El presidente Donald Trump afirmó que intensificará los bombardeos de Estados Unidos contra Irán hasta que deje de atacar buques en el estrecho de Ormuz y acepte reabrir esa vía marítima.
Las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares iraníes durante la noche por cuarto día consecutivo, lo que volvió a provocar contraataques de Teherán contra bases de Estados Unidos en países árabes del Golfo, incluidos Kuwait y Baréin.
El acuerdo provisional de paz firmado entre Estados Unidos e Irán hace aproximadamente un mes prácticamente colapsó durante la última semana, mientras ambas partes disputan el control del estratégico estrecho, por donde Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos envían la mayor parte de sus exportaciones de energía.
El petróleo subió por tercer día consecutivo el miércoles y el Brent avanzó hasta casi US$86 por barril, acumulando un alza de 13% en la semana.
Tras los ataques de Irán contra embarcaciones que, según Teherán, cruzaban el estrecho sin autorización, Trump decidió poner fin a una exención de sanciones al petróleo iraní y restablecer un bloqueo naval, además de ordenar nuevos bombardeos contra el país. Hasta ahora, la ofensiva se ha concentrado principalmente en objetivos militares del sur de República Islámica, como radares y bases de misiles y drones. La campaña de bombardeos sigue siendo mucho menos intensa que durante el punto más álgido de la guerra en marzo y principios de abril, cuando Teherán y otras grandes ciudades permanecían bajo ataques constantes.
Trump prometió volver a bombardear el miércoles por la noche y continuar haciéndolo hasta que Irán ceda.
“Vamos a golpearlos con mucha fuerza mañana por la noche”, declaró a Fox News el martes. “Los golpearemos con mucha fuerza la noche siguiente. Y la próxima semana será mucho peor para ellos, porque la próxima semana les tocará a las plantas eléctricas. Vamos a destruir todos sus puentes, a menos que se sienten a negociar”.
El mandatario aseguró que las instalaciones energéticas de Irán serán atacadas “al final”.
Crece frustración de Trump
El presidente, cuyos niveles de aprobación en Estados Unidos se han visto afectados por el creciente descontento con la guerra, parece cada vez más frustrado con Irán y sus persistentes ataques marítimos. Ambas partes se acusan mutuamente de incumplir los términos del memorando de entendimiento, redactado de forma ambigua respecto de la rapidez con que las embarcaciones recuperarían el libre tránsito por Ormuz.
Además de reabrir el estrecho, el acuerdo preliminar contemplaba amplias negociaciones para limitar el programa nuclear iraní y alcanzar una paz permanente. Sin embargo, esas conversaciones permanecen estancadas mientras ambas partes concentran su atención en Ormuz.
Irán muestra pocas señales de dar marcha atrás. El miércoles, la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que el Estrecho permanecerá cerrado hasta que Estados Unidos ponga fin a sus ataques y al bloqueo de los puertos iraníes.
“Las exportaciones regionales de petróleo y gas estarán disponibles para todos o para nadie”, afirmó la Guardia Revolucionaria Islámica, según un reporte de Press TV.
Los ataques estadounidenses han causado la muerte de más de 30 civiles en los últimos días, según el gobierno iraní. El ejército de Teherán informó el miércoles que siete personas murieron por el impacto de un misil contra un cuartel en la ciudad de Iranshahr, en el sureste del país.
Trump abandonó su plan de cobrar un 20% a la carga que cruzara el estrecho después de que sus aliados árabes del Golfo le pidieran retirar la medida. El cambio fue anunciado el martes, apenas un día después de presentar la propuesta, que habría obligado a los mayores petroleros del mundo a pagar alrededor de US$35 millones.
El mandatario dijo que reemplazará ese “cargo de reembolso”, destinado a compensar a Washington por ayudar a los buques a atravesar el Estrecho sin sufrir ataques, por acuerdos comerciales y de inversión con los países del Golfo. Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Catar anunciaron el año pasado que invertirían billones de dólares en Estados Unidos durante la próxima década. No hay indicios de que aumenten esos compromisos tras el cambio de postura de Trump.
No obstante, Estados Unidos mantuvo la decisión de restablecer el bloqueo naval, una medida que ha agravado las tensiones con la República Islámica y que podría debilitar aún más su golpeada economía. El bloqueo fue impuesto por primera vez en abril y levantado el mes pasado tras la firma del memorando de entendimiento.
Postura volátil
El cambio de postura de Trump respecto a los cobros por el uso de Ormuz puso de manifiesto la volatilidad de la política estadounidense hacia ese estrecho, por donde antes de la guerra transitaba aproximadamente una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas natural licuado. Los funcionarios estadounidenses han alternado entre defender la libre navegación y debatir quién, si alguien, debería cobrar por el tránsito.
La decisión también refleja el difícil equilibrio que enfrenta Trump en su intento por poner fin a un conflicto que inició junto con Israel a fines de febrero, al sostener que era necesario impedir que Irán desarrollara un arma nuclear. Teherán siempre ha negado esa intención, aunque ha enriquecido uranio hasta niveles cercanos a los necesarios para fabricar armamento nuclear.