La última etapa en el Congreso del proyecto de reconstrucción y reactivación económica nacional pareciera haber activado una revisión de las proyecciones para el país, según se desprendió de un reporte enviado a clientes este lunes por el Bank of America (BofA).
Bajo un título que puso en perspectiva la iniciativa que impulsa el gobierno y la política monetaria, el banco de inversión estadounidense previó que propuestas como la invariabilidad tributaria -que será con un modelo escalonado- y la reducción del impuesto corporativo -prevista desde 27% a 23%- serán un apoyo importante para la inversión.
Y este hecho permitiría una aceleración del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) local desde un 1,4% este año –con riesgos incluso a la baja– hasta un 3% en 2027.
4,5% es el actual nivel de la TPM.
Este mayor ritmo de expansión se daría en un escenario donde los precios internos acentuarían su desaceleración.
De esta forma, el BofA sugiere que la inflación estará en torno al 4% durante el presente ejercicio para luego moderarse hasta el 3,2% el año venidero.
Este curso contempla que el descenso del petróleo se irá traspasando gradualmente a los precios domésticos.
Lo anterior, por lo demás, en un contexto en que las presiones inflacionarias subyacentes siguen contenidas pese que en junio el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una nula variación, en circunstancias que se esperaba una baja.
3,2% anticipa para la inflación en 2027.
¿Baja o alza de tasas?
El análisis de la entidad estadounidense se abrió a dos escenarios en materia monetaria. Por un lado, le dio factibilidad a una eventual alza del tipo rector -hoy en 4,5%- el próximo año, de unos 50 puntos base (pb.), en la medida que el PIB sea impulsado por las políticas pro crecimiento; y, por el otro, estimó que el Banco Central no hará cambios en lo que queda de este año.
Lo que sí, agregó que ve un riesgo de recortes si el mercado laboral no da señales de recuperación.
Precisamente, el mercado laboral fue otro de los temas que abordó el banco de inversión estadounidense, considerando que el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que la tasa de desocupación alcanzó un 9,4% (9,2% desestacionalizada), la cifra más alta desde abril-junio de 2021. Esto equivale a 981.315 personas desocupadas, 63.392 más que hace un año.
Esta mayor desocupación el BofA la atribuyó a “problemas estructurales del mercado laboral”.
En esta línea, aludió a la reducción de la jornada laboral de 44 a 42 horas –cuya nueva reducción entró en vigencia en abril de este año– y el “considerable” aumento del salario mínimo de $ 539.000 a cerca de $ 553.000 a partir de junio de este año, reformas que fueron impulsadas por la administración anterior.
Según BofA, estos factores empujaron al Banco Central a elevar sus estimaciones del desempleo estructural y de la Tasa de Desempleo No Aceleradora de la Inflación (NAIRU) –que corresponde a la tasa de desocupación más baja que una economía puede sostener sin provocar un aumento en la inflación– a niveles cercanos al 8% frente al 7% registrado antes de la pandemia.
El deterioro del mercado laboral se ha ido haciendo espacio en la agenda del gobierno y la semana pasada se anunció un fondo de $ 50.000 millones para activar 50.000 puestos de trabajo de aquí a octubre.