A comienzos de enero, el presidente ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, calificaba a Venezuela como un mercado donde “no se puede invertir” bajo las condiciones legales y comerciales que regían entonces. La petrolera, que llegó por primera vez al país cerca de 1940, advirtió que para evaluar un regreso necesitaba ver cambios significativos en las condiciones. “Nuestros activos han sido confiscados en dos ocasiones”, recordó entonces el ejecutivo.
A casi nueve meses de la salida de Nicolás Maduro del poder, una serie de compañías internacionales y latinoamericanas ha comenzado a mover fichas en Venezuela. ExxonMobil avanza en conversaciones para regresar a la Faja del Orinoco, según informó Reuters, mientras otras empresas ya han firmado acuerdos, anunciado inversiones o reactivado operaciones en el país.
Entre ellas está la estadounidense Chevron, que el 2 de septiembre anunció nuevos acuerdos para sus sociedades conjuntas en Venezuela. La compañía informó que estas proyectan invertir más de US$ 7.000 millones durante los próximos cinco años, con el objetivo de más que duplicar su producción hasta aproximadamente 600 mil barriles diarios.
“Con mejores condiciones y una superficie adicional, estamos fortaleciendo una cartera que creemos puede generar un crecimiento atractivo del petróleo a bajo costo”, sostuvo entonces la compañía. En el caso de Chevron no se trata de un regreso al país. La petrolera mantiene presencia en Venezuela desde 1923 y actualmente opera en el país a través de tres sociedades conjuntas.
La petrolera GeoPark anunció también el 2 de septiembre su entrada al mercado venezolano a través del bloque Bare, en la Faja del Orinoco. La operación, impulsada junto a Grupo Gilinski, le permitirá participar en el desarrollo de un activo que actualmente produce alrededor de 11 mil barriles diarios y que, según la compañía, podría alcanzar entre 85 mil y 95 mil barriles por día.
Latam y Avianca retomaron los vuelos entre Bogotá y Caracas; American y United volvieron a conectar Venezuela y EEUU; y Qatar Airways entró al país.
A ellos se sumó la italiana Eni, que firmó un contrato para desarrollar el yacimiento Junín-5, también en la Faja del Orinoco. Al igual que Chevron, la firma italiana no había abandonado completamente Venezuela: está presente en el país desde 1998.
La española Repsol, en tanto, también está ampliando sus operaciones. En abril, la petrolera anunció un acuerdo con el gobierno venezolano y con la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que le permitirá retomar el control de las operaciones e incrementar la producción de petróleo en Petroquiriquire.
En ese sentido, la española afirmó que podría triplicar la producción de petróleo en los próximos tres años “si se siguen dando las condiciones necesarias”. Dos meses después, Repsol anunció la firma de otro acuerdo de exploración y desarrollo de una nueva zona petrolífera en el país.
Más allá del petróleo
El movimiento empresarial comienza, además, a extenderse a otros sectores. Uno de los casos es Cementos Argos. La firma colombiana incluyó este año a Venezuela dentro de su estrategia de crecimiento.
En sus resultados del segundo trimestre informó que había superado la meta de exportar 5.000 toneladas mensuales, completando así una primera fase de su reingreso a este mercado. En ese sentido, afirmó que espera tener presencia local relevante pero “sujeta a la evolución de las condiciones del país y a la eventual materialización de los derechos asociados a los activos que le fueron expropiados sin compensación a la compañía”.
Otro grupo colombiano que está reforzando su presencia es Grupo Nutresa, controlador de la chilena Tresmontes Lucchetti. Venezuela llegó a representar, hace poco más de una década, entre 20% y 30% de los ingresos del grupo, según explicó su presidente, Jaime Gilinski.
En ese contexto, el conglomerado formalizó un acuerdo para adquirir Tío Rico, líder de la categoría de helados en Venezuela. Gilinski calificó la operación como “muy estratégica” y señaló que la compañía concentra cerca del 55% de ese mercado.
El regreso de las aerolíneas
Latam Airlines Colombia reinició el 23 de febrero sus vuelos entre Bogotá y Caracas, inicialmente con cuatro frecuencias semanales. La compañía anunció además que desde abril elevaría la operación a un vuelo diario.
Avianca, parte del Grupo Abra, también reforzó su presencia. La aerolínea retomó en septiembre su vuelo diario entre Bogotá y Caracas, abrió una ruta hacia Maracaibo y mantuvo su operación a Valencia, con una oferta total de más de 7.500 asientos semanales entre Colombia y Venezuela.
El regreso también alcanzó a las compañías estadounidenses. American Airlines volvió en abril después de siete años fuera del país, con la ruta Miami-Caracas, mientras United Airlines retomó en agosto el vuelo diario Houston-Caracas, que había suspendido en 2017.
A ellas se sumó Qatar Airways, que en julio comenzó a volar a Caracas y se convirtió, según la compañía, en la primera aerolínea del Golfo en operar en Venezuela, con dos frecuencias semanales.