A estas alturas del mes, se acortan los plazos para que, tanto en la Cámara como en el Senado, se pongan de acuerdo para la conformación de las mesas y las comisiones, puesto que sólo resta una semana para que asuma el nuevo Presidente de la República en la tradicional ceremonia ante el Congreso Pleno, en la sede de Valparaíso. Aunque en ambas corporaciones están en proceso de negociaciones, las miradas están puestas esencialmente en la Cámara Baja, debido a su larga historia de discolaje, que no ha hecho más que profundizarse con los años.
De hecho, los proyectos de reforma al sistema político, tanto el del Ejecutivo que este martes pasó a tercer tramite al Senado como la moción parlamentaria que, finalmente, nunca fue puesta en la tabla de la Sala de la Cámara, tienen su origen en la necesidad de darle orden y/o gobernabilidad a esta corporación. Ello, porque desde hace más de una década, la Cámara de Diputados ha hecho muy difícil la actuación colegisladora de la administración de turno, sea cual sea su color político. Por lo que ambas propuestas buscan, desde distintos flancos, fortalecer los partidos políticos y hacer más difícil su conformación, para terminar con las llamadas “pymes políticas”. Y, en segundo lugar, terminar con la fragmentación que se produce especialmente en la Cámara y que impide llegar a grandes acuerdos.
Es importante mencionar que al periodo legislativo 2022-2026 llegaron a la Cámara de Diputados 23 partidos políticos más algunos independientes, que en muchos casos actúan como partido al momento de negociar. En el Senado la situación es menos dramática -tal vez porque son un tercio de la Cámara, sólo 50 parlamentarios-, ya que en esta instancia había 11 partidos más independientes.
Según parlamentarios de todos los sectores, este escenario hace necesario poner tope a la permisividad que permitiría la excesiva conformación de partidos y en la Cámara abre paso al surgimiento del discolaje y el caudillismo. Sin embargo, el interés del Gobierno por avanzar en su reforma política ha sido también su principal debilidad en la negociación, porque esta semana la iniciativa ha sufrido tantas modificaciones que se ha ido desdibujando. De hecho, los cambios han generado que algunos que la apoyaban ahora se opongan y viceversa. Ese es el caso del Partido Socialista en la Cámara, que está en contra de las facilidades que se incluyeron a última hora para permitir la subsistencia de varios partidos pequeños que estaban en proceso de disolución, como la Federación Regionalista Verde Social (FRVS) del diputado Jaime Mulet, Evópoli y el Partido Radical, entre otros, permitiendo la fusión de colectividades. Pero ocurrió que si bien la indicación de la diputada opositora Joanna Pérez se aporbó en la Comisión de Gobierno, se rechazó en la Sala. Por lo que llegó al Senado sin esa indicación.
Buena “corazonada” en la centroizquierda
Pues bien, aunque la incertidumbre aún persiste respecto del resultado de las negociaciones en la Cámara, pues los bloques continúan intentando llegar a acuerdo, en la centroizquierda están optimistas de alcanzar uno transversal que incluya a la DC y al PDG, luego de que se le “bajaron los humos” al PS -la bancada más grande de la exConcertación-, haciéndole ver que todos los partidos “valen lo mismo” en la negociación, porque si uno se va no se alcanzaría el quorum.
Aunque desde las bancadas tradicionales están reacios a adelantar el avance, el jefe de la bancada falangista Héctor Barría asegura que las negociaciones “están bastante avanzadas”, ya que existe una buena disposición del PDG para integrar comisiones y ser parte de la testera.
De algún modo, el legislador refrenda lo planteado en privado por otro de sus pares respecto al PS, señalando que en la búsqueda de acuerdos se ha partido de la base de que cada uno de ellos “tiene el mismo peso, porque si un partido se resta porque tiene pocos parlamentarios, no hay acuerdo; por lo tanto, bajo esa lógica, como Democracia Cristiana estamos bastante empeñados y con mucha fe y esperanza en que la centroizquierda -el oficialismo, la DC y el PDG-, logremos un acuerdo de oposiciones; ojalá todas constructivas, para liderar la testera y las principales comisiones de la Cámara de Diputados”.
Asegura que
tiene “una buena corazonada” de que las conversaciones que se están realizando aún lleguen a buen puerto.
Por su parte, el independiente Carlos Bianchi instó a todos los sectores a conseguir un acuerdo lo más amplio posible, más robusto, con todos los sectores, de manera que la Cámara alcance consensos de largo plazo.
Un escenario que se percibe complejo, pero algunos parlamentarios de la centroizquierda están optimistas de contar con los votos de gran parte del PDG e incluso -dicen- con los de Jaime Mulet y René Alinco. Y comentan que para ello al PDG se le ofreció incluso la presidencia de la mesa este primer año del periodo 2026-2030; por lo que, aunque no existe total certeza, no descartan que se viera a la diputada Pamela Jiles encabezando la testera. Un legislador del sector asegura que eso no les genera ninguna incomodidad, puesto que ya otros díscolos han pasado por la mesa y que estando allí “se controlan”.
Esta oferta es lo que los convence de conseguir un acuerdo, puesto que eso es lo que el PDG le había pedido a la derecha, pero en lo que sus representantes no cedieron, a pesar del interés del Partido Republicano, especialmente, de alcanzar un acuerdo amplio, excluyendo al Frente Amplio y al Partido Comunista.
Gallito republicanos-UDI en la Cámara
En la actual oposición insisten en alcanzar un acuerdo, al menos con los partidos de la exConcertación y la DC. Sin embargo, mientras eso todavía no ocurre, en el sector intentan despejar el principal nudo que impide un acuerdo entre ellos. Y es que tanto el Partido Republicano como la UDI tienen figuras para competir por la presidencia de la mesa el primer año: los diputados Agustín Romero y Jorge Alessandri, respectivamente.
A pesar de que, despejada la parlamentaria y concluida la segunda vuelta presidencial, las principales figuras del PR hablaban de ser generosos respecto de la conformación de las mesas y comisiones del Congreso, la postura ha ido variando con el paso de los meses y, particularmente en la Cámara, los diputados de esta bancada
tienen la convicción de que ser la instancia más grande del espectro les entrega el derecho de aspirar a la presidencia de la corporación el primer año, al menos.
Uno de los argumentos que esgrimen es que la “generosidad” quedó demostrada restándose del Comité Político, pues aseguran que el futuro titular de Hacienda Jorge Quiroz no es militante del partido. Y que los votantes de la colectividad “no entenderían que no estuviera en la presidencia de la Cámara siendo la bancada más numerosa”, por lo que se niegan a cederle a la UDI el cupo, recordando que “ellos llegaron en quinto lugar” y que RN no sólo está en el Comité político, sino que entre ellos deben resolver en el Senado, quien de sus filas presidirá la testera este primer año: Paulina Núñez o Manuel José Ossandón, así es que “no tiene nada que hacer en la Cámara”, advierten.
No obstante, al partido del presidente electo José Antonio Kast le interesa de manera especial llegar a un acuerdo administrativo más amplio, que abarque por lo menos a la exConcertación y la DC. Ello, y algunos son bien honestos en admitirlo, porque les interesa mantener el orden en la Cámara de Diputados para que su gobierno, a diferencia de sus predecesores, avance con las menos dificultades posibles en la implementación de su programa. Una preocupación que ha sido permanente estas últimas semanas, sobre todo por el clima político que ha empeorado. Pero, está por verse cómo resultan las negociaciones.
En el Senado RN tiene la manija
En el Senado, la situación está más o menos despejada, aunque todo está en manos de Renovación Nacional. Sus cartas para encabezar la mesa son los senadores Paulina Núñez y el actual presidente de la corporación, Manuel José Ossandón, quien dijo hace algunas semanas que estaría dispuesto a respaldar a su compañera de partido. Sin embargo, en la colectividad señalan que eso no está zanjado.
Por lo pronto,
habría una negociación transversal, según la cual el futuro oficialismo se quedaría con tres presidencias y se le entregaría un cupo a la oposición, que supuestamente sería para el Partido Socialista y más específicamente para la timonel de la colectividad, senadora Paulina Vodanovic.
Por lo pronto, tanto en el Senado como en la Cámara advierten que la certeza respecto del acuerdo que se alcance sólo se tendrá cuando se cuenten los votos. Los parlamentarios están convocados para las 08:30 de la mañana del miércoles 11 y podría ser, si las negociaciones siguen como hasta ahora, podría darse la figura de que el presidente electo esté flanqueado por dos mujeres, al momento de recibir la banda ante el Congreso Pleno.