Las navieras Maersk y Hapag-Lloyd iniciarán un regreso gradual al Canal de Suez, en una decisión que podría marcar el comienzo del fin de una de las mayores disrupciones que ha enfrentado el comercio marítimo global en los últimos años. El anuncio, realizado este lunes, contempla la reanudación de algunas travesías de su red conjunta Gemini Cooperation a través del Mar Rojo, aunque ambas compañías insistieron en que cualquier expansión de la medida dependerá de la evolución de la seguridad en la zona.
El mercado, sin embargo, interpretó la noticia como una señal negativa para la rentabilidad futura del sector. Al cierre de la jornada, las acciones de Maersk retrocedieron un 4,8% en Copenhague, mientras que las de Hapag-Lloyd cedieron un 4,6% en Frankfurt, ante la expectativa de que el regreso gradual a Suez termine presionando las tarifas de transporte marítimo, que durante casi tres años se mantuvieron excepcionalmente elevadas.
La decisión pone fin, al menos parcialmente, a una estrategia que las principales navieras adoptaron desde fines de 2023, cuando los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen contra embarcaciones comerciales en el Mar Rojo obligaron a abandonar una de las rutas más importantes del comercio mundial. En su lugar, los buques comenzaron a navegar alrededor del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, un recorrido que añadió entre 10 y 14 días a los viajes entre Asia y Europa.
“Esta decisión conjunta con Hapag-Lloyd se produce tras una evaluación exhaustiva de la situación de seguridad en la zona del Mar Rojo y supone un paso hacia el retorno gradual al corredor trans-Suez”, señaló Maersk en un comunicado.
Los primeros buques en modificar su ruta serán los Majestic Maersk, que, de acuerdo con datos de seguimiento recopilados por Bloomberg, navegan actualmente cerca de Omán.
Antes del estallido de la crisis, el corredor del Canal de Suez concentraba alrededor del 10% del comercio marítimo mundial, según datos de Clarksons Research, al ser la conexión más rápida entre Europa y Asia.
La decisión se “produce tras una evaluación exhaustiva de la situación de seguridad en la zona del Mar Rojo y supone un paso hacia el retorno gradual al corredor trans-Suez”, dijo Maersk.
Más que un problema de distancia
El impacto económico del cierre de facto de la ruta fue mucho mayor que el simple aumento de los tiempos de navegación.
Al obligar a los buques a permanecer más días en cada viaje, los desvíos redujeron la capacidad efectiva de la flota mundial. En la práctica, cada embarcación pudo realizar menos viajes al año, disminuyendo la oferta de transporte disponible sin necesidad de retirar barcos del mercado.
Ese fenómeno ayudó a absorber parte del exceso estructural de capacidad que arrastraba la industria y permitió sostener tarifas de flete considerablemente más altas que las observadas antes de la crisis, impulsando los resultados financieros de las principales navieras pese a la incorporación de nuevos buques a nivel global.
Precisamente por ello, el anuncio de este lunes fue recibido con cautela por los inversionistas.
A medida que las embarcaciones vuelvan a utilizar el Canal de Suez, los tiempos de navegación volverán a reducirse y cada barco podrá completar más rotaciones al año. En consecuencia, aumentará la oferta efectiva de transporte marítimo, un escenario que tiende a ejercer presión sobre los precios del flete y, por extensión, sobre los márgenes de la industria.
Analistas de HSBC, citados por XTB, estiman que una normalización más rápida de lo previsto podría traducirse en una caída adicional de hasta un 10% en las tarifas de transporte. En la misma línea, Bank of America había advertido meses atrás que un eventual retorno al Mar Rojo volvería a poner en evidencia el problema de exceso estructural de capacidad que enfrenta el sector.
La propia Maersk había advertido anteriormente que una combinación de menores tarifas y la entrada en operación de nuevos buques podría afectar significativamente sus utilidades durante los próximos años.
Un regreso gradual
Pese al anuncio, las compañías dejaron claro que no se trata de una reapertura generalizada de sus operaciones por el Mar Rojo.
Maersk confirmó que, por ahora, no modificará el resto de los servicios de la alianza Gemini y que continuará monitoreando permanentemente la situación geopolítica.
“Cualquier modificación de los servicios dentro de la Cooperación Gemini seguirá dependiendo de la estabilidad en la zona del Mar Rojo y de que no se produzca una escalada de los conflictos en la región”, indicó la empresa.
Para Haider Anjum, analista de Jyske Bank, el movimiento constituye el primer paso hacia una normalización más amplia. “Consideramos que este es el primer paso que allanará el camino para un regreso completo al Mar Rojo a finales de año”, señaló en un informe a clientes.
No obstante, diversos analistas coinciden en que el proceso difícilmente será lineal.
Aunque los contratos de transporte de largo plazo ya comenzaron a reflejar una reducción de la denominada "prima de guerra" incorporada durante la crisis, las tarifas al contado han mostrado repuntes recientes impulsados por la demanda estacional, lo que evidencia que el mercado todavía enfrenta factores de volatilidad.
En ese contexto, el regreso al Canal de Suez aparece menos como un retorno inmediato a la normalidad que como el inicio de una transición cuyo ritmo seguirá determinado, en buena medida, por la evolución del conflicto en Medio Oriente y la seguridad de una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo.