Luego de haber estado al borde un inminente decreto preventivo de racionamiento, por factores como falta de lluvias e indisponibilidad de unidades generadoras relevantes, el escenario cambió en las últimas semanas por los sistemas frontales que han dejado intensas precipitaciones con estragos especialmente en la zona sur del país.
De acuerdo a los registros del Coordinador Eléctrico Nacional, la energía embalsada gestionable por el organismo para la operación del sistema eléctrico subió desde 120 GWh a inicios de julio, a más de 750 GWh al pasado 2 de agosto. A la misma fecha del año pasado, la energía gestionable era de 416 GWh.
Consultado por DF, desde el Coordinador destacan que la recuperación en los niveles de los embalses entrega mayores recursos a la operación del sistema, contribuyendo no solo en materia de seguridad, sino que también a mantener una operación eficiente.
Pero no hay que confiarse. El organismo indica que mantienen un monitoreo constante de las condiciones de abastecimiento del sistema, incluyendo la evolución de los embalses. "Actualmente, los niveles superaron la energía embalsada en la misma fecha de 2025, pero aún está por debajo de 2024 y 2023", advierte.
De esta manera, la entidad precisa que, para comenzar a evaluar la evolución de la energía embalsada, serán muy relevantes las mediciones en terreno de la nieve que ha caído en la cordillera, para lo cual el Coordinador realizará en estos días la primera de las tres visitas a terreno. Esto, ya que todavía no se hace la primera ruta de nieve al estar a la espera de una ventana de buen tiempo.
Sobre cómo se posiciona este año en términos de sequía a partir de las últimas lluvias, desde el organismo que supervisa la operación del sistema eléctrico hubo cautela.
"Dado que el año hidrológico abril de 2026-marzo 2027 está en pleno desarrollo, es importante mantener el monitoreo de estas condiciones de abastecimiento del sistema, especialmente en la zona sur del país, zona que requiere un nivel de atención diferente dada la la indisponibilidad de una unidad generadora y restricciones de transmisión en el eje norte-sur", señalaron.
Los efectos en concreto
En lo inmediato, el socio director de la consultora energiE, Daniel Salazar, sostiene que el principal efecto de una mayor energía embalsada es una operación del sistema eléctrico significativamente más económica. Según explica, al reducirse de forma sustancial el uso de combustibles, disminuyen los costos de operación y caen los costos marginales a niveles notablemente más bajos en comparación con los registrados a principios de julio.
Mientras, desde la perspectiva de la seguridad del suministro, el experto añade que "en este escenario desaparece cualquier riesgo de déficit global para la presente temporada".
Una duda a la vista es el alcance que puede tener el hecho que continúen las precipitaciones en la misma intensidad en lo que resta de invierno. Para Salazar, de mantenerse las precipitaciones durante agosto, se verá una consolidación en la recuperación de los embalses de menor y mediana capacidad de regulación.
Sin embargo, para proyectar qué ocurrirá en los embalses de mayor tamaño cree que la clave estará en la temporada de deshielos. "La cuantía real de nieve acumulada y su impacto en estas grandes reservas se determinará con certeza en las próximas semanas, a partir del primer Pronóstico de Deshielos del Coordinador Eléctrico Nacional y sus posteriores actualizaciones hacia el mes de septiembre", remarca.