La cita fue en la pizzería Gandolini, en Vitacura, hace cerca de un mes. Ahí 11 profesionales del mundo de la inteligencia artificial dieron por lanzado AI Board, una red cerrada y sólo por invitación que salió a ofrecerse como asiento técnico en mesas directivas y comités C-Level de empresas chilenas.
El origen del club está en Guillermo Beuchat, profesor de IA en la FEN de la Universidad de Chile, fundador de PowerLens.AI y asesor experto del CENIA. En los últimos meses lo empezaron a llamar para invitarlo a directorios y a dar charlas. Conversando con conocidos del mismo rubro se dio cuenta de que a varios les pasaba lo mismo y que había un problema común. “Todos pudimos constatar la asimetría de información técnica en directorios corporativos vs proveedores tecnológicos”, explica Beuchat a DF MAS.
Así, contactó conocidos. La nómina mezcla academia, consultoría y multinacionales. Están Loreto Bravo, directora del Instituto de Data Science de la UDD y miembro del panel científico internacional sobre IA de Naciones Unidas; Rodrigo Durán Rojas, gerente del CENIA y ex jefe de gabinete en la instalación del Ministerio de Ciencia; Patricio Cofre, socio de EY; John Atkinson-Abutridy, profesor de la UAI y PhD en IA de la Universidad de Edimburgo; Angel Izurieta, VP de Huawei Cloud Latinoamérica y ex country manager de Google Cloud en Chile; y Wilson Pais, ex director de Ecosistemas Digitales y Nube de Microsoft para Latinoamérica. Completan la lista el abogado Juan Pablo González, director de Nuevas Tecnologías e IA en el estudio AZ; Javier Rast, manager de AI Governance & Risk en Deloitte; Angel Grimalt, director del diplomado en IA para Dirección Estratégica de la UNAB; y Arvind Ludhiarich, que lidera la práctica de IA de SEIDOR en Latinoamérica.
Se conocieron en grupos de WhatsApp especializados, trabajos anteriores y como speakers en eventos de IA. En AI Board cada miembro negocia directo con la empresa, por sociedad o boleta de honorarios. Lo típico ronda entre 60 y 100 UF mensuales. Todos firman NDA y la responsabilidad civil, técnica y legal recae en el director que asume el rol, no en la red. En sus propias palabras, es “un club de amigos que se promocionan juntos”.