1. La demanda externa por dólares aún no se agota
La posición neta compradora de derivados de inversionistas extranjeros alcanza US$16,8 bn, su mayor nivel desde 2020. Sin embargo, estimamos que cerca de US$8 bn corresponden a coberturas de inversiones en renta fija local, por lo que el componente asociado a estrategias de trading sigue siendo acotado. En esa línea, las posiciones de corto plazo suman US$5,9 bn y aún tendrían espacio para acercarse a US$10 bn, considerando episodios previos. Así, vemos margen para una mayor acumulación de compras si los fundamentos continúan apoyando esa dinámica.
2. Diferencial de tasas sigue presionando al peso
En algunos períodos, las decisiones de política monetaria en Chile y EE.UU. cobran especial relevancia para el mercado cambiario, ya que influyen directamente sobre el diferencial de tasas entre ambos países. Actualmente, el escenario combina expectativas de alzas de tasas por parte de la Fed con recortes esperados del Banco Central de Chile, reduciendo el atractivo relativo de invertir en pesos. Como resultado, el diferencial de tasas se mantiene en niveles acotados, favoreciendo la demanda por dólares y manteniendo presiones depreciativas sobre la moneda local.
3. Wall Street pone a prueba sus máximos con la temporada de resultados
El mercado vuelve a centrar su atención en la temporada de resultados corporativos en EE.UU., clave para justificar las altas valorizaciones de Wall Street. Tras el fuerte impulso generado por la inteligencia artificial y las expectativas de crecimiento económico, los inversionistas buscarán confirmar que las utilidades siguen respaldando el optimismo del mercado. Entre los reportes más esperados destacan Alphabet, Tesla, Coca-Cola y ServiceNow, cuyos resultados entregarán señales sobre el consumo, la inversión tecnológica y la salud corporativa. Los primeros reportes han sido favorables, aunque la verdadera prueba estará en las grandes tecnológicas.
4. Medio Oriente mantiene en alerta a los mercados energéticos
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente vuelven a ser foco de atención para los inversionistas, debido al riesgo que representan para el suministro global de energía. De prolongarse el conflicto que mantenga la interrupción en rutas estratégicas de transporte de petróleo podría generar volatilidad en los precios del crudo y aumentar las presiones inflacionarias a nivel global. En este contexto, los mercados seguirán monitoreando de cerca la evolución de los acontecimientos, considerando su potencial impacto sobre la inflación, las tasas de interés y activos refugio como el oro y el dólar.