Las nóminas no agrícolas de septiembre hicieron prever una Reserva Federal (Fed) menos dura con su política monetaria, pero la bolsa chilena igualmente caía este viernes, ya que las tasas largas no han dejado de atormentar a los inversionistas.
Tras seis días a la baja, el MSCI IPSA abrió con fuertes ganancias que no tardaron en desvanecerse. Al inicio de la tarde, el índice caía 0,3% hasta los 10.879,59 puntos, pues si bien una mayoría de sus 31 acciones operaba al alza, el peso de Santander (-1,4%), Bci (-1,2%), Cencosud (-1,1%) y Falabella (-0,8%) inclinaba la balanza.
Esto también ocurría en medio de caídas generalizadas en las bolsas de América Latina. Por el contrario, en Wall Street, el Nasdaq aumentaba 1,2%, el S&P 500 sumaba 0,5% y el Dow Jones ganaba 0,4%. En Europa, el continental Euro Stoxx 50 avanzaba 0,9% y el FTSE 100 de Londres crecía 0,3%, ambos recuperado una parte de lo perdido en su mala sesión de la víspera.
Más flexible, por ahora
Estados Unidos vio una creación de solo 29 mil nóminas laborales, mucho menos que los 90 mil esperados, y además con una revisión neta que sustrajo 60 mil en los dos meses anteriores. Por su parte, la tasa de desempleo subió una décima a 4,2%, en lugar de mantenerse estable, y los salarios promedio crecieron a un menor ritmo de lo esperado.
La noticia hizo que los rendimientos del Tesoro se fueran para abajo a lo largo de la curva, pero estos movimientos se habían revertido por completo a esta hora del día. Las tasas largas han subido consistentemente en los últimos días, por una larga lista de factores que van desde la inflación hasta el financiamiento de proyectos de inteligencia artificial.
Lo que no cambió en el curso de este viernes fue la nueva previsión respecto de los próximos movimientos de la Fed, con los mercados monetarios descontando solo 20% de probabilidad de que el banco central anuncie una nueva subida de tasas a fin de mes, cifra que este jueves se acercaba a 30%.
La idea de un ajuste tan pronto como en esta próxima reunión ya había estado perdiendo terreno durante la semana, tras datos de inflación más débiles de lo esperado y comentarios de funcionarios del banco central con un tono más dovish (flexible).
Mientras tanto, el petróleo Brent caía 1,8% a US$ 100,5 por barril y el diésel ULSD retrocedía 4,6% a US$ 4,43 el galón, tras confirmarse que los países del G7 liberarán hasta 100 millones de barriles de diésel y crudo.
Esto ocurre en momentos en que los altos precios del diésel han estado ocupando un lugar centran en las preocupaciones del mercado, mientras los flujos desde Medio Oriente ya se encuentran en niveles previos a la guerra entre EEUU e Irán, que estalló a fines de febrero.