Cuando se paran uno al lado del otro, para las fotografías de esta entrevista, ambos sonríen. Como si recién ahí se dieran cuentan de que están vestidos muy parecidos, casi uniformados: pantalón blanco y chaqueta o casaca azul marino. Se lo toman con humor. Con esa soltura divertida con que estas coincidencias son celebradas entre los amigos. Porque eso son. El exfutbolista Nicolás Castillo -recordado delantero de la Católica y de la Roja- y el empresario Matías Jiménez Lería -cuya familia desarrolla proyectos inmobiliarios, entre otros- se conocen hace casi 20 años y han mantenido una sólida amistad desde entonces. Pero esta mañana están aquí para hablar de otro asunto: que ahora, por primera vez, van a lanzarse juntos con un negocio.
La apuesta se llama Eagle Club, un club privado de golf indoor que inaugurarán a inicios de noviembre, en 285 m2 en el segundo piso del Hotel W. El lugar acogerá un máximo de 130 socios, cuya membresía considera una mensualidad de $ 250.000 y el acceso a simuladores de alta tecnología, clases con profesor, servicios de ajuste de palos, varios televisores para ver deporte, y espacios colectivos que incluyen un lounge y una barra para comer y beber. La inversión fue de US$ 500 mil (casi $ 500 millones), financiada mayoritariamente por Castillo y Jiménez; y el resto con aportes de familiares. Si todo sale según lo planificado, la idea es -a cinco años- tener cuatro clubes en Chile y uno en el extranjero. Esta es la primera entrevista que dan juntos sobre este emprendimiento que los tiene visiblemente entusiasmados.
Parte de la familia
- Hagamos historia. ¿Cómo nació esta amistad?
- (NC) Hace mucho tiempo. Desde que yo tenía 15 años. Ahora tengo 33.
- (MJ) Con mis hermanos creamos una empresa de representantes de futbolistas (AIM Fútbol, que aún existe). Yo me encargaba mucho del área de Católica y un día me dicen que hay un chico muy bueno. Fui a verlo. Y ahí estaba Nicolás pegándole a la pelota como un salvaje, literal. Partimos las conversaciones con sus padres, que son dos personas increíbles, y empezamos a representarlo. Al ser yo el más joven de mis hermanos, tenía 19, era el más cercano en edad a Nico y tuvimos más relación. Aunque con mis hermanos grandes, la relación también fue increíble.
- (NC) Y vivimos juntos más encima.
- ¿Cómo fue eso?
- (MJ) Empezamos a representar a Nico, a encargarnos de sus cosas, de sus temas con Nike, con la familia y ver dónde podía vivir para que fuera lo mejor para su carrera deportiva.
- (NC) Yo vivía en Renca. San Carlos de Apoquindo me quedaba lejísimos.
- (MJ) Y ahí se dio la situación de que con mis hermanos, y de acuerdo con su familia, le dijimos: “Nico, ¿por qué no vienes a vivir con nosotros?”. Él tenía 17. Los tres hermanos vivíamos solos en un departamento. Estuvo con nosotros como año y medio, dos años. Nico era menor de edad, entonces por las mañanas yo lo llevaba al entrenamiento. Estaba muy enfocado en él por mi relación de amistad y por el potencial que tenía como jugador. Después él se venía a nuestra oficina, almorzaba ahí, estaba todo el día. Era muy parte de la familia y de AIM Fútbol. La buena relación fue desde el principio.
"Nico era menor de edad, entonces por las mañanas yo lo llevaba al entrenamiento. Estaba muy enfocado en él por mi relación de amistad y por el potencial que tenía como jugador. Después él se venía a nuestra oficina, almorzaba ahí, estaba todo el día. Era muy parte de la familia y de AIM Fútbol. La buena relación fue desde el principio", cuenta Jiménez.
- ¿Se mantiene cuando Nico sale a jugar a Bélgica?
- (MJ) Viajaban más mis hermanos en esa época.
- (NC) Cuando sus hermanos iban a verme se quedaban en mi casa.
- (MJ) Yo nunca fui a Bélgica, pero con Nico teníamos comunicación constante. Después sí lo vi mucho cuando se va a México. Cuándo él tiene allá la trombosis, yo fui para su recuperación. Me quedé tres o cuatro meses con él; y ahí nace esta idea del golf indoor… íbamos mucho a un lugar en el DF donde se usaban estos simuladores de golf. Y ahí empezamos a decir: “Hay que hacerlo en Chile”. Pero fue antes, en Bélgica, donde Nico comenzó a jugar golf.
Estudiando el mercado
Cuenta Nico Castillo: “Empecé en Bélgica el 2014. Un día nuestro entrenador nos llevó a una actividad para unir al grupo. Todos los entrenadores lo hacen, algunos los llevan a jugar al paintball, al karting. Y este técnico nos llevó a verlo a él jugar golf con un profesional. Después hicimos equipos. Yo agarré el palo, le pegaba a la pelota y salía para cualquier lado, pero hacía el impacto y eso difícil si tú nunca has agarrado un palo. El coach de mi entrenador me pasó su número por si quería volver a jugar. Un día estaba tan aburrido en la casa que le escribí; yo vivía a 10 minutos del club. Fui y ahí empecé a pegar, a pegar, a pegar. Al otro día me hice socio, me compré palos de golf”.
- Pero es en México cuando te entusiasmas con el golf indoor.
- (NC) En pandemia no entrenaba fútbol por la recuperación. Me hacían terapia y quedaba libre. Y en la casa estaba el Mati. Entonces íbamos a ver partidos a ese lugar en el DF, mientras jugábamos golf (con simuladores). Nos quedábamos cuatro, cinco horas. Cuando en 2023 me fui a vivir a Estados Unidos, y medio me retiré del fútbol, empecé a jugar mucho golf. Pero en Miami llueve, hay truenos, entonces comencé a ir a simuladores de nuevo. Yo tengo muy buena relación con el director de ventas de TrackMan (simuladores de alta gama) y él estaba haciendo un club de golf indoor en Miami. Le pregunté cómo funcionaba, si era negocio rentable; y me dijo: “La inversión es grande, pero después no necesitas mantención; es muy buena inversión a futuro”. Llegué a la casa y llamé al Mati, para decirle que lo teníamos que hacer en Chile.
"Yo tengo muy buena relación con el director de ventas de TrackMan (simuladores) y él estaba haciendo un club de golf indoor en Miami. Le pregunté cómo funcionaba, si era negocio rentable; y me dijo: “La inversión es grande, pero después no necesitas mantención; es muy buena inversión a futuro”. Llegué a la casa y llamé al Mati, para decirle que lo teníamos que hacer en Chile", dice Nico Castillo.
- (MJ) Yo estaba viviendo en España prejubilado, llevaba años en AIM Fútbol y quería descansar.
- (NC) Me dijo: “Estás cagado de la cabeza”. Pero al otro día me llamó de nuevo para que le contara todo. Decidimos encargar un estudio de mercado para ver si tirarnos o no a la piscina.
- (MJ) Además hay otra cosa: los dos ya habíamos tomado un poco la decisión de volver a Chile. Y para que el proyecto resultara, debíamos estar aquí.
Jiménez cuenta que encargaron el estudio en Chile, a Visión Comercial Asesores. “Queríamos ver posibilidades de mercado, el lugar más adecuado, si la gente iría… Y el informe concluyó que sí había agua en la piscina. Y que el lugar perfecto era en Las Condes, Vitacura. Algo que nos llamó la atención era que nosotros esperábamos que el estudio dijera que una de las cosas que diría la gente para preferir esto era para no depender del clima: la lluvia o el calor extremo. Pero eso no estaba ni entre las primeras tres razones; era dónde se ubicaba, la posibilidad de tener clases o hacer vida social con alcohol”.
Regresó a Chile en diciembre pasado. Castillo ya estaba aquí. Ya habían decidido el nombre, “más bien lo había elegido Nico, y como es una persona perseverante, no me dio mucha chance”, se ríe Jiménez. Empezaron la búsqueda del lugar. “Vimos uno en Vitacura que estuvimos a punto de cerrar y se nos adelantó un gimnasio”, recuerda Castillo. Complementa su amigo: “Yo entraba todos los días en Portal Inmobiliario. Y un día encontré este local en el Hotel W. Vinimos a verlo con Nico. Nos encantó. Pero dijimos: ‘Debe costar una fortuna’. Al final llegamos a un buen acuerdo, por un arriendo de seis años”.
- Y en este casi año de trabajo previo, ¿cómo se dividieron las labores?
- (NC) En los números, él (indica a Matías). Y también en el local. Mati ha hecho una labor importante.
- (MJ) Estoy encargado del business en general. De todo lo que no es área golf, porque esa la ve Nico: los simuladores, qué proyectos necesitamos, el profesor… Pero todo lo hemos hecho en sintonía entre nosotros. Nos hemos ido potenciando mucho.
Comentan que Castillo es especialmente detallista, preocupado de la decoración del lugar. De las letras que se usan, de la iluminación. “Me gusta. Además es nuestro local y quiero que esté bueno. Vengo cada día”, dice el aludido.

Exclusividad
El golf indoor se juega en espacios cerrados mediante simuladores que combinan un monitor de lanzamiento -con radar o cámaras de alta velocidad-, una pantalla o lona de proyección y un software que recrea canchas reales o virtuales. El jugador usa un palo real que golpea una pelota real. El sistema mide el impacto y reproduce el vuelo de la bola con alta precisión. Practicarlo en clubes exclusivos es usual en Estados Unidos y Europa.
Eagle Club estará abierto al público hasta que se completen los 130 socios: en ese momento se convertirá en un club privado al que entrarán sólo sus miembros y los huéspedes del Hotel W. Sus dueños comentan que son el único club de su clase en Chile y en Sudamérica. “Lo que hasta ahora hay son, en general, restaurantes con algunos simuladores de golf, pero no un club exclusivo como el nuestro”, explican. “Aquí nosotros tenemos el control de quién ingresa y quién no”, dice Castillo. “Tenemos el derecho de admisión, como cualquier club del mundo”, precisa Jiménez. Y adelantan que ya van 20 socios inscritos, entre ellos golfistas como Mito Pereira y Felipe Aguilar. “También mi tío Oscar Lería, no le perdonaría no estar”, agrega Jiménez.
- ¿Qué perfil de socios buscan?
- (MJ) Un perfil es un socio que no utiliza su membresía de golf en regiones, en Marbella por ejemplo, pero que en Santiago no puede jugar porque no tiene club. Yo soy socio de allá, me gusta el golf y en Santiago no puedo jugar. Soy un buen prototipo de persona que puede participar aquí, pagar la membresía, tener el beneficio de venir a tomarme algo con mis amigos, a ver un partido de Colo Colo, del Barcelona…
- (NC) Y de la Cato. El primer nombre que dijiste no lo pongas (se ríe). Pone fútbol mejor...
- (MJ) Y hay también un nicho de personas que tienen de 60 a 70 años, que aunque sean socios de clubes les jode mucho el tema del carrito, de caminar, del clima. Y estamos apostando mucho también por el nicho de mujeres.
- (NC) Yo tengo en mente a otro perfil. El que no es socio de ningún club, que está empezando con el golf, que está mejorando rápido, que no puede pagar US$ 150.000 que cuesta una acción en los mejores clubes de Santiago. Nosotros somos para ellos una opción.
“Aquí nosotros tenemos el control de quién ingresa y quién no”, dice Castillo. “Tenemos el derecho de admisión, como cualquier club del mundo”, precisa Jiménez.
- El pago de las membresías está pensando como principal fuente de ingreso. ¿Hay más?
- (MJ) La barra, el bar, los tragos.
- (NC) Vamos a tener también una tienda chiquitita de merchandising.
- (MJ) Ah, y vamos a tener algo interesante. Es una empresa que se llama Apex, que creó una aplicación para clases de golf con un profesor y corregir online tu desempeño. Llegamos a un acuerdo con ellos, compramos un porcentaje de la empresa, y los vamos a tener incorporados como servicio a los socios.
Desafío: golfista profesional
El club de Castillo y Jiménez abrirá seis días a la semana, de 9 de la mañana a 11 de la noche. Aún no deciden qué día cerrarán. “Para nosotros son días fuertes el domingo y el lunes. El domingo terminan todos los eventos deportivos; y el lunes los clubes de gol están cerrados, entonces a nosotros nos serviría estar abiertos. Podríamos cerrar martes, o miércoles” dice el ex futbolista.
- Aparte de Eagle Club, ¿en qué está cada uno de ustedes?
- (MJ) ¿Te parece poco todo esto? (se ríe). No me queda pelo, tengo la soriasis que me va a matar… En AIM Fútbol soy director solamente. Estoy enfocado 100% en el club.
- ¿Y tú, Nico?
- (NC) También
- (MJ) Y en el golf…
- (NC) Sí, jugando mucho golf.
- Dicen que eres muy bueno. ¿Qué haces?
- (NC) Juego torneos, como amateur; y estoy tratando de llegar a un nivel de scratch, que es lo previo a ser un profesional. Y tengo una meta: que de aquí a dos años ojalá hacerme profesional. No es fácil, pero lo voy a intentar. Fui a jugar un torneo en México ahora y me fue bastante bien.
- ¿El futbolista le pasa la posta al golfista?
- (NC) Creo que sí. Quedé un poquito exhausto del fútbol.
La inversión
La inversión inicial de US$ 500.000 la financiaron Castillo y Jiménez, además de cercanos: los dos hermanos de Jiménez -Arturo e Ignacio-, los cinco primos Lería -hijos de Óscar, reunidos en la sociedad Cinco Eles- y Nelson Huerta, quien lleva décadas trabajando en AIM Fútbol y en el family office de los Jiménez Lería. “Además se encarga de todas las cosas personales de Nico y mías”, explica Matías. “A él le dimos un porcentaje, como un socio más, pero a costo cero para él”.
“Nico y yo somos los socios mayoritarios y puedes decir que cobramos cero sueldos, para que lo vean los otros accionistas”, dice Jiménez y lanza una risa.
- ¿En cuánto tiempo podrían recuperar esa inversión que hicieron acá?
- (MJ) Espero que en tres años y medio si es que no empezamos con el segundo club. Pero si esto está funcionando bien al año o a los dos años y veo la oportunidad de poder abrir un segundo local, lo haría. Implicaría un aumento capital de los socios o externo, o financiarnos con un banco. Quiero que quede claro que nuestro objetivo no es recuperar la plata lo antes posible: nuestro objetivo es hacer algo diferente, único, y tratar de hacer varios clubes, que esto ande bien en Chile y en Sudamérica. Porque si me dices que tengo cinco clubes pero no he recuperado la plata, me da lo mismo, porque el valor de la empresa y el club es mucho mayor. El levantamiento de plata de nosotros a nuestros socios no fue diciendo que iban a recuperar la mitad en dos años. Y somos poquitos y somos socios familiares, lo cual ayuda.
El flanco social
Cuando ya ha terminado la entrevista, Nico Castillo se acuerda de algo que le importa y quiere decirlo: Eagle Club ofrecerá becas a jóvenes talentos en golf. “De cara a algunos niños que no tengan acceso a clubes, queremos poder becarlos aquí y que en algún futuro podamos llevarlos a Estados Unidos para que estudien. Queremos tomar esas dos aristas para hacernos cargo del tema social. Tenemos también experiencia con la gente que representa deportistas”.
- ¿Están pensando en qué rangos de edad?
- Hoy juegan mucho niños de 13, 14, 15 años, que no tienen acceso a clubes. La idea es enfocarnos en ellos.
- ¿Cuántos niños quieren becar?
- El número todavía no lo tenemos claro.
- ¿Van a empezar prontamente?
- Después de la apertura, creo que esto va a venir un poquito después.