Un segundo semestre que bien se podría entender como de recuperación se apresta a iniciar la economía chilena, de acuerdo con la sensación prevaleciente en los agentes locales.
Y es que a pesar de que el Banco Central redujo en el más reciente Informe de Política Monetaria (IPoM) las proyecciones para el Producto Interno Bruto (PIB) de este año desde un rango de entre 1,5%-2,5% a uno de 1,0%-1,5%, los análisis apuntan a que la peor parte del presente ejercicio ya pasó; y, ahora, las expectativas enfrentan un punto de inflexión.
Tras un primer trimestre donde el PIB cayó 0,5% y un segundo aún muy débil, los economistas cuentan con una aceleración para los últimos seis meses del año de la mano del esperado aumento de la inversión, una base de comparación más favorable y una moderación en la trayectoria inflacionaria -gracias a las bajas esperadas en el precio de los combustibles-, que podría empujar el consumo privado.
Según las proyecciones reunidas por Diario Financiero, la mayor parte del mercado sigue estimando que 2026 cerrará con un crecimiento de 1,5%-1,6%, aunque las perspectivas para la formación bruta de capital fijo son más dispares y se mueven entre una expansión de 1,8% de Santander hasta 4,5%, en el caso de BICE Inversiones.
En el caso de las previsiones para la inflación, el rango es acotado a uno de 3,8% a 4%.
Mientras, la mayoría apunta a un tipo de cambio bajo los $ 900.
Los números en juego
El gerente de Estudios en Gemines, Alejandro Fernández, espera que el presente año termine con una expansión del PIB de 1,5%.
Dado ese cálculo, durante la segunda mitad del año la economía se expandiría en torno a 3%, con el tercer y cuarto trimestre donde la actividad apurará el tranco a un ritmo de 2,1% y 3,8%.
Estas expectativas descansan en una base de comparación débil, puesto que el crecimiento del segundo semestre se limitó a uno de sólo 1,7%. A esto se uniría el repunte de algunos rubros con mal desempeño en el primer trimestre, como minería y pesca.
En el caso del cobre, se asume que desaparecería el efecto del accidente en El Teniente en la producción.
Y junto con mayores inversiones, el incremento de las remuneraciones se traduciría en una mayor masa salarial; y habría un “efecto positivo” de la baja en los combustibles por el esperado fin de la guerra en Irán.
La economista jefe de Prudential AGF, Carolina Grunwald, también coincide con que la economía chilena finalizará este ejercicio con una expansión del 1,5% del PIB.
Tal como lo expone Fernández, sus números contemplan un nulo avance en los primeros seis meses y un alza de cerca de 3% en promedio para los segundos.
“Esperamos que la mayor celeridad en la aprobación de proyectos genere más inversión el segundo semestre, aunque el grueso del beneficio estimamos que se verá el próximo año”, explicó.
Además, destacó que un mayor gasto público -que es más alto al pensado en marzo- otorgaría dinamismo a la economía, así como la menor cotización del petróleo en el mercado internacional y su consecuente efecto ingreso en las personas.
No obstante, advirtió que durante el segundo semestre “el fenómeno de El Niño es un riesgo que se debe ir monitoreando”.
Factor inversión
La economista principal de Bci, Francisca Pérez, espera un menor desempeño para 2026 con un crecimiento de sólo 1,3% del PIB, que se compara desfavorablemente con el 2,5% del año anterior.
Y aunque es bajo, la proyección considera una aceleración en lo que viene. “Esperamos que se activen proyectos de inversión en construcción y se comience a demandar más mano de obra. Esto, junto con un consumo de las personas, que mejoraría respecto a lo visto al inicio de año”, indicó.
De esta forma, precisó que al repunte de la inversión -especialmente en la ejecución de obras- podría contribuir la aprobación del proyecto de reconstrucción y reactivación del gobierno durante agosto. También destacó que con un mejor sentimiento económico, las ventas minoristas deberían mostrar alguna aceleración.
Más optimista, el economista jefe de BICE Inversiones, Marco Correa, prevé que la actividad crecerá 2% este año y le puso fichas a ver mejores cifras de inversión para la segunda mitad de 2026, lo que impactaría en el empleo y el consumo, aunque precisó que estos efectos podrían ser más notorios en 2027.
“Será importante que se mantenga la gestión favorable en el ingreso y aprobación de proyectos, además de un contexto favorable de términos de intercambio”, subrayó.
El sector de la construcción ve una “luz de esperanza”
“La primera parte del año no fue buena para la construcción”, declaró el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Alfredo Echavarría.
Lo complejo fue la guerra en Medio Oriente y sus efectos en las alzas del petróleo y consecuencias en el costo de materiales, transporte y las cadenas de suministros. En este contexto, la economía perdió dinamismo y el desempleo subió a 9,1%.
“La construcción no ha estado ajena a esta situación que se refleja en que aún no logra recuperar los niveles de ocupación de principios de 2022. Lo que refleja que la reactivación todavía no llega”, dijo.
No obstante, el dirigente anticipa que de avanzar el proyecto de reconstrucción del gobierno -y de implementarse en plazos que considera razonables- “habrá buenas herramientas para ayudar a la economía y a promover el empleo. Por tanto, vemos una luz de esperanza de un segundo semestre que ofrezca un escenario más positivo”.
En esta línea, Echavarría destacó como medidas que van en una dirección correcta la exención transitoria del pago de Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la venta de viviendas o los beneficios tributarios para los DFL2, junto con otras iniciativas orientadas a facilitar la inversión.
La minería espera una “recuperación gradual”
El sector minero cerraría la primera mitad del año con una menor actividad respecto a la del año anterior como consecuencia de una contracción en la producción del cobre, dijeron desde la Sonami.
Parte de esa situación, profundizaron, “responde a factores operacionales específicos en algunas faenas, así como a la disminución de las leyes minerales, elementos que han afectado el desempeño productivo”, explicó el gerente de Estudios del gremio, Reinaldo Salazar.
En cambio, para el segundo semestre del año prevé una “recuperación gradual” de la actividad minera, ya que esos elementos fueron de carácter puntual, “por lo que la producción debería ir normalizándose, permitiendo una mejora en el desempeño de algunas faenas”.
Sin embargo, Salazar precisó que la magnitud de esa recuperación dependerá de la evolución del escenario internacional, de las condiciones de mercado y de la capacidad de las operaciones para retomar sus niveles habituales de producción.
Comercio con perspectivas positivas, pero en un escenario desafiante
La gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Bernardita Silva, espera que el segundo semestre “continúe mostrando un crecimiento positivo para el comercio, aunque en un escenario que seguirá siendo desafiante”.
Prevé que el segmento minorista cerrará 2026 con un alza en torno a 3%-4%, mientras que las ventas presenciales de la Región Metropolitana registrarían un desempeño prácticamente plano o uno muy acotado.
Además destacó que el principal desafío continúa siendo el mercado laboral.
“Mientras no exista una recuperación más robusta del empleo formal y de los ingresos de los hogares, será difícil observar un mayor dinamismo del consumo”, señaló la economista.
Fruteros ponen fichas a los kiwis, cítricos y las manzanas
Si bien la temporada frutícola va de septiembre a agosto, el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, estimó que “estamos frente a un año normal en volumen y muy cercano a la temporada anterior, que fue récord”.
Aunque aún el sector está 2% por debajo del mismo lapso de 2025, precisó que quedan meses relevantes, especialmente junio, julio y agosto, cuando se concentra una parte importante de los envíos de kiwis, cítricos y manzanas. “Nuestra expectativa es que estas especies cierren en niveles similares a los del año anterior, consolidando una temporada normal en volumen y cercana a los buenos resultados de 2025”, explicó.
Un factor relevante, precisó, es que este segundo semestre -a diferencia del año anterior- no estarán gravadas con el 10% de arancel en EEUU.