El principal índice de la Bolsa de Santiago, el S&P IPSA, abrió su sesión de este miércoles con leves avances, manteniéndose sobre la barrera de los 11 mil puntos.
El selectivo subía apenas 0,07% a 11.032,01 puntos en los primeros minutos de la sesión, en un arranque moderado que replica las fuerzas contradictorias que dominan el ánimo global: por un lado, la amenaza inflacionaria del alza del crudo y, por otro, el nuevo impulso que la revolución de la inteligencia artificial inyecta al sector tecnológico.
Bolsas internacionales
En Wall Street, los índices operaban mixtos con sesgo positivo, de la mano de las alzas en los fabricantes de chips. El Nasdaq Composite subía 0,59% y el S&P 500 ganaba 0,41%, ambos con alto componente tecnológico, mientras que el Dow Jones avanzaba 0,52%. El impulso llega tras el reporte de la holandesa ASML, que ve subir sus acciones cerca de 6% luego de elevar por segundo trimestre consecutivo sus proyecciones de ventas y superar las expectativas en utilidades y márgenes, arrastrando al resto del sector de semiconductores.
El optimismo se apoya en nuevas señales de que la inflación en EEUU se está enfriando. El índice de precios al productor cayó inesperadamente 0,3% en junio -tras el dato de IPC más suave de lo previsto conocido el martes-, lo que llevó a los inversionistas a recortar sus apuestas de un endurecimiento agresivo de la Fed. La probabilidad de un alza de tasas en la reunión de julio se desplomó a 17% desde 42% un día antes, aunque el mercado sigue descontando un aumento hacia fin de año.
En contrapunto, el petróleo recorta parte de su avance pero se mantiene al alza luego de que EEUU intensificara sus ataques contra Irán, tensión que amenaza con reavivar las presiones de precios.
En Europa, en tanto, las bolsas operaban a la baja pese al buen momento del sector del lujo tras los sólidos resultados de Richemont: el DAX alemán retrocedía 0,50%. En Asia, la sesión cerró con fuerza gracias al repunte de las tecnológicas, con el Nikkei japonés sumando 1,49%.