El Departamento de Comercio publicó este miércoles que el Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE, su sigla en inglés) de Estados Unidos aumentó un 0,9% desestacionalizado en agosto, mientras el dato de julio tuvo una revisión a la baja de un 0,2% a un 0,1%.
Los precios de la energía fueron el factor principal del aumento de precios, pese a que otros sectores también registraron alzas. La gasolina aumentó un 4,4%, los servicios de transporte subieron un 1,4% y los bienes y servicios energéticos tuvieron un alza de 2,3%.
Por su parte el PCE subyacente –que excluye elementos volátiles como alimentos y energía– subió un 0,2% mensual en agosto, por debajo de la previsión de 0,3% de un sondeo realizado por Reuters. El dato de julio de este indicador también tuvo un descenso, del 0,2% al 0,1%.
El PCE subyacente interanual mostró un incremento más pronunciado de 3% en agosto, igualando el de julio y menor a la previsión de los analistas que estimaban un aumento de 3,6%.
Implicancias para la lectura de la Fed
Aunque la Reserva Federal se basa oficialmente en la cifra principal del PCE, los funcionarios igualmente consideran que el índice subyacente es un mejor indicador para las tendencias a largo plazo.
Por ello, su nivel persistentemente por encima del objetivo de 2% del banco central estadounidense, presiona al Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) a continuar evaluando restricciones de política monetaria.
Sin embargo, los operadores descontaron la posibilidad de una nueva alza en octubre, lo que quedó retratado en los rendimientos de los bonos del Tesoro que se mantuvieran en terreno negativo tras la publicación de los datos.
“Esta es una buena noticia para los inversionistas preocupados por el reciente aumento de los rendimientos de los bonos, y refuerza la idea de no subir los tipos en octubre”, declaró a CNBC David Russell, director global de estrategia de mercado de TradeStation. “Sin embargo, se trata de datos relativamente antiguos que no reflejan el alza de los precios del diésel de este mes”.
En la misma línea, un informe de Bloomberg Econmics señaló que "el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, declaró esta semana que no hay urgencia para que la Fed vuelva a subir las tasas de interés pronto, y el informe de ingresos y gastos personales de agosto lo demuestra. La inflación de este año se revisó drásticamente a la baja, el doble de lo que habíamos previsto".
De todas maneras, quedan pendiente datos relevantes de cara a la reunión de fines de octubre, agendada una semana antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
Este mismo viernes se informan los datos de empleo correspondientes a septiembre, mientras que el IPC del mismo mes se publica el miércoles 14 de octubre.
Preocupaciones en aumento
Estas cifras llegan además en un momento donde las preocupaciones por el costo de vida de los estadounidenses van en aumento. El Índice de Confianza del Consumidor de Conference Board marcó una caída de 6,7 puntos hasta alcanzar los 81,9 puntos en septiembre, su nivel más bajo desde 2014.
“Si bien el aumento de los precios de la energía está incrementando la presión inflacionaria en algunas zonas, la renovada presión sobre los ingresos reales supondrá un importante obstáculo para el crecimiento y justifica que el FOMC actúe con cautela ante cualquier aumento adicional del tipo de interés de referencia”, afirmaron los economistas de Pantheon Macroeconomics, Samuel Tombs y Oliver Allen.
Datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA, su sigla en inglés) mostraron que la guerra con Irán disparó los precios de combustible muy por encima de los US$ 4 por galón, con los precios minoristas de diésel y gasóleo para calefacción en niveles récord.
“Las respuestas escritas de los consumidores sobre los factores que afectan a la economía fueron mayoritariamente pesimistas en septiembre”, declaró la economista jefe del Conference Board, Dana Peterson, en un comunicado. “Las referencias a los precios, el elevado coste de los bienes y servicios, y en particular a los precios del petróleo y el gas, alcanzaron niveles sin precedentes”.