El tipo de cambio chileno caía este viernes y así se tomaba un respiro de su reciente escalada, pues las últimas nóminas no agrícolas de Estados Unidos estuvieron muy por debajo de lo previsto, arrastrando a las tasas de interés en dólares.
La paridad dólar-peso bajaba $ 6 hasta los $ 981 antes del mediodía, lo que implica sus menores niveles de la sesión y lo aleja de sus recientes máximos de 18 meses en el registro de Bloomberg.
El dollar index retrocedía 0,4%, abandonando sus mayores niveles desde abril de 2025, mientras los rendimientos del Tesoro caían 4,6 puntos base en el tramo clave de 10 años plazo. En este contexto, los futuros de cobre subían 1% a US$ 6,52 por libra en la Bolsa de Metales de Londres.
¿Pausar los ajustes?
Fue un reporte claramente más débil. Hubo una creación de solo 29 mil nóminas en septiembre, mucho menos que las 90 mil esperadas, y además con una revisión neta que sustrajo 60 mil en los dos meses anteriores, según informó esta mañana el Departamento del Trabajo estadounidense.
Por su parte, la tasa de desempleo subió una décima a 4,2%, en lugar de mantenerse estable, aunque la tasa de participación aumentó dos décimas a 61,8%. En tanto, los salarios por hora promedio crecieron a un ritmo de 0,1% mensual, dos décimas menos de lo estimado.
Esto debilitó aún más la idea de que la Reserva Federal tenga que apresurarse a subir nuevamente las tasas a final de mes, expectativa que ya venía perdiendo terreno esta semana, pues datos de inflación más débiles confluyeron con declaraciones desde el banco central en esa misma línea.
Las cifras de empleo "sugieren que no existe una amenaza de inflación proveniente del mercado laboral, y refuerza nuestra opinión de que la previsión del mercado de tres a cuatro aumentos de las tasas por parte de la Fed parece demasiado agresiva", escribió el economista jefe internacional de ING, James Knightley.
Mientras tanto, el petróleo Brent caía 3,6% a US$ 98,8 por barril y el diésel ULSD retrocedía 4,7% a US$ 4,42 el galón, tras confirmarse que los países del G7 liberarán hasta 100 millones de barriles de diésel y crudo.
Esto ocurre en momentos en que los altos precios del diésel han estado ocupando un lugar centran en las preocupaciones del mercado, mientras los flujos desde Medio Oriente ya se encuentran en niveles previos a la guerra entre EEUU e Irán, que estalló a fines de febrero.