Acalis, parte del grupo francés DomusVi, cuenta en Chile con una red de 10 residencias para personas mayores que suman 1.250 camas y cerca de 900 trabajadores. Con una ocupación promedio superior a 90% y un crecimiento anual de 15% en los últimos tres años, ahora se prepara para una nueva etapa de crecimiento.
Tras su llegada al país en 2012, su presencia todavía está concentrada principalmente en Santiago, donde opera ocho residencias, pero la firma ya probó su modelo fuera de la capital con centros en San Pedro de la Paz, en el Gran Concepción, y Viña del Mar, donde su residencia alcanzó plena ocupación en menos de dos años. Ahora vuelve a mirar a regiones como parte de su próximo ciclo de expansión.
El plan de Acalis contempla invertir entre US$ 8 millones y US$ 10 millones durante los próximos cuatro a cinco años, con nuevas aperturas, tanto en Santiago como en regiones.
“El crecimiento en regiones es parte central del proyecto en el país, porque hay muchas regiones donde no hay nada. Valparaíso y Biobío están entre las regiones más envejecidas del país, inclusive por sobre la Región Metropolitana”, señala el director ejecutivo de Acalis Latam, Francisco Marinovic. “La experiencia que hemos tenido en Viña confirma que se puede ir a regiones con buenos modelos operativos, que la organización es capaz de replicar su calidad de servicio en regiones y que la demanda está”.
Francisco Marinovic, director ejecutivo de Acalis Latam.
Nuevas ubicaciones
La compañía ya está mirando distintas ubicaciones y mantiene conversaciones por proyectos concretos, aunque por ahora ninguno está cerrado. Su modelo de negocio no incluye la compra de los terrenos ni la construcción de los edificios. Acalis se asocia con desarrolladores inmobiliarios que levantan proyectos pensados especialmente para personas mayores y luego los arrienda a largo plazo para hacerse cargo de la operación. “El modelo implica que Acalis concentra sus recursos en habilitar y operar las residencias, en lugar de adquirir terrenos y desarrollar directamente los proyectos inmobiliarios. Toda la plata la invertimos en la operación”, explica el ejecutivo.
El costo del suelo y de la construcción, sin embargo, también pesa en la decisión, porque termina incidiendo en sus tarifas, que actualmente parten en torno a $ 1,6 millones mensuales en su residencia de La Florida, aunque en el valor final también influye el nivel de dependencia de la persona atendida.
“El costo inmobiliario es uno de los factores que hoy limita las nuevas aperturas. Como Acalis opera inmuebles arrendados, un mayor costo de construcción termina afectando el valor del arriendo y posteriormente las tarifas pagadas por las familias”. La compañía reconoce que uno de los principales desafíos para el crecimiento del mercado está precisamente en la distancia entre el costo de entregar atención formal y la capacidad de pago de una parte importante de las familias chilenas.
Pero la decisión sobre dónde instalar una nueva residencia no pasa solo por la disponibilidad y los precios de los terrenos. La empresa considera la densidad poblacional, la edad de la población, la cercanía con clínicas y otros servicios de salud y, sobre todo, si existe personal para formar los equipos de cuidado. “La disponibilidad de personal adquiere especial relevancia en una industria intensiva en trabajadores”.
Oferta ampliada
La estrategia también contempla ampliar su oferta más allá de las residencias tradicionales. La empresa ya cuenta con un edificio de departamentos destinado a personas completamente autovalentes y analiza avanzar hacia el modelo de los Centros de Día, recintos donde personas mayores pueden acceder durante determinadas horas a cuidados, actividades y servicios, sin tener que alojar. “El Centro de Día permite dos cosas, que las familias puedan entregarle un buen cuidado a su ser querido, de forma razonable, y por otro lado, que el cuidador, que generalmente es un miembro de la familia, pueda descansar, ir a trabajar o hacer otras cosas que son propias de cualquier persona”.
Acalis también busca avanzar hacia esquemas de colaboración público-privada similares a los que existen en algunos mercados europeos porque estos mecanismos de financiamiento compartido podrían ampliar el acceso a cuidados formales en Chile. En ese sentido, Marinovic señala que han existido conversaciones preliminares con las autoridades locales. “Hemos estado conversando constantemente con el Servicio Nacional del Adulto Mayor para ver cómo articulamos esta ley y cómo podemos ser un aporte. Nosotros tenemos un convenio con ellos y además vamos a ser la primera red de residencias en tener una certificación del Senama de sello mayor.
El interés de la compañía aumenta además tras la publicación de la Ley Integral de las Personas Mayores, que reconoce 15 derechos específicos y establece el desarrollo de una Política Nacional de Envejecimiento.