Justo al partir el mes de la Minería, el cobre anotó un nuevo máximo histórico en la Bolsa de Metales de Londres (LME), tras cerrar la jornada de ayer en US$ 6,55 la libra, con un avance de 2,03% respecto de la jornada previa, según el reporte diario de Cochilco. En esa línea, el promedio del año está rozando los US$ 6, con una cotización de US$ 5,97, casi 40% por sobre igual período de 2025.
El impulso en el precio se apoya en un mercado físico cada vez más apretado. De acuerdo a Cochilco, los inventarios en la LME retrocedieron 2,23% en la jornada, hasta las 226.650 toneladas. En ese contexto, Bank of America (BofA) sostuvo en su último Global Metals Weekly que el mercado global del metal rojo sigue estrecho: el aumento de los stocks visibles responde, a su juicio, al traslado de material hacia EEUU, donde se han acumulado cerca de 1,2 millones de toneladas, más que a un superávit real, mientras los inventarios en China rondan mínimos de varios años y la producción de refinado se ha estancado por la escasez de concentrados.
El banco estadounidense proyecta déficit para 2026 y 2027, con precios promedio de US$ 12.888 y US$ 15.250 por tonelada, respectivamente, es decir, entre US$ 5,8 y US$ 6,9 por libra.
Sin embargo, los expertos alertan que el alto valor tiene su talón de Aquiles. El analista de Plusmining, Juan Ciudad, apuntó que los principales riesgos “están asociados a una eventual corrección de la demanda manufacturera, resolución parcial de los cuellos de botella de oferta, una normalización de inventarios o moderación de las compras preventivas si finalmente no se materializan los aranceles en Estados Unidos”. Al cierre de esta nota, los precios del cobre Comex transaban los US$ 6,72 la libra.

Además de los factores estructurales, el detonante del último salto en la cotización del mineral fue un decreto de la República Democrática del Congo que prohibió, con efecto inmediato, las exportaciones de concentrados de cobre y cobalto.
La medida golpeó de lleno a la mina Kamoa-Kakula, una de las mayores operaciones cupríferas de ese país, y cayó sobre un mercado que ya venía apretado por la suspensión de la mina Grasberg, en Indonesia, y el encarecimiento de insumos críticos por el conflicto en Medio Oriente.
Para los analistas, ahí está el matiz entre la celebración y la lectura del mercado: el precio dice tanto sobre Chile como de los yacimientos del resto del mundo, la demanda por inteligencia artificial (IA) y sobre lo que termine decidiendo Donald Trump.
Alivio para Hacienda
Con todo, el rally tiene un impacto directo en los ingresos fiscales. “Se debe tener presente que por cada centavo de dólar promedio anual que aumenta el precio del cobre, el país percibe US$ 120 millones adicionales por concepto de exportaciones y el Fisco, unos US$ 60 millones por mayor tributación de la minería privada y excedentes de Codelco”, señaló el director ejecutivo de Núcleo Minero, Álvaro Merino. En ese sentido, el precio de referencia del metal fijado por el Comité Consultivo para la estimación del Balance Cíclicamente Ajustado del Sector Público de 2026 quedó en US$ 4,38 por libra. De este modo, explicó Merino, si el valor promedio del ejercicio llegara a US$6 la libra, el Fisco recibiría ingresos adicionales por un monto cercano a US$ 9.720 millones.
Bajo un supuesto más conservador, de US$ 50 millones por cada centavo adicional, el mayor ingreso sería del orden de US$ 8.100 millones.
“En todo caso, el mayor precio del cobre va a generar un importante ingreso adicional al fisco, a lo que se agrega el mayor precio del litio, todo lo cual aliviará las estrechas finanzas públicas”, detalló el experto.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, celebró por esas razones. “Los precios récord que ha conseguido el cobre esta semana, no solo fortalecen nuestras arcas fiscales, sino que inyectan recursos vitales para impulsar el crecimiento, la inversión y el empleo que las familias chilenas necesitan”, dijo la autoridad. Y resaltó que este impulso que llega, además, en un momento clave para el Ejecutivo, que busca afianzar el rol estratégico de Chile.
De ahí el llamado que hizo Mas a “estar a la altura”, y “destrabar la burocracia, simplificar los procesos y dar certezas a los inversionistas. La oportunidad está sobre la mesa y tenemos que aprovecharla”, concluyó.