Solo un antecedente parecía explicar el giro: la compañía minera, una junior canadiense que transa en bolsas internacionales, se había adelantado a la ceremonia oficial y, en un comunicado al mercado, confirmó que Montt sería el ministro. Así, su descarte del equipo de Kast se leyó como el primer “golpe de timón” del mandatario y futuras autoridades tildaron el timing del texto de la empresa de “impresentable”.
De Montt solo se supo que había alcanzado a llegar hasta “La Moneda Chica”, pero después, nada. No dio entrevistas ni respondió mensajes. Su nombre fue trending topic toda la semana y el mundo minero lamentó su fallido aterrizaje en la cartera.
Abogado de la Universidad de Chile, doctor en Derecho de Yale, máster en Políticas Públicas y Economía de Princeton, llegó al sector minero tras pasar por reputados estudios jurídicos. Entre 2011 y 2022 estuvo en las filas de la gigante BHP, donde se convirtió en vicepresidente legal y lideró la respuesta de la empresa al histórico desastre Mariana (o “de Samarco”) en Brasil en 2015. Después ingresó a Los Andes Copper y, siempre, de forma paralela a su carrera, ejerció como profesor en la Facultad de Derecho de su alma mater.
Hoy, a casi seis meses del 20 de enero, Montt habla por primera vez de lo ocurrido y de lo que significó personal y profesionalmente el episodio. “El tema ya es historia”, asegura en conversación con DF.
- ¿Qué ha sido de Santiago Montt desde lo ocurrido en enero?
- Estuve en un período de reflexión. Obviamente, hay cosas importantes en la vida que obligan a sentarse a reflexionar y llegué a la conclusión de que lo que iba a hacer era volver al ejercicio profesional. Luego de tener algunas invitaciones (de estudios de abogados), que agradezco profundamente, decidí abrir una boutique de servicios legales, Montt y Aguilar (ver recuadro).
- Vuelve a los orígenes...
- Correcto. Yo partí como abogado con el ejercicio privado de la profesión y un poco la conclusión tiene que ver con eso. Decir: “¿Sabes qué? Ya trabajé 15 años como ejecutivo en grandes empresas y ahora es el momento de volver a lo que más me gusta hacer, a lo que creo que puedo ser más útil y desde donde puedo aportar más al país y agregar más valor a Chile”.
- ¿Sentía eso con la idea de ser ministro?
- Por supuesto.
- ¿Qué pasó ese 20 de enero?
- La conformación del gabinete es una decisión soberana del Presidente, y el solo hecho de haber sido considerado, para mí, es un honor. Estoy tremendamente agradecido del Presidente Kast.
- ¿Y por qué dejó de ser considerado?
- Es una decisión privativa de él, donde considera un montón de elementos políticos. Creo que, al final, es simple: alguien que tiene vocación pública tiene que estar preparado para que lo llamen o para que, eventualmente, no lo llamen antes, durante y después. Como dice el dicho, “la política es sin llorar”. Así que, de nuevo, estoy tremendamente agradecido de haber sido considerado antes y, como una persona con vocación pública, sigo teniendo la esperanza en mi corazón de poder trabajar en el servicio público. En el futuro eso sí, porque ahora estoy enfocado en este nuevo proyecto.
- Horas antes, la empresa donde era CEO confirmó que era el ministro. ¿Eso le costó el cargo?
- Creo que lo importante aquí, insisto, es que esta es una decisión totalmente soberana del Presidente.
- ¿Cree que hubo una sobrerreacción al comunicado?
- No tengo mucho que ahondar. Las cosas son lo que son. El Presidente tomó una decisión política y la política tiene sus principios y sus reglas, y él tomó la decisión que tomó. Después de todos estos meses, para mí, el haber sido considerado es un recuerdo muy grato.
- Después de ese día, ¿volvió a hablar con él?
- Por supuesto, conversamos y le agradecí profundamente.
- ¿Hubo alguna chance de volver a Los Andes Copper?
- Tuvimos conversaciones, pero como estaba en este proceso de reflexión, yo anticipaba que tenía el apetito de volver al ejercicio profesional y me decanté por esa dirección, lo que me tiene muy feliz.
- Personalmente, ¿cómo fueron esos primeros días?
- Yo no soy político, soy una persona de bajo perfil, entonces fue una novedad ser trending topic, pero creo que si uno decide dar el paso al frente a ese llamado de la vida pública, tiene que estar preparado. La gestión de crisis es una de mis especialidades profesionales y la crisis puede tocar en las organizaciones y también a nivel personal… y la gestión de crisis te enseña cosas. Uno, que hay que ser resilientes; dos, que tienes que enfocarte en las cosas importantes, en las cosas sustantivas de la vida; y tres, tienes que mantener siempre la brújula del largo plazo. Obviamente hubo que aplicar esa experiencia. Lo que me queda es agradecimiento.
- Con su trayectoria, ¿qué siente cuando se refieren a usted como ‘el ministro que no fue’?
- De verdad, lo único que siento son las ganas de haber podido poner en práctica la experiencia y el conocimiento. Haber puesto mis talentos en eso (ser ministro) habría sido una tremenda satisfacción y un tremendo honor.
- Si lo llamaran de nuevo para ser ministro, en este u otro gobierno, ¿estaría disponible?
- Soy profesor de Derecho Público y Derecho Administrativo, me he dedicado toda la vida al estudio del Estado, de la administración pública y de las regulaciones económicas. Con esa trayectoria y sobre todo en la Universidad de Chile, la vocación de servicio público permanece. Es una condición personal: mi vocación de servicio público está inalterada.
El gobierno de Kast
Montt se define como “una persona liberal de centroderecha” y destaca lo hecho, hasta ahora, por el actual gobierno. En materia minera, opina que “están haciendo un excelente trabajo para que el sector pueda desplegar su valor”.
Sobre quien ocupó su cargo, el biministro Mas, dice: “Nos ha sorprendido, porque no siendo un minero, está haciendo una excelente gestión minera y el subsecretario también”. Y enfatiza: “tenemos un gobierno que entiende la importancia de la minería para el desarrollo sostenible del país”.