Aclara Metals, el joint venture conformado por Aclara y el Grupo CAP, inauguró una planta demostrativa en el Distrito Industrial de Huachipato, en Talcahuano, enfocada en desarrollar tecnología avanzada para la producción de metales y aleaciones estratégicas de tierras raras.
La cadena de valor de las tierras raras consta de tres grandes pasos: la extracción de concentrados, la separación de los elementos y, finalmente, la metalización.
Este último proceso, que se desarrolla de manera experimental en la planta demostrativa instalada en Huachipato, permite obtener productos con alto valor agregado a partir de los minerales críticos. Tras un proceso metalúrgico, se logran separar elementos experimentales como el neodimio y el praseodimio, transformándolos en bloques metálicos de alta pureza, que en mercado internacional se tranza entre los US$ 200 y US$ 250 por kilo, valores muy superiores a los de las materias primas tradicionales.
La planta integra tecnología asiática con el conocimiento local y desarrollando procesos prácticamente inexistentes en Latinoamérica y occidente en general. Su operación estará definida en campañas continuas de cuatro o cinco días de duración para medir variables precisas y recopilar información. La instalación tiene capacidad para procesar hasta 175 kilos diarios de aleaciones, buscando una pureza superior al 99,5%.
“Este es el puntapié para demostrar que somos capaces de exportar tecnologías. Exportar más que commodities y materias primas”, detalló el gerente general de Aclara Metals, Álvaro Castellón.
Aprendizaje integrado
El centro instalado en Talcahuano es el tercer eslabón de una cadena productiva en torno a esta industria que hasta ahora está concentrada en un 90% en Asia. Con este proyecto, Aclara Metals pretende instalarse con fuerza en el mercado, descomprimiendo la producción de China, principal actor de la industria a nivel mundial.
Al respecto, Castellón explicó que la planta “nos permitirá replicar uno de los cuatro procesos que componen la metalización, generando aprendizajes concretos que complementarán las ingenierías en curso para avanzar hacia una futura planta industrial en (Virginia) Estados Unidos”.
En tanto, para el CEO de Aclara, Ramón Barúa, “esta planta demostrativa refuerza los avances de Aclara en el desarrollo integral de la cadena de valor de las tierras raras (…) Con esta instalación avanzamos hacia nuestro objetivo de integrar las tecnologías de minería, concentración, separación y producción de aleaciones bajo un mismo techo”.
Cadena productiva
El ciclo comenzará con la extracción de los minerales en yacimientos como el Módulo Penco, en la Región del Biobío, o el proyecto Carina, en Brasil, desde donde saldrá un concentrado. Posteriormente, el material requiere ser dividido en una planta especializada de separación para aislar los óxidos, que luego son metalizados. Estas dos últimas fases industriales son las que Aclara proyecta implementar en Norteamérica.
El desarrollo del proceso en el Biobío se apoya en la reconversión del capital humano local. Ingenieros y exoperadores de la siderúrgica adaptaron su conocimiento a las nuevas celdas electrometalúrgicas de la planta. “No lo podríamos haber hecho en otro lugar, sin este conocimiento, sin esta infraestructura, sin este ecosistema (...) y en particular con nuestros exoperadores de Alto Horno, que estaban acostumbrados a manejar acero líquido a más de 1.500 grados Celcius y ahora trabajan a 1.000 grados Celcius”.
En esa línea, el presidente del Grupo CAP, Jorge Salvatierra, destacó que este “es el tipo de proyecto que buscamos impulsar en el marco de la reconversión de Huachipato, cumpliendo nuestra promesa transformacional con la región, con iniciativas intensivas en conocimiento, tecnología e innovación”.
Exportación tecnológica
El escalamiento hacia la producción masiva requerirá inversiones que alcanzan los cientos de millones de dólares. La instalación en Virginia responde precisamente al volumen de inyecciones de capital, apoyado por el impulso gubernamental norteamericano a estas cadenas de suministro, y a su cercanía directa con los grandes consumidores de magnetos.
Pese a la internacionalización de las fases finales del proceso, Castellón es enfático en declarar que la validación tecnológica mantendrá su origen en la Región del Biobío. Sobre la proyección de este polo de innovación y la capacidad de crear valor tangible desde Chile hacia los mercados más exigentes, enfatizó el impacto transformador a largo plazo para el territorio.
“Como metalizadores, lo que vamos a hacer es que todo el aprendizaje y todas las ingenierías desarrolladas acá, con recursos locales, vamos a construir la planta en Estados Unidos. Entonces, lo importante es que el conocimiento basal de la región sirvió de plataforma para el desarrollo de esta tecnología y de estas ingenierías (…) acá hay una capacidad de generación de tecnología muy importante”, recalcó.
La mirada apunta a los potenciales de la zona como exportadora de servicios e ingeniería de detalle. “Eso es exportar tecnología, es poder ir generando un polo de desarrollo de tecnología de alto nivel (...) para llegar a una producción de servicios muy completa”.
Opinión coincidente con la del presidente del Grupo CAP, quien detalló que la planta demostrativa “es un ejemplo concreto de cómo las capacidades y el conocimiento desarrollados durante décadas en Huachipato pueden proyectarse hacia nuevas industrias. Junto a Aclara estamos combinando experiencia metalúrgica, infraestructura y talento con nuevas capacidades tecnológicas para innovar desde Chile y participar en una cadena de valor de minerales críticos vinculada a la transición energética”, comentó Salvatierra.