El precio del dólar extendió su rally antes del fin de semana largo, pese a que las compras globales dieron signos de calmarse tras el persistente impulso causado por la Reserva Federal (Fed).
La divisa estadounidense subió $ 2,9 hasta los $ 924,9 al cierre del mercado chileno, su mayor precio desde el 31 de marzo en el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg.
No sólo el tipo de cambio escaló $ 18,9 a nivel semanal, sino que esta es hasta el momento su racha alcista más extensa desde mayo de 2018, al subir por ocho sesiones consecutivas, en las cuales ha avanzado un total de $ 38,9.
Los desacoplados
"En la última semana ha prevalecido este cambio de postura de la Fed que hace que el mercado anticipe alzas de tasas. Eso fortaleció al dólar y, en Chile, no nos hemos descolgado de eso", dijo a DF el gerente general de Patrimore, Sergio Tricio.
"Siempre las monedas emergentes son un poco más volátiles y frágiles, y tienden a exagerar los movimientos de las monedas más fuertes. Además, el hecho de que la economía chilena siga estando muy débil, versus una economía norteamericana que ha estado mucho mejor en términos relativos, la brecha de tasas de interés hace que el dólar en Chile esté más fuerte", profundizó.
El peso chileno enfrenta un fin de semana largo en el país por el feriado de San Pedro y San Pablo el próximo lunes, mientras agentes extranjeros han restaurado su apuesta contra la moneda local a niveles de US$ 12 mil millones netos, máximos de casi dos semanas en el mercado derivado.
La situación de los mercados externos fue diferente. El dollar index retrocedía 0,1% a 101,3 puntos y el cobre Comex subía 0,8% a US$ 6,19 por libra, con lo que siguieron revirtiendo parcialmente la tendencia que dominó la primera mitad de la semana.
"De acuerdo con lo exhibido en nuestro modelo de fundamentos del tipo de cambio, este movimiento al alza de corto plazo desvía temporalmente a la paridad hacia la parte superior de nuestro rango, situándose temporalmente por sobre sus fundamentos macroeconómicos de mediano plazo", sostuvo Bci Estudios en su reporte semanal.
Según los analistas, estos fundamentos apuntan a un valor razonable en torno a $ 880 para fin de año, por lo que el dólar terminaría revirtiendo sus avances a medida que se disipen factores temporales tales como los diferencial de tasas y términos de intercambio.
Los rendimientos del Tesoro a dos años, sensibles a las expectativas de política monetaria, se relajaban 3,9 puntos base (pb), en línea con el petróleo Brent, que se sacudió el susto de la víspera y descendía 4,2% hasta los US$ 72,1 por barril, borrando todos los avances posteriores a la guerra de Irán.
Eso sí, el boom de la Inteligencia Artificial (IA) ha seguido enfrentando desafíos. "La renta variable sigue siendo un factor clave para el mercado de divisas en este momento, y los indicios de que el apetito por el riesgo en Asia continúa frágil hacen que sea difícil pronosticar un cambio rápido en las recientes ganancias del dólar global", escribió el estratega de divisas de ING, Francesco Pesole.
"Sin embargo, la reciente evolución de los precios parece respaldar, en cierta medida, nuestra impresión de que el valor de la divisa ya incorporó muchos factores alcistas. Al menos más allá del muy corto plazo, los argumentos a favor de una corrección a la baja se están fortaleciendo", sostuvo.
Fue el miércoles de la semana pasada cuando, en su primera reunión al mando de la Fed, Kevin Warsh prometió una política de "mano dura" contra la inflación, y la mitad de los miembros del banco central se mostró dispuesta a restringir los créditos en los próximos meses, señales que reforzaron la apuesta generalizada a favor del dólar.
Conocido por tener una mirada restrictiva, el presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, reconoció haber sido uno de los miembros que colocaron más arriba su estimación en el dot plot. "Estoy preocupado por la inflación, y no sólo la que está ligada a lo que pasa en Medio Oriente. Me da la impresión de que hay presiones inflacionarias más amplias en la economía", dijo este viernes a Bloomberg.
Entre los otros banqueros centrales que recientemente hablaron en público, Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, pasó de un tono más restrictivo a uno más neutral, mientras que, sin sorpresas, John Williams de Nueva York se mostró más flexible que el consenso del organismo.