Este martes se marcará un nuevo hito para la Dirección de Presupuestos (Dipres) del Ministerio de Hacienda, ya que dará a conocer la segunda actualización de proyecciones macroeconómicas y fiscales de la era de José Antonio Kast, mediante la publicación del siempre esperado Informe de Finanzas Públicas (IFP).
El documento no solo considera una revisión del panorama presupuestario para el año en curso y los próximos cuatro, sino que también incluye un apéndice con la evaluación periódica que realiza la repartición de un grupo de programas mediante los cuales el Estado busca ejecutar políticas públicas y entregar servicios a la ciudadanía.
Este IFP incorporará las primeras evaluaciones de programas realizadas en la era de la administración Kast, a cargo del ministro Jorge Quiroz en Hacienda y de José Pablo Gómez en la Dipres.
A través de lo que se conoce como la línea de Evaluaciones de Programas Gubernamentales (EPG), la dirección puso la lupa sobre siete iniciativas con importantes montos a ejecutar este año, en temas tan diversos como deporte, agricultura, educación, PYME y energía. La evaluación es ex post. O sea, programas más antiguos.
¿El resultado? Ninguno de los programas escrutados obtuvo una calificación positiva, con tres de ellos registrando un “mal desempeño” y los restantes cuatro un “desempeño bajo”.
En la primera escala se ubican los programas Bosque Nativo (Conaf), Eficiencia Energética para la Vivienda (Minvu) y Escuelas Saludables para el Aprendizaje (Junaeb); mientras que en la segunda recaen iniciativas como Programa Educativo para la Familia (Junji), Sistema Nacional de Competencias Deportivas (IND), Crédito MiPyme y Red de Asistencia Digital (estos dos últimos ambos de la Corfo).
Sobre la base de las evaluaciones de las dimensiones de diseño, implementación, eficiencia y sus resultados, la metodología de la Dipres califica en cuatro categorías a las iniciativas estatales. Estas son “buen desempeño”, o sea, que el diseño del programa es bien evaluado, tiene buenos resultados a nivel intermedio y/o final, además de una buena evaluación en los ámbitos de implementación y/o eficiencia; “desempeño medio”, o una buena evaluación en más de uno de los ámbitos de diseño, implementación, eficiencia y/o resultados intermedios y/o finales; desempeño bajo, lo que se refleja en que los resultados a nivel intermedio y/o finales no son concluyentes o insuficientes y se advierten debilidades en algunos de los ámbitos de diseño, implementación y/o eficiencia; y “mal desempeño”, que implica resultados a nivel intermedio y final insuficientes y/o que muestra debilidades significativas en el diseño, implementación y/o eficiencia.

Los millones en juego
El monto del presupuesto de los programas con mala o baja evaluación de desempeño no son menores, totalizando $ 146.563 millones para este año, lo que equivale a unos US$ 157 millones al tipo de cambio actual.
De este total, más de la mitad corresponde al programa de Eficiencia Energética para la Vivienda, seguido de lejos por el Crédito MiPyme y el Sistema Nacional de Competencias Deportivas (ver tabla).
Del total de programas evaluados, hubo cuatro a los cuales se les recortó el presupuesto para este año: 40,3% para Escuelas Saludables para el Aprendizaje; 30,6% para Red de Asistencia Digital; 65,5% para Eficiencia Energética para la Vivienda; y 4,8% para Bosque Nativo.
Mientras que al resto se le aumentó el erario: 4% para el Programa Educativo para la Familia; 22,2% para el Crédito MiPyme; y 49,7% para el Sistema Nacional de Competencias Deportivas.
“La selección de programas para evaluaciones ex post se hace sobre la base de las señales de alerta que levanta el Sistema de Monitoreo y Evaluación (SM&E), por lo que las EPG entregan una base técnica para decidir entre alternativas concretas como continuar su ejecución con un alcance acotado, mientras se generan los ajustes necesarios; rediseñarlo, cuando los problemas de origen lo requieren; o suspenderlo, cuando la evidencia no respalda mantenerlo”, explicó el director Gómez.