Los mapas del tiempo anuncian un río atmosférico categoría 4 sobre la zona central, mientras el gobierno afina sus planes de mitigación y, en las mesas de dinero, algunos ya miran otra arista: los embalses y el valor de las generadoras eléctricas.
Tras un arranque de 2026 marcado por la sequía y la baja generación hídrica, las lluvias que se avecinan pueden dar vuelta el panorama para las acciones eléctricas que cotizan en bolsa.
“Las acciones de las principales generadoras eléctricas deberían reaccionar positivamente, en particular las empresas que tienen portafolio hidro como Enel y Colbún, considerando que el año 2025 y el primer semestre 2026 fueron muy secos, con baja producción hidro, y eso en alguna medida debe haber resentido el valor de sus acciones”, dijo a DF el director de la consultora EnergiE, Daniel Salazar.
El fenómeno de "El Niño" en Chile, es sinónimo de lluvia y cuando es pareja, alimenta una de las fuentes más baratas del sistema. “El efecto más destacado es la mayor acumulación en embalses, lo que financieramente se traduce en una mayor disponibilidad de una fuente con costo variable prácticamente cero”, explicó el analista senior de estudios de Bci Corredor de Bolsa, Francisco Domínguez.
Ese alivio empuja a la baja el precio spot y beneficia a empresas como Engie, que termina comprando energía más barata. “Considerando que los actores institucionales descuentan rápidamente los escenarios, es probable que en el muy corto plazo el sector eléctrico - específicamente bajo nuestra cobertura con acciones como Enel Chile, Engie Energía Chile y Colbún- presente un momentum más positivo”, expresó el ejecutivo.
Pero no todas las generadoras juegan la misma mano. Enel sería la más destacada, dado que posee cerca del 33% de la demanda total y mantiene una posición que busca equilibrar su capacidad de producción con su nivel de contratación.
Colbún también se beneficiará, aunque en menor medida, porque podrá suplir sus contratos con generación propia. Pero depende menos del agua que Enel, dado que está más diversificado.
El caso de Engie corre por otro carril, porque a juicio de Salazar, “posee un portafolio más térmico, con una valorización que podría mantenerse”.
La corredora de Bci matizó, porque si bien la firma no tiene una capacidad hídrica relevante, ha avanzado aceleradamente en la integración de fuentes ERNC y almacenamiento (BESS). “Ante un potencial frente de clima como el que está pronosticado, el beneficio para ECL vendría, entre diversos aspectos, por el lado de las compras de energía, ya que los precios sistémicos serían impulsados notablemente a la baja ante el mayor despacho hídrico”, agregó la corredora.
En la otra vereda, los golpes son transitorios. Los más expuestos serían el sanitario -Aguas Andinas e IAM- por el riesgo de paralización de plantas ante la posible turbiedad extrema de los ríos, y la distribución eléctrica, presionada por los potenciales incrementos de costos ante la reposición y los cortes de suministro.
A ellos se suman los sectores vinculados a los bebestibles, cuyo consumo históricamente baja con las menores temperaturas y las lluvias, aunque en magnitud acotada.
La condición
La contracara es que el agua de hoy no asegura los resultados de mañana. La correlación histórica entre El Niño y una buena temporada hidro ya no pesa lo mismo que antes, y las propias empresas lo saben.
“A pesar de que ya estamos en presencia del fenómeno de El Niño, ninguna empresa está dando un guidance muy optimista, porque no necesariamente se va a dar”, advirtió el subgerente de inversiones de BICE, Aldo Morales. Para el ejecutivo, no basta con que llueva. Se requiere que las precipitaciones sean parejas, una isoterma cero baja, menor turbiedad, mayor capacidad almacenada y nieve para el periodo de deshielo. Y todo eso “se juega durante todo el trimestre”, cerró Morales