Menos fondos activos, más disrupción tecnológica y startups que crecen a velocidades impensadas hace pocos años. Esa combinación es la que Fen Ventures quiere capturar con su cuarto fondo de inversión, un vehículo con el que la gestora ligada a LarrainVial busca levantar entre US$ 30 millones y US$ 50 millones para invertir en compañías de Latinoamérica en pleno auge de la inteligencia artificial (IA).
“Estamos en las puertas de una revolución tecnológica que está cambiando la forma de hacer las cosas en casi todas las industrias y eso genera oportunidades gigantes”, dijo a DF el cofundador y managing partner de Fen Ventures, Cristóbal Silva.
La gestora acumula más de una década de trayectoria en el ecosistema regional. Fundada por Silva y Ricardo Levy, partió hace 13 años con una inversión piloto en Levita Magnetics -sin estructura formal de fondo- y en 2017 se asoció con LarrainVial, que ingresó como socio a través de Activa, su brazo de activos alternativos. Ese mismo vínculo se mantiene hasta hoy.
En 2018 levantaron su segundo fondo -el primero con estructura formal- por US$ 21 millones, apalancado con recursos de Corfo. Se trata de un vehículo que está en proceso de desinversión y le restan aún dos años de operación.
“Somos un caso de éxito de Corfo, porque es un fondo que ocupó esta política pública para poder partir, pero logramos llegar a un punto en el que dejamos de necesitarlo y podemos volar con alas propias”, afirmó Silva.
El tercer fondo, de US$ 25 millones y 100% de capital privado -con el que están cerrando su proceso de inversión-, marcó otro hito: fue el primero con una estrategia regional. Menos del 30% de sus compañías son chilenas y el resto se reparte entre Argentina, Colombia, México, Estados Unidos e incluso Europa con fundadores chilenos.
A la fecha, Fen Ventures ha invertido en 52 startups como AgendaPro, Capitalizarme, Destácame, Fintual, Forest, Galgo, Shinkansen y Magnar.
US$50 millones es la meta del nuevo instrumento de inversión.
Cuarto fondo
El cuarto fondo de la gestora mantendrá la estrategia de enfoque amplio en tecnología, industria y geografía que ha caracterizado a la firma.
“Dentro de las fortalezas de Fen es que somos probablemente el fondo que tiene un portafolio más diversificado. Vamos desde deep tech y biotech hasta fintech y plataformas”, explicó Silva.
El nuevo vehículo apunta a construir un portafolio de 20 a 30 compañías con tickets de primera inversión de entre US$ 200 mil y US$ 500 mil, con capacidad de inversiones de seguimiento de hasta US$ 1,5 millones.
La estructuración del fondo partió hace algunas semanas. El primer cierre se proyecta para este año y, el final, para el primer semestre de 2027.
La base de aportantes, que Silva describió como una de las más diversificadas de la región, incluye compañías de seguros, endowments (fondos patrimoniales) de fundaciones, fondos de fondos, family offices y personas naturales. Con eso, Fen Ventures se posiciona como uno de los pocos fondos de capital de riesgo activos en Chile que opera sin apalancamiento de Corfo ni un grupo familiar como inversionista ancla.
No obstante, un cambio relevante respecto de sus vehículos anteriores es la etapa de entrada. Si bien históricamente invertían en compañías con un producto lanzado y tracción demostrada, la velocidad de la disrupción de IA los ha forzado a entrar antes.
“Si quisiéramos invertir en compañías con tres o cuatro años de historia, probablemente no podríamos hacerlo”, admitió Silva.
Entre los socios de este cuarto instrumento de inversión están José Antonio Jiménez y Eduardo Beffermann, por el lado de Activa, y un tercero que estarían por sumar.
Menos fondos, mejores oportunidades
Consultado por el estado de la industria de capital de riesgo, Silva observa el mercado regional con una mezcla de cautela y optimismo.
Explicó que Fen Ventures analiza a más de 1.000 compañías al año y detectó que las oportunidades de inversión en Chile –país que históricamente representaba cerca del 30%- cayeron a menos del 20% en los últimos dos años.
“Hay menos emprendedores partiendo nuevas compañías”, advirtió.
¿Las razones? Según Silva, es una combinación de factores, pero lo atribuyó en parte a la fragilidad económica, la escasez de capital y un costo de oportunidad más alto para los fundadores.
Pero donde otros ven dificultad, la gestora ve una ventana. El número de fondos activos en la región disminuyó de forma significativa desde 2021, incluyendo las firmas de capital de riesgo corporativo y family offices.
“Va a haber tremendas oportunidades por la disrupción tecnológica y un ambiente mucho menos competitivo. Eso genera el mejor de los escenarios y vamos a tener mejor capacidad de seleccionar e invertir”, proyectó.
Y esa evidencia ya se deja entrever, pues Silva dijo que observan emerger compañías muy pequeñas que alcanzan facturaciones relevantes en meses, algo impensado hace pocos años.
“Preguntarle a alguien en cinco años más si ocupa inteligencia artificial va a ser como preguntar a alguien hoy si ocupa internet (...) Creemos que el momento de capturar esa transformación es ahora”, dijo.