El dólar no logró tomarse un respiro este jueves, pues el repunte de tensiones en el golfo Pérsico dejó en segundo plano los últimos datos de inflación en Estados Unidos y el bienvenido rebote de los precios del cobre.
La paridad dólar-peso subió $ 1,5 hasta los $ 922,1 al cierre de la jornada, después de caer temprano hasta un piso de $ 913, y haber cruzado a positivo durante la tarde. Con siete sesiones consecutivas, esta es su racha alcista más larga desde octubre de 2024 en el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg.
Problemas en el golfo
Los precios del petróleo llegaron a caer hasta niveles previos a la guerra, a medida que se restaura el tráfico por el estrecho de Ormuz, pero ahora el crudo Brent repuntaba 2,2% hasta los US$ 75,4 por barril, llamando la atención del mercado.
Un barco que navegaba hacia el sudeste de Omán fue impactado por un proyectil de origen desconocido, según la Autoridad Marítima Internacional (IMO, sigla en inglés), alterando la seguridad que poco a poco se venía recuperando, tras el acuerdo de paz entre EEUU e Irán.
Los ataques en la región "generan miedos de que el conflicto bélico pueda tener nuevos focos, a pesar de que hay un acuerdo", dijo a DF el director general de BeFX, Rodrigo Castillo. "Es muy posible que la subida del petróleo y alguna compra de los no residentes haya hecho subir al dólar después del mediodía. Nos acercamos a $ 922-925, y si la divisa rompe este nivel clave, podría buscar los $ 930-934", razonó.
Han surgido diferencias sobre cuál sería la ruta legítima a navegar en el golfo Pérsico. Desde Irán, la Guardia Revolucionaria advirtió que las vías no autorizadas por la república islámica son "inaceptables y totalmente peligrosas". Algo que, según analistas, probablemente explicó la media vuelta de algunos barcos que transitaban por la costa de Omán. Esta ruta, sostuvo la IMO, se aprobó tras una "discusión con todas las partes".
Castillo igualmente apuntó a la volatilidad de la renta variable estadounidense, ya que se relaciona con el apetito por riesgo y la demanda de dólares. En concreto, después de que empresas como Apple y Microsoft informaran aumentos de precios en sus productos, el impulso del sector tecnológico se desvaneció.
El tipo de cambio chileno siguió subiendo a pesar de que el dollar index -un indicador del dólar global- retrocedía 0,2% a 101,4 puntos, en un respiro de su fuerte escalada, y el cobre Comex se dirigía a romper con cinco sesiones en rojo, al mostrar un repunte de 2,1% hasta los US$ 6,14 por libra.
Datos de inflación
Las tasas soberanas de EEUU se relajaban 2,3 puntos base (pb) en el tramo a dos años, que es sensible a las expectativas de política monetaria. Y es que el "dato de inflación favorito de la Reserva Federal (Fed)" no se desvió de los pronósticos en el reporte de gasto en consumo personal de mayo.
En concreto, el índice de precios subyacente subió 0,3% mensual y 3,4% anual, tal como habían apuntado las estimaciones de consenso. Esto, en todo caso, significa que la tasa de inflación sin volátiles fue la mayor desde octubre de 2023, pero ocurrió en un período marcado por la incertidumbre sobre la guerra en Medio Oriente, la que posteriormente disminuyó de forma relevante.
En otros datos económicos de esta mañana, la tercera y última lectura del PIB del primer trimestre en EEUU sorprendió al alza, al revisarse a una variación de 2,1% trimestre a trimestre anualizado, versus el 1,6% de la segunda estimación oficial.
El mercado ha estado temeroso de que la Fed suba las tasas de interés, después de que su nuevo presidente, Kevin Warsh, se mostró determinado a recuperar la estabilidad de precios, y la mitad de los funcionarios se abrió a endurecer los créditos este mismo año.
Las noticias de esta mañana regularon un poco estas perspectivas, aunque el cambio se volvió cada vez más marginal a medida que el petróleo recuperó terreno. Los operadores descuentan más de 30% de probabilidad de que la Fed anuncie un ajuste de 25 pb tan pronto como en julio, y casi 80% de chance de que esta subida llegue más bien en septiembre.