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Editorial

Las lecciones del fondo E

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Publicado: Viernes 16 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

Las caídas registradas por el fondo E del sistema de AFP han puesto en discusión la gestión del riesgo en las estrategias de inversión de los fondos más conservadores. Más allá de las eventuales responsabilidades de las administradoras, importa evaluar si los riesgos asumidos son compatibles con la protección del ahorro de quienes se aproximan a jubilar. Se trata de un debate oportuno ante la implementación de los fondos generacionales.

Según la Superintendencia de Pensiones, entre enero y septiembre de este año el fondo E acumuló una caída real de 10,39%, en contraste con las ganancias de 6,85% y 9,21% registradas en los mismos períodos de 2025 y 2024, respectivamente. Esta semana, en DF al Cierre, el presidente ejecutivo de la Asociación de AFP, León Fernández de Castro, defendió las operaciones como estrategias de largo plazo y rechazó calificarlas como “apuestas”, término que se instaló en el debate público. La perspectiva de largo plazo es pertinente e inherente a la administración previsional, pero no todos los afiliados disponen del mismo tiempo para absorber fluctuaciones adversas. Este punto adquiere especial relevancia ante la volatilidad de los mercados financieros. Si bien las inversiones en renta fija están expuestas a pérdidas cuando aumentan las tasas de interés, su magnitud también depende de las características de las carteras y de las estrategias adoptadas. La búsqueda de rentabilidad debe, por tanto, ser compatible con la capacidad efectiva de asumir riesgos, especialmente cuando se trata de ahorros destinados a financiar pensiones en el corto plazo.

Las administradoras deben favorecer una mayor rentabilidad con riesgos adecuados para cada generación.

Evaluar estas estrategias exige, además, atender las advertencias sobre riesgos que pueden acumularse aun dentro de los límites regulatorios. El investigador de Clapes UC, Arturo Cifuentes, señaló que había planteado reiteradamente al regulador sus reparos al control del riesgo de los multifondos. Su estudio publicado el 19 de agosto en DF, mostró que la duración ponderada de los bonos del fondo E había aumentado de unos cinco años en 2009 a 10,2 años en 2025, elevando su sensibilidad a los movimientos de tasas. Esa medición no consideró los swaps, instrumentos que también han incidido en las pérdidas recientes. El entonces superintendente, Osvaldo Macías, sostuvo que la autoridad había advertido a las AFP mediante oficios y reuniones. Hecho que refuerza la importancia de que las alertas técnicas tengan seguimiento.

La transición hacia los fondos generacionales ofrece una oportunidad para incorporar esta lección. El nuevo esquema ajustará las estrategias de inversión según la edad de los afiliados, reduciendo la exposición al riesgo a medida que avance su ciclo de vida. Las carteras de referencia y las medidas de riesgo del nuevo régimen deberán contribuir a ese propósito, considerando las características de cada instrumento, así como también el riesgo conjunto de las inversiones.

Los incentivos de las administradoras deben favorecer una mayor rentabilidad con riesgos adecuados para cada generación. Para ello, resulta necesario evaluar las pérdidas potenciales de cada estrategia, someter las carteras a escenarios adversos y revisar las exposiciones cuando cambien las condiciones que las sustentan. La confianza en el nuevo sistema dependerá también de una supervisión capaz de traducir las alertas en medidas oportunas. La principal lección del fondo E es que la protección del ahorro previsional no depende solo de los instrumentos en que se invierte, sino también de cuánto riesgo se asume y cómo se controla.

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