En mayo de 2023, los principales modelos de inteligencia artificial (IA) de Estados Unidos superaban a los de China por cerca de 340 puntos "Elo", el indicador utilizado por la Universidad de Stanford para comparar sus capacidades. En marzo de 2026, esa diferencia se redujo a aproximadamente 40 puntos.
Según informe de Credicorp Capital al que tuvo acceso DF, China logró reducir considerablemente la brecha tecnológica con Estados Unidos en los últimos años, pese a las restricciones impuestas por Washington al acceso a chips de última generación, fundamentales para entrenar los sistemas más avanzados de IA.
"China puede seguir reduciendo la brecha de desempeño, pero las restricciones a los chips limitan su capacidad para definir la siguiente frontera tecnológica", indicó el informe.
China respondió a estas limitaciones con una estrategia centrada en desarrollar modelos abiertos, más económicos y eficientes en el uso de capacidad computacional. Esto le habría permitido acercarse a sus competidores estadounidenses sin disponer de los mismos recursos.
Asimismo, ayer ChangXin Memory Technologies (CXMT) anunció que espera poner a la venta a fin de año un chip de memoria de mayor capacidad y eficiencia que los existentes en el mercado, un campo en el que también compiten Samsung y SK Hynix. La compañía espera lanzar un producto basado en esta innovación para servidores antes de que termine 2026.
Esto llevó a que los principales índices bursátiles de Estados Unidos operaran al momento de esta nota a la baja, con el Nasdaq 100 retrocediendo un 0,44%.
La noticia generó alerta sobre cómo China está cerrando la brecha de desarrollo tecnológico frente a las empresas que hoy dominan el mercado.
Tanto así que el índice Kospi de Corea del Sur, un indicador clave del sector de la IA, cayó 6,5% debido a la preocupación por la competencia china, lo que impulsó a los inversores a salir del sector tecnológico.
El avance chino
Durante 2025, la inversión privada estadounidense en IA alcanzó los US$ 285.900 millones, frente a los US$ 12.400 millones registrados en China. Es decir, Estados Unidos invirtió cerca de 23 veces más.
Ahora bien, no se puede subestimar el esfuerzo chino, debido a que buena parte de su financiamiento proviene de fondos gubernamentales, bancos estatales, gobiernos locales y empresas públicas.
Ante ello, más allá de la disputa por el liderazgo tecnológico, el avance chino podría tener importantes consecuencias para el negocio de las grandes compañías estadounidenses: “La difusión de modelos abiertos y de menor costo puede ampliar la adopción, pero también limitar el poder de fijación de precios de los desarrolladores, precisamente cuando el aumento de la depreciación y del financiamiento exige mayores ingresos”, sostuvo el informe.
Riesgo para Wall Street
El peso que adquirió esta industria en la economía estadounidense elevó la relevancia del desafío. Según estimaciones de Credicorp, la inversión vinculada a IA explicó alrededor del 53% del crecimiento económico de Estados Unidos durante el segundo trimestre de 2026.
Sin embargo, el gasto todavía no se traducía en ingresos suficientes para justificar las inversiones realizadas, lo que esta abriendo algunas interrogantes sobre la rentabilidad de estos proyectos y sus consecuencias para el mercado.
En particular, los riesgos también podrían extenderse a la renta fija. Según Credicorp, si los proyectos de IA generan retornos inferiores a los esperados, las compañías estadounidenses "podría afectar los márgenes, el flujo de caja y la calidad crediticia”.