Las expectativas del mercado son altas ante la llegada de Abelardo de la Espriella, quien este viernes asume la presidencia de Colombia, como dan cuenta la apreciación de sus activos y caída en el riesgo país. El managing director de Ashmore Colombia, Felipe Gómez, sostuvo a DF que el cambio de mando ha comenzado a recuperar la confianza de los inversionistas y puede abrir un nuevo ciclo de crecimiento basado en la inversión.
Gómez, quien ha participado en webinars con clientes de LarrainVial presentando su visión sobre el país cafetero, destaca las oportunidades que se estan abriendo, aunque advirtió que el nuevo mandatario enfrentará riesgos importantes, particularmente en la negociación política con un Congreso.
- ¿Cómo interpreta el movimiento del mercado?
- Por un lado, los activos colombianos estaban muy baratos. Aunque el crecimiento económico no ha sido espectacular, la economía siguió creciendo. En 2022 lo hizo 7,2%, en 2024 y 2025 mantuvo el crecimiento y este año crecería 2,5%. Eso permitió que a las empresas les siguiera yendo bien y que las utilidades de la bolsa continuaran aumentando.
Con Gustavo Petro hubo crecimiento de mala calidad, basado en gasto público, endeudamiento y poca inversión. La baja importación de bienes de capital redujo la demanda de dólares, mientras seguían entrando divisas por remesas, petróleo y café, lo que contribuyó al fortalecimiento del peso.
Además, muchos fondos globales habían dejado de invertir en Colombia. Con la llegada del nuevo Presidente y las señales de mejora fiscal, esos fondos regresan para comprar deuda local en pesos. Como están entrando rápidamente y al mismo tiempo, aumenta la oferta de dólares y la moneda se fortalece en exceso.
Por eso, el Banco de la República anunció un programa de compra de US$ 4 billones (millones de millones) para aprovechar estos precios y fortalecer las reservas internacionales.
En definitiva, sí hay una expectativa de que mejoren los problemas fiscales y vuelva la inversión, lo que está elevando el valor de los activos colombianos.
“Las compañías chilenas están mostrando cómo empezar a tomar riesgos en Colombia incluso antes que las locales”.
- ¿En qué se debiera enfocar De la Espriella?
- La apuesta debe ser recuperar la confianza y volver a un crecimiento basado en inversión. Para eso se necesita un trabajo más micro que macro, como destrabar proyectos, mejorar los procesos de licenciamiento ambiental y social, y que las instituciones respondan dentro de plazos y requisitos establecidos.
La inversión como porcentaje del PIB cayó al 17%, frente al 25% de hace 10 años y cerca del 24% en Chile. Para revertirlo, se necesitan señales de orden fiscal, menos trámites y mejores condiciones para que el inversionista privado pueda operar sin tanta burocracia.
- ¿Cómo anticipa el desafío del Congreso?
- No será fácil. De la Espriella perdió la elección de la presidencia del Senado, pese a tener un candidato. Además, su intención de gobernar con los “nuncas” sugiere una relación retadora con el Congreso. El riesgo es que intente sacar adelante sus proyectos apelando más a la opinión pública que a la negociación política. Al Presidente (Iván) Duque no le funcionó.
De todos modos, hay reformas que el Congreso tendrá que tramitar porque son necesarias para que el país opere. Entre ellas están el presupuesto, una ley tributaria para financiarlo y la ley de competencias. Si esta última no se implementa bien, el problema fiscal puede agravarse.
Las mayores dificultades podrían aparecer en reformas más amplias o cambios a la reforma pensional aprobada por el gobierno anterior.
- ¿Dónde ve las principales oportunidades?
- Hay oportunidades de crecimiento en prácticamente todos los sectores, aunque el reto es identificar cuáles pueden crecer más. Entre los más atractivos están hidrocarburos, energía, salud e infraestructura.
Los bancos son particularmente interesantes porque se benefician del crecimiento de toda la economía. Además, hoy no tienen problemas de solvencia y pueden hacer crecer sus carteras sin necesidad de emitir nuevas acciones.
Para evaluar las oportunidades hay que mirar la capacidad financiera de cada empresa. Algunas están endeudadas y requieren emitir acciones, vender activos o reducir dividendos para financiar su crecimiento; otras ya cuentan con recursos en caja.
También hay una oportunidad de valorización por la reducción del riesgo país y del costo de capital. La Bolsa de Colombia transa por debajo de nueve veces precio-utilidad, frente a niveles de 13 o 14 veces previo al gobierno de Petro. Para que ese potencial se concrete, el frente fiscal debe seguir saneándose, el costo de capital tiene que bajar y las compañías deben mostrar cómo aprovecharán el nuevo ciclo político, la situación de Venezuela y una mayor integración con Chile y Perú.
En eso, las compañías chilenas están mostrando cómo empezar a tomar riesgos en Colombia incluso antes que las locales. Cencosud Shopping compró un centro comercial hace unos meses y otras empresas chilenas (MallPlaza) también están entrando con fuerza al mercado. Los chilenos les están mostrando a los colombianos que no hay que pensarlo tanto, que las oportunidades vienen y que hay que actuar.