“Sergio Yáñez posee 30 años de experiencia profesional en los sectores financiero, inmobiliario, construcción y telecomunicaciones. Junto a su familia en 2011 fundó la empresa de servicios financieros Emprender Capital, compañía que ha tenido un éxito rotundo ofreciendo servicios de factoring, leasing, bolsa de productos y cobranza”.
Así reza parte de la descripción que todavía esta semana se podía ver en la página institucional del Grupo Araucana, sobre Sergio Yáñez Astete. El mismo que lleva enfrentando siete jornadas de formalización -desde el 30 de julio- en el llamado Caso Sartor, por el que un grupo de 11 directivos están imputados en un caso en que el Ministerio Público indaga un entramado de operaciones por las cuales se habría defraudado a clientes que invirtieron sus platas en los fondos públicos de Sartor, pues habrían sido usadas en negocios u operaciones en beneficio de los socios y/o gestores ejecutivos relacionados con las empresas del grupo.
Los formalizados son los hermanos Pedro Pablo y Carlos Larraín Mery, Michael Clark, Óscar Ebel, Mauro Valdés, Alfredo Harz, Miguel León, Rodrigo Bustamante, Hugo Baranda, Juan Carlos Jorquera y Sergio Yáñez Astete. Este último, vinculado a uno de los negocios, el factoring Emprender Capital (ECapital).
Pedro Pablo Larraín llegó a ECapital porque uno de los ejecutivos de Sartor, Benjamín Ureta, conocía a Yáñez. Y, por otro lado, Óscar Ebel, también cofundador de Sartor, conocía a Yáñez incluso de antes, pues éste había sido gerente de la inmobiliaria Fourcade, la que le había comprado una parte de un terreno a la familia Ebel en Puerto Montt en los años 2000.
“Sin participación del señor Yáñez no habría nadie sentado en esta sala”, dijo el miércoles uno de los abogados querellantes en esta causa. Yáñez está acusado de administración desleal, estafa y entrega de información falsa. No ha declarado ante los fiscales y la exposición de su defensa en esta formalización quedó programada recién para este martes, por lo que contactados por DF MAS, sus abogados señalaron que primero debían exponer ante el tribunal.
“Fuimos los primeros, los que pusimos la plata con
la que montaron todo esto”
Los datos de la carpeta investigativa dan cuenta de que Yáñez arrastraba una historia previa de problemas, y con parte de su familia que lo acusó de estafa. Ocurrió que al fallecimiento del empresario Sergio Gómez Domínguez, en 2007, éste dejó dos hijos, los hermanos Sergio y Francisco Gómez Yáñez. Y la madre de éstos, Ximena Yáñez, recurrió a su primo, el hoy imputado Sergio Yáñez Astete, para que administrara el patrimonio que había dejado el padre de familia.
Así, en 2010 Yáñez Astete propuso la creación de una empresa de factoring, para lo cual crearon la sociedad Inversiones y Gestión de Negocios (Inverges) en 40% en manos de los hermanos Gómez (la sociedad HG) y 40% radicado en la sociedad Santa Teresa, de Yáñez Astete, más otro 20% en manos de otro socio, Manuel Lara, aportando los hermanos Gómez $ 3 mil millones como préstamo a Inverges que, a su vez, fue la dueña del naciente factoring, Emprender Capital (ECapital), creado en 2011, bajo la administración de Yáñez.
Pero todo resultó mal. Al poco andar, los hermanos Gómez, dudosos de tanta necesidad de garantías, encargaron una auditoría externa a la contadora Paola Quijada, de Positive Compliance, la que arrojó graves hallazgos: Yáñez se había pagado sueldos de $ 45 millones a $50 millones mensuales sin justificación; se había facturado a su sociedad Santa Teresa por supuestas asesorías entre 2014 y 2018; se había construido casas en Las Condes y Pucón con fondos de la empresa; y aparecían más de 250 operaciones ficticias de factoring con un cliente (John Sol) por $35.158 millones. Y, en el negocio, se develó una práctica sistemática de renegociaciones de cartera -el denominado vigenteo-, para mostrar mayores ingresos y menores morosidades.
Pese a todo, y por las relaciones familiares, los hermanos Gómez optaron por no judicializar el caso, sino que en marzo de 2019 firmaron un acuerdo -un MOU- por el cual Santa Teresa, la sociedad de Yáñez, se comprometía a pagarles los $ 3 mil millones con un plazo de tres años, más un crédito por $ 273 millones, pagadero a diciembre de 2021.
Según los datos aportados a la indagatoria por los Gómez, nunca se cumplieron estos pagos, y más tarde se enteraron de que ECapital ya no estaba bajo el control ni de Yáñez, ni de Inverges, sino que de la sociedad Danke, relacionada a Carlos Larraín Mery, con Hugo Baranda como gerente general, y que detrás estaba Sartor AGF. La tesis planteada a los hermanos Gómez fue que ECapital era viable y que recibieran acciones de la firma como pago de aquella deuda principal de más de $ 3 mil millones, sin saber que el factoring estaba vaciado de activos y Sartor, al borde de la intervención de la CMF.
“Yáñez firmó mentiras ante notario. Fuimos engañados, entregamos créditos reales, documentados y exigibles, y recibimos papeles que no valían nada. Eso es una estafa. Nosotros fuimos los primeros, los que pusimos la plata con la que montaron todo esto”, dijo Francisco Gómez Yáñez, uno de los hermanos, en una declaración policial, adjuntada en el caso Sartor, alertando que Yáñez está haciendo el traspaso de sus activos a sus hijos -una casa de la sociedad Santa Teresa a una hija, precisó su abogado en la audiencia- y mencionó también que tiene o tuvo una cuenta en el banco UBS en Suiza.
En ECapital luego vendría el traspaso de este factoring hacia la sociedad Danke SF y luego a Hugo Baranda, y más tarde aún, a Miguel Ángel Espinoza, un abogado de ECapital.
Factop, Luis Hermosilla, Tonka Tomicic, Marcelo Rivadeneira y los hermanos Jalaff, entre los clientes
Tras trabajar en BCI como ingeniero de procesos y luego en Banco de Chile como gerente de Riesgo Operacional, Hugo Baranda Peralta salió de esta entidad bancaria en el marco de una reestructuración. Y buscando trabajo en el mundo financiero, llegó a ECapital, contactado por un extrabajador del Banco de Chile con el entonces director Silvio Rostagno Hayes, siendo contratado Baranda en 2018 en ECapital como gerente de Operaciones, hasta 2019, y luego gerente general, hasta 2021.
“Existía mucho desorden administrativo. Sólo me informaron que la empresa había que reestructurarla”, dijo Baranda quien, frente a los fiscales reconstruyó esta historia. Su primer disparo fue contra el entonces gerente, Manuel Lara, que había tenido un manejo desprolijo y otorgaba financiamientos “a cualquier persona o empresa”, sin mayor revisión de las facultades de pago o garantías.
El negocio de ECapital consistía en intermediación financiera. Recibía financiamiento de terceros -en su mayoría aportes de fondos, como BTG, Toesca, y Sartor, entre otros- y los destinaba a las operaciones de factoring y leasing, o sea, a créditos. Según Baranda fue Sergio Yáñez Astete, el presidente ejecutivo de ECapital, quien diseñó y ejecutó todo el modelo de negocios.
Encargado Baranda para hacer un análisis de la situación financiera del factoring, advierte que ésta era grave, cuya raíz era una deuda financiera de arrastre que ECapital mantenía con los FIP que administraba Sartor, por $ 46 mil millones, lo que de no solucionarse podía llevar a la quiebra a ECapital y, consecuentemente, a Sartor. Los principales deudores de ECapital, eran a su vez, Masvida y John Sol. Pero que le decían que había fondos “infinitos”, para sacarla adelante, vinculados a fondos de BTG y Toesca. “Esto lo decía Sergio Yáñez Astete prácticamente en todas sus presentaciones”.
¿Qué más halló Baranda en ECapital? “Un pago mensual que me llamó la atención”, dijo, a Asesorías e Inversiones Quisis -vinculada a Pedro Pablo Larraín y a su entonces cónyuge, Ximena Carvallo-, por $65 millones mensuales. “La justificación que me dieron fue que esta sociedad hacía el proceso para que Sartor aprobara la deuda”, explicó Baranda, señalando que no pudo constatar que esa sociedad hiciera alguna función o prestara algún servicio por este pago que estaba bajo el nombre de “mantención y activación de las líneas de Sartor”. En la práctica, a su entender, era una comisión por mantener los dineros de Sartor. “Quisis facturaba por esto a ECapital”, dijo Baranda, quien detalló que luego, una vez que asumió como gerente general en abril de 2019 -cargo que tuvo hasta octubre de 2021- aquel pago a Quisis primero se redujo a $ 13,5 millones y luego se eliminó.
Baranda también halló sueldos “absolutamente abultados e injustificados de Sergio Yáñez”, de $ 21 millones, según dijo. Y, en cuanto al negocio, mientras con BTG y con Toesca había reglamentos que seguir, con Sartor no existía trazabilidad. O sea, un fondo de Sartor invertía dinero a cambio de un pagaré, sin mayor control.
¿Qué clientes solicitaban financiamiento a ECapital, según Baranda? Uno era Factop, que fue una línea que él mismo evaluó y sugirió reducir, de $ 2.500 millones a $ 500 millones, ante falta de garantías. Otro que menciona es Tonka Tomicic, que había llegado por necesidades de financiamiento por unos $ 200 millones, a lo que ella aportó cheques como garantía y puso un contrato de la marca Paris como respaldo. Otro nombre que expuso fue el abogado Luis Hermosilla Osorio y a los hermanos Jalaff, Antonio y Álvaro. “A ambos se les otorgó financiamiento. Antonio debía mucha plata y Álvaro era quien le pagaba la deuda”, dijo. Y también menciona a Marcelo Rivadeneira, de Primus, acerca del que indica que “debía mucho dinero y, por lo mismo, yo no le quise aprobar nada”.
De un “cortafuegos”
a “no te cagamos”
Fue en la era de Baranda como CEO de ECapital en que ocurrieron los cambios de propiedad que llevaron al grupo Sartor o a sus gestores y/o accionistas a capitalizar las deudas del factoring. Primero, ingresaron fondos de Sartor (Deuda Privada). Y luego vendrían cambios de vehículos por los cuales participaron en ECapital, cuya única ganancia para Sartor habría sido no quebrar.
Así, fue la sociedad Danke SF la que ingresó a ECapital, constituida por la sociedad Inversiones Pacaal, de Carlos Larraín Mery, y Quisis, de su hermano Pedro Pablo Larraín, quien luego vendió, quedando Pacaal como la única dueña de Danke. Y a esta sociedad llegó Baranda como gerente, tras su cargo en ECapital. Baranda -quien dijo nunca haber trabajado en Sartor directamente- pasó así a depender laboralmente de los hermanos Larraín Mery, “aunque en la práctica quien ejercía mayormente esta función de jefatura era Pedro Pablo Larrain Mery”, dijo Baranda al fiscal, si bien su sueldo lo seguía pagando ECapital, pero no le pagaron un finiquito. “Este finiquito me lo deben hasta el día de hoy, el que asciende a la suma de $ 140 millones”, dijo, por lo que demandó laboralmente a ECapital.
En 2024 y ya con la CMF encima de la AGF de Sartor, Baranda indica que le pidieron que se hiciera cargo de Danke (esta sociedad no podía tener como dueño a un Larraín) y así, el 2 de diciembre de ese año, Baranda firmó la compraventa de Danke SF. Pero al muy poco andar, le pidió a Pedro Pablo Larraín que lo sacara de la sociedad, lo que derivó en un nuevo contrato, esta vez vendiéndole Danke a Miguel Ángel Espinoza, en febrero de 2025.
“Fui utilizado por Pedro Pablo Larraín como una especie de cortafuegos para eludir sus responsabilidades”, dijo Baranda, quien incluso evidenció una reunión que sostuvo el 2 de enero de 2025, en un café frente a las oficinas de Sartor, con Pedro Pablo Larraín y su entonces señora, enrostrándoles en lo que lo habían metido. “Nosotros te pagamos el sueldo, por tanto, no te cagamos (sic)”, fue la respuesta que dice Baranda que recibió.
Según enfatizó esta semana en la audiencia Jaime Winter -el abogado de Pedro Pablo Larraín-, la primera capitalización en ECapital ocurrió en abril de 2020, con el 15%, a través del fondo Deuda Privada. Y obedeció a que ECapital se veía como un negocio viable, en el mejor interés de los fondos. Y que fue después, en 2021, tras una consulta de la CMF -sin precisar el regulador que hubiera alguna irregularidad- que decidieron separar la propiedad, surgiendo ahí Danke en noviembre de ese año. Según Winter, la idea de mostrar a Danke como una sociedad “pantalla” invierte la cronología de los hechos y la causalidad, pues lo verídico es que nace como una respuesta a la CMF.
En su turno, la abogado de Carlos Larraín, Catherine Lathrop, fue enfática en que él se opuso a la capitalización de ECapital.
Vuelta a Yáñez y su conexión
con Araucana
Según Baranda, parte de los dineros de ECapital Yáñez los tomaba argumentando que eran bonos que le debía la compañía y que los dejaba adentro como inversión, con intereses compuestos. O sea, que siempre ECapital le debía plata, la que -al entender de Baranda- Yáñez usó para financiar una operación inmobiliaria en Miami (compraventa de departamentos) y también para comprar Araucana.
Personas partícipes de este caso enfatizan, eso sí, que Grupo Araucana y sus otros socios no tienen nada que ver con estos hechos. Este es un grupo inmobiliario cuyo core son cuatro áreas de negocios: retail, con proyectos en Huechuraba, Talagante, Maipú, entre otros; desarrollo habitacional en el segmento C2 y C3; residencias de adulto mayor, como brazo inmobiliario del grupo europeo Acalis; y gestión inmobiliaria.
Según era posible ver hasta esta semana en su página web, en Grupo Araucana participaba Sergio Yáñez, a través de la sociedad Viento Sur SpA, y las familias Levy, De Mizrahi y Ergas. En dicha web se describía a Yáñez como el fundador de Emprender Capital, “compañía que ha tenido un éxito rotundo ofreciendo servicios de factoring, leasing, bolsa de productos y cobranza”.
Pagos de Sartor a Yáñez
y los “comentarios de pasillo”
Con estudios en ingeniería civil industrial en la PUC complementados luego con un posgrado en Barcelona, previo a llegar a Sartor, Juan Carlos Jorquera Salhus trabajó en el banco BCI, en Enjoy y en CLC, hasta llegar a ECapital en 2018, como subgerente de control de Gestión, contratado por Hugo Baranda. Y luego asumió como gerente de Administración y Finanzas en el factoring.
Jorquera dijo a la fiscalía que cuando él ingresó a ECapital Sergio Yáñez ya se había hecho con el control de la sociedad y que no se veía como una empresa con problemas económicos. Apuntó a que se comenzó una operación en Perú y que “no era evidente” que hubiera un “hoyo financiero”. Menciona que la entrada de Sartor se veía con buenos ojos, que Pedro Pablo Larraín definía a los gerentes generales de ECapital y que incluso llegó a colocar a su entonces cuñado Matías Carvallo. Y sí menciona que de Sartor se le pagaban mensualidades a Sergio Yáñez, de entre $ 15 millones a $ 17 millones. “Había comentarios de pasillo al respecto”, reconoció ante el fiscal Juan Pablo Araya.
Más tarde Jorquera pasó al grupo Sartor, primero como CFO de la matriz del grupo Sartor y luego, en 2023, asumió la gerencia general de la AGF, primero de manera temporal y ya en diciembre de ese año, de manera permanente, dependiendo del director de inversiones y socio gestor, Alfredo Harz. Jorquera deslindó responsabilidades en esta gestora respecto de los fondos de inversión.
Dijo que como no tenía experiencia previa en gestión de fondos, a cargo ejecutivo de la AGF se apoyaba “totalmente” en el gobierno corporativo que venía funcionando por años, amparado también en que diversos auditores que venían auditando a la empresa y a los fondos -nombra a KPMG, Deloitte y Grant Thornton- “nunca levantaron reparo alguno”, dijo. Y agregó: “las inversiones de estos fondos en las empresas cuestionadas venían al menos de 2016 y durante los ocho años anteriores a mi ejercicio nunca habían sido cuestionadas por los auditores externos, algún asesor o la propia CMF. Por cierto, que ningún gerente general anterior a mí ha sido imputado tampoco (…) No es efectivo que yo haya entregado conscientemente información supuestamente falsa al mercado o a la CMF”, le dijo Jorquera a la fiscalía.