El director senior de Fitch Ratings, Todd Martínez, puso una nota de alerta este miércoles en el evento que la clasificadora de riesgo realizó en Santiago. Al exponer, el encargado de la nota de Chile (A- con perspectiva estable), planteó que “si la deuda/PIB sigue subiendo por encima de 45% y no hay un plan concreto para estabilizarla, podría poner en riesgo la calificación actual”.
En entrevista con DF, el analista precisó que tampoco cree que el gobierno cumpla con su meta de déficit de 1,5% del PIB al final de la administración y ve como un desafío el recorte de gasto comprometido.
- Usted mencionó que está en riesgo la calificación en el mediano plazo para Chile. ¿Qué tanto les preocupa la trayectoria de la deuda?
- El alza de la deuda como porcentaje del PIB de Chile ya ha implicado dos rebajas en la calificación, así que ha sido la fuente principal de deterioro en el perfil crediticio de Chile y creo que sería el principal riesgo para la calificación en adelante. Pero 45% no es un número mágico para nosotros. O sea, si la deuda llega a 45% del PIB, no significa automáticamente algo para la calificación.
El punto que quise clarificar es que Chile no tiene mucho espacio fiscal para seguir subiendo la deuda/PIB sin que implique algo para la calificación. Y si la deuda/PIB va tal vez más o menos a ese nivel y sigue subiendo sin un plan concreto para estabilizarla, claro, eventualmente podría implicar algo negativo para para la calificación. Pero vemos eso más como algo de mediano plazo, no lo vemos algo muy inminente.
- Distintos gobiernos han prometido reducir el déficit fiscal y luego han tenido que cambiar sus metas. ¿Cuántas veces puede Chile incumplir estas promesas antes de que Fitch deje de confiar?
- Las dos últimas rebajas ya incorporaron el alza en la deuda/PIB y el hecho de que varios gobiernos no lograron sus metas fiscales. Así, que en adelante, si un gobierno llega a su meta o no, ya no es tan relevante para la calificación. Lo que sí va a ser relevante es la deuda/PIB.
En ese sentido, sí vemos difícil que el gobierno logre sus metas de llegar a 1,5% del PIB de déficit en cinco años. El efectivo podría llegar a ese nivel si hay buenas noticias por el precio del cobre y litio, pero llevar el déficit estructural a 1,5% podría ser difícil. Primero, porque por el lado de los ingresos es un gobierno más dispuesto a reducirlos que a aumentarlos; y si bien quiere compensar todo eso con reducciones en el gasto, todavía no tenemos muy claro qué será esa reducción de gastode US$ 6.000 millones, si será algo permanente o simplemente algo transitorio. Este año, por ejemplo, con los datos fiscales, no estamos viendo una reducción en los salarios ni en los gastos no personales. Sí estamos viendo una reducción en el gasto de capital, pero no está del todo claro si eso será una reducción permanente o algo transitorio este año.
- Mencionó que tiene esta visión escéptica de las reformas que se pagan por sí mismas con crecimiento, ¿se deberían considerar medidas adicionales?
- En todos los países, no solo en Chile, somos escépticos de reformas impositivas que se pagan por sí mismas. Fue el caso en Estados Unidos, de hecho, con la reforma tributaria en el primer mandato de Donald Trump y creo que la evidencia ahí muestra que no fue una reforma que se pagó por sí misma.
Chile es un país que está envejeciendo, ha demostrado que quiere un Estado de bienestar algo más amplio. Así que creo que, eventualmente, Chile probablemente va a tener que mejorar su recaudación tributaria. No tenemos la receta mágica de cómo lograr eso. Podría ser a través de mayor crecimiento, que creo que es el plan de este gobierno. Podría ser por mayor eficiencia en la recaudación o podría ser por otras reformas tributarias.
Por el lado del gasto, en otros países es muy claro donde hay espacio para reducir el gasto. En Argentina, por ejemplo, había más despilfarro en el sector público y había subsidios energéticos, que no es fácil reducirlos, pero era algo muy distorsionador y fue muy obvio que era una fuente importante de reducción del gasto.
En Chile no vemos en el lado del gasto algo tan obvio. Para reducir se va a tener que hacer un esfuerzo muy minucioso de buscar eficiencias. Y, tal vez, hay espacio para reducir el gasto de capital, pero igual hay que impulsar obras públicas por otros mecanismos que no afecten el presupuesto. Pero, claro, no vemos una hoja de ruta tan simple de consolidación importante simplemente reduciendo el gasto.
- ¿Cree que el ajuste es políticamente difícil de cumplir?
- No hemos hablado con el gobierno todavía para entender bien qué está dentro de esos US$ 6.000 millones. Pero en nuestra experiencia, es difícil y hay varios países con gobiernos de derecha que están encontrando difícil reducir el gasto. Una de las primeras medidas de Keiko Fujimori fue un aumento en el gasto jubilatorio en las pensiones, en vez de una reducción. Así que para asegurar la gobernabilidad, muchos gobiernos de derecha no están en buenas condiciones para reducir fuertemente el gasto, los salarios públicos, los programas sociales. Sí entendemos que podría haber espacio para menor gasto, focalizando mejor los programas sociales; o sea, no reduciendo los beneficios, sino evitando un despilfarro o focalizándolos mejor. Podría haber espacio para menor gasto de capital si lo van a impulsar por otros mecanismos. Pero claro, el Presupuesto va a ser el primer documento detallado de cómo pretende el gobierno lograr esos recortes.