes pertinentes a que adopten medidas responsables y resuelvan los problemas por la vía diplomática y política", agregó.
China podría quedar particularmente expuesta a la nueva estrategia de Trump. De acuerdo con datos de 2025 de la firma de análisis Kpler, consignados por Al Jazeera, el gigante asiático compra más del 80% del petróleo exportado por Irán. Además, representa el 26% de las importaciones iraníes, por unos US$ 17.800 millones, y tras la suspensión del comercio de Emiratos Árabes Unidos se convirtió en el principal socio comercial de Teherán.
La advertencia de Trump apunta precisamente a elevar el costo para terceros países de mantener esos vínculos. En su mensaje, el presidente estadounidense dejó claro que la ofensiva no se limitará a nuevas restricciones directas contra Irán, sino que buscará cortar sus canales financieros, comerciales y petroleros con el resto del mundo.