El holding de la familia Luksic cerró marzo con $2,6 billones de caja en sus negocios no bancarios —US$2.807 millones, contando la de Quiñenco y la de sus filiales—, un 37,4% más que los $1,9 billones de diciembre y un nuevo máximo. Más allá de las causas del alza y de la especulación sobre si parte de esos recursos irá a una nueva inversión o a un megadividendo—una decisión que se juega con la caja de la matriz, una porción de ese total—, Señal DF indagó dónde está invertida hoy.
El detalle lo entregan sus estados financieros al cierre de marzo. Casi tres cuartos —$1.918.825 millones, el 73,7%— están en depósitos a plazo a menos de 90 días. Otros $389.795 millones figuran como "otros instrumentos de inversión" y $291.856 millones, en saldos bancarios. El efectivo propiamente tal es marginal: $2.683 millones.
A esa caja se suma una segunda línea de tesorería —los otros activos financieros corrientes—, por $979.059 millones. Ahí están los depósitos a plazo a más de 90 días, con $443.913 millones, y los fondos mutuos, que saltaron de $2.719 millones en diciembre a $519.417 millones en marzo. Con ambas, la tesorería corriente del grupo llega a $3,6 billones.
Al mirar por moneda, dos de cada tres pesos están en dólares: el 66% se mantiene en moneda estadounidense y el 32,3%, en pesos chilenos.
De ese total, la porción que el mercado mira para la jugada del dividendo o la compra es la caja de la matriz, que bordea los US$2.723 millones según el NAV que publica el propio grupo. Pero esa foto es de marzo. A mediados de mayo Quiñenco repartió US$631 millones del dividendo con cargo a 2025, de modo que parte de ese récord ya salió.