El dólar subió de nuevo este jueves, pues la evolución del conflicto geopolítico en Medio Oriente preocupó a los participantes del mercado, ya que Irán está apostando a un control más estricto del estrecho de Ormuz.
La paridad local subió $ 2,2 para cerrar a $ 916,3 en las pantallas de Bloomberg, habiendo caído a $ 912 durante la mañana. Ya a mitad de semana el dólar-peso encontró un piso desde donde rebotar tras sus recientes caídas, aun en medio de la escalada de los precios del cobre.
¿Problemas a la vista?
Los vientos del mercado global comenzaron a favorecer al dólar en la jornada. El dollar index recuperaba 0,3%, viendo que el petróleo Brent avanzaba 4,3% a US$ 82,9 por barril, y los rendimientos del Tesoro se elevaban cerca de 6 puntos base (pb) a dos años y 4,9 pb a 10 años plazo.
Esto, después de que Irán diera a conocer el borrador de un plan para regular el estrecho de Ormuz, el que incluiría condiciones restrictivas, como por ejemplo, prohibir los barcos con bandera estadounidense o israelí.
Además, las fuerzas navales iraníes atacaron "objetivos hostiles" en la entrada del pasaje este jueves, según reportó la agencia de noticias Fars ligada al régimen persa.
El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, había avisado más temprano este miércoles que se logró un acuerdo en principio con Omán en casi todos los asuntos relacionados con Ormuz, incluyendo el mapa para las rutas marítimas de entrada y salida.
Irán sostuvo que un eventual pacto bilateral con Omán no significaría una apertura total del estrecho, e insistió en que Estados Unidos no es parte de esta negociación. Cualquier acuerdo definitivo tendrá que ser aprobado por el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.
Mientras tanto, todavía no ha surgido un anuncio derivado de conversaciones entre la república islámica y autoridades estadounidenses, cuando desde la Casa Blanca se había manifestado un cierto optimismo sobre la posibilidad de que llegara tan pronto como el miércoles.
El calendario económico de EEUU trajo datos mixtos esta semana, en momentos en que el mercado sigue descontando un alza de tasas de la Reserva Federal quizá tan pronto como en septiembre. Una importante referencia llegará mañana viernes, cuando se publique en EEUU el informe de nóminas no agrícolas de julio.
Situación cuprífera
En cuanto al cobre, el futuro del metal transado en Londres bajó 0,1% a US$ 6,39 por libra, aún lejos del récord de US$ 6,59 por libra alcanzado en operaciones intradiarias de enero. Por su parte, el contrato Comex llegó a marcar hoy un nuevo máximo histórico de US$ 6,87 la libra, pero a esta hora cotizaba plano.
El dólar-peso "podría caer a hasta los $ 900" gracias a estos precios del metal rojo, escribió el head global de mercados de ING, Chris Turner, en el boletín Latam FX Talking del banco neerlandés.
"Todas las miradas están puestas en Washington y en si el Departamento de Comercio ampliará los aranceles al cobre para incluir una mayor cantidad de esta materia prima. Esto podría resultar un arma de doble filo para el peso chileno, dependiendo de si las exportaciones de Chile quedan exentas", evaluó.
La expectativa arancelaria ha generado masivos traslados de inventarios a los almacenes estadounidenses, mientras en lo más reciente de todas formas la suma de los stocks visibles ha ido disminuyendo, una posible señal de mayor consumo del mineral.
Datos del Banco Central muestran que los no residentes han recortado sus posiciones contra el peso chileno a niveles de US$ 16 mil millones netos, después de que a finales de julio habían alcanzado US$ 18.800 millones. En todo caso, siguen en niveles elevados comparados con su historia.
Turner observó que "más allá del cobre, el crecimiento de Chile no es particularmente dinámico y las tasas de rendimiento implícitas son relativamente bajas dentro de Latinoamérica, en 3,5%. Parece que al banco central aún le gustaría bajar las tasas, pero los mercados esperan que se mantengan estables durante seis meses y luego haya un aumento".