La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este jueves. Irán advirtió que cualquier ataque estadounidense contra el estrecho de Ormuz o su infraestructura asociada constituirá una "línea roja" y desencadenará una respuesta militar, endureciendo el enfrentamiento con la administración de Donald Trump y elevando nuevamente la preocupación de los mercados energéticos.
El mensaje llega después de que el Presidente de Estados Unidos amenazara con ampliar los bombardeos sobre territorio persa, incluyendo infraestructura considerada estratégica, si Teherán no accede a retomar las negociaciones para poner fin al conflicto. Trump ha sostenido que mantendrá la presión militar mientras Irán continúe desafiando el bloqueo impuesto por Washington.
Desde Teherán, autoridades iraníes aseguraron que cualquier acción sobre Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, será considerada una agresión directa y recibirá una respuesta proporcional. La advertencia refuerza el temor de que el conflicto pueda afectar una de las rutas marítimas más importantes para el suministro global de crudo.
Presión sobre el petróleo
El deterioro del escenario geopolítico mantuvo la presión sobre los mercados energéticos. El Brent se sostuvo por encima de los US$ 85 por barril, reflejando la preocupación de los inversionistas por una eventual interrupción del tránsito marítimo en Ormuz, un corredor clave para las exportaciones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak e Irán.
El encarecimiento del petróleo también comienza a instalarse como un nuevo riesgo para la inflación mundial. Analistas advierten que un conflicto prolongado podría traducirse en mayores costos energéticos, dificultando el proceso de moderación inflacionaria que venían observando las principales economías y complicando el margen de acción de los bancos centrales.
Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos continúan sin mostrar avances concretos y tanto Washington como Teherán mantienen una retórica cada vez más confrontacional, alimentando la incertidumbre sobre el futuro de una crisis que ya comienza a tener repercusiones más allá de Medio Oriente.