La fintech de asesoría patrimonial fundada por José Tomás Valente administra cerca de US$ 150 millones de 2.000 clientes con un equipo de 18 personas. Acaba de cerrar una ronda por US$ 1,1 millón a la que entraron tres inversionistas, dos de ellos family offices.
El que lideró es el family de la familia Anastassiou. El segundo family office pidió no ser identificado. El tercero en entrar fue el Fondo Vulcano, que aumentó su participación en la empresa y con eso Alan Jarry entró al directorio en reemplazo de Juan Sosa Larraín.
Con esta ronda, Betterplan ha levantado en total cerca de US$ 4 millones.
Cuando la fintech nació en 2021 salió a competir por el ahorrante retail en el mismo mercado que Fintual y Racional. En el camino pivoteó y ahora el mínimo de inversión es $ 100 millones y llega hasta los US$ 2 millones, con un nicho ampliado hasta US$ 5 millones donde busca competir con multifamily offices. Sus competidores, dicen, son la banca privada de Santander y Banchile.
Este cambio no fue fácil, cuenta Valente, y se empezó a pensar en 2022 y 2023. El S&P 500 partió 2022 en 4.766 puntos y no volvió a ese nivel hasta el 23 de diciembre de 2023. En paralelo, el Banco Central subió la Tasa de Política Monetaria de 0,5% a 11,25% y los chilenos se fueron en masa a los depósitos a plazo.
“Imagínate una opción con cero riesgo o muy poquito riesgo que te da 11%. Para la gente era good enough”, dice Valente.
En ese período compararon quién valoraba de verdad el servicio. “Le estoy dando un servicio similar a alguien de $ 500 millones y a alguien de $ 30 millones, y me valora más el de $ 500 millones”, resume.
Su lectura es que para los primeros ahorros un fondo mutuo balanceado es suficiente, y que la asesoría personalizada recién importa cuando el cliente ya acumuló patrimonio y paga más impuestos.
Ahí entró el argentino Joaquín Rhodius, en 2023, con la experiencia en banca privada que Valente no tenía. Llegó a Chile en 2013 por una oferta de LarrainVial, estuvo diez años en la corredora y ahí le tocó liderar la apertura de una oficina en Argentina.
La ronda que acaban de levantar es para entrar a Argentina. ¿Por qué el país trasandino y no por México o Perú? Por las cuentas comitentes, explica Rhodius.
Las restricciones cambiarias empujaron a los argentinos a abrir cuentas de inversión en las ALyCs -el equivalente local a una corredora de bolsa- para comprar dólares vía contado con liquidación, y Rhodius cuenta que llegaron a cerca de 12 millones de cuentas abiertas.
A eso le suma el ahorro que está fuera del mercado. “Es un país que ha generado riqueza, pero la riqueza está guardada en caja de seguridad y en propiedades”, dice. Su estimación del nicho que persiguen allá va entre US$ 200 mil millones y US$ 250 mil millones en activos.
Los últimos tres años, aseguran los fundadores, Betterplan ha crecido cerca de 100% anual y espera duplicarse otra vez en 2026.