Ocho canchas de cristal templado y pasto sintético, seis WC, un lavamanos de piedra y un mesón de recepción. Eso es lo que queda de Padel Park, el club de pádel de calle Santa Luz, en Chicureo, que saldrá a remate el miércoles 14 de octubre.
La sociedad pidió su propia liquidación el 14 de agosto ante el Juzgado de Letras de Colina, que la decretó el 16 de septiembre. En la solicitud, sus representantes describen "una situación de cesación de pagos permanente e irreversible" y se acogen al procedimiento simplificado para micro y pequeñas empresas.
El relato de la empresa parte en la pandemia. Cuatro socios -Tomás Ezau Cantó, Jaime Andrés Castillo, Luis Reinaldo Santana y Daniela Fernanda De Lavalle- arrendaron una parcela rural a Restaurante Bello Oriente y levantaron el club con aportes propios y préstamos de cercanos. Pero los reclamos de una vecina de un condominio colindante terminaron en una clausura que, según el escrito, se extendió por unos diez meses, en los que siguieron pagando arriendo sin ingresos.
Después vinieron problemas en el suelo. El radier se construyó con "una única capa superficial de hormigón" y, con las lluvias, el terreno cedió y abrió grietas y desniveles en las canchas. "Las deficiencias constructivas fueron advertidas incluso por los propios clientes del club", reconoce la solicitud.
A eso se sumó la falta de patente comercial en suelo rural —parte de la operación corrió con la patente de microempresa de una EIRL— y un cambio de uso de suelo que nunca se concretó. Para financiar los arreglos, la empresa se endeudó con Miguel Ángel Cerpa Becerra, que tomó prenda sobre cinco de las ocho canchas, y con Blas Rodríguez Vera y Moon Corp SpA.
El último golpe fue PlayBeat, que subarrendó parte del recinto y dejó de pagar alegando que el club no cumplía lo ofrecido.
Un toldo impago
El primer acreedor en mostrar números fue Eventos y Proyectos Stentbull SpA, que verificó un crédito por $8.671.653 por el arriendo de un toldo de 24 por 22 metros entre noviembre de 2024 y marzo de 2025. Son cuatro facturas mensuales de unos $2,17 millones, ninguna pagada, lo que muestra que a fines de 2024 el club ya no estaba cumpliendo con sus proveedores.
El pasivo total aún no ha sido publicado.
El otro acreedor que ya se movió es Cerpa. Su abogado se presentó en la causa el 17 de septiembre, al día siguiente de la liquidación.
Al ser un procedimiento simplificado, no habrá junta de acreedores.
La liquidadora Camila Alid Willer pidió rematar todo sin mínimo por el riesgo de deterioro y argumentó que, como se trata de estructuras de canchas, "no es viable su desarme y traslado". Aun así, las bases fijan que el retiro será "de cargo y costo de cada adjudicatario", en un terreno que no pertenece a la empresa.
La subasta, 100% online, estará a cargo del martillero Exequiel Balmaceda Ossa, de la Compañía General de Remates.