El ejército estadounidense lanzó ataques contra Irán por segundo día consecutivo, avivando las tensiones horas después de que el presidente Donald Trump declarara que consideraba terminado el alto el fuego con Teherán.
Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo "una nueva ronda de ataques", alcanzando cerca de 90 objetivos militares iraníes, "para mermar aún más la capacidad de Irán de atacar buques comerciales y a marinos civiles inocentes en el estrecho de Ormuz", informó a última hora del miércoles el Mando Central de EEUU (Centcom), organismo que supervisa las operaciones militares en Medio Oriente, según informó Financial Times.
"Esto es en represalia por el bombardeo de barcos perpetrado ayer por Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, la situación empeorará considerablemente!", publicó Trump el miércoles en Truth Social, poco después de iniciarse los ataques, acompañando el mensaje con una imagen de edificios en llamas.
Estos últimos ataques se produjeron después de que el Centcom informara que EE. UU. había alcanzado más de 80 objetivos militares iraníes el martes, tras el ataque de Irán a tres buques comerciales en el estrecho.
El crudo Brent llegó a subir un 1,5% en las primeras horas del jueves antes de perder esas ganancias y cotizar con un descenso del 1,1%, situándose en US$ 76,93 por barril. El miércoles, el precio del petróleo había superado la barrera de los US$ 80, alcanzando su nivel más alto en más de dos semanas.
Para Trump el alto al fuego con Irán está “terminado”, aunque precisó que permitirá a los negociadores de EEUU seguir hablando con su contraparte de la nación persa.
¿Qué elevó las tensiones?
Trump aseguró más temprano que el alto al fuego consignado en el memorándum de entendimiento (MoU) firmado entre Estados Unidos e Irán ha "terminado", tras la reanudación de los ataques militares entre ambos países.
Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense dijo a los periodistas: "En lo que a mí respecta, se ha acabado". Más tarde, aseguró que podrían volver a atacar a la nación persa este miércoles: "Anoche le dimos muy fuerte (...) Probablemente le daremos muy fuerte otra vez esta noche". Asimismo, indicó que podrían "restablecer el bloqueo (del estrecho e Ormuz), pero solo será un bloqueo para Irán”.
En la otra vereda, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, también acusó "graves violaciones del MoU por parte de EEUU", apuntando en una declaración en X al "incumplimiento de los acuerdos iraníes en el estrecho, amenazas persistentes de nuevos ataques, restablecimiento de las sanciones petroleras, ataques contra el sur de Irán y continua agresión sionista contra Líbano".
En ese marco, quien también se desempeña como principal negociador de la República Islámica indicó: "La era de la intimidación y la extorsión ha terminado. No lleva a ninguna parte. No nos rendiremos".
Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques militares el martes por la noche. El Pentágono afirmó que estaba respondiendo a los ataques de la República Islámica contra buques en el estrecho de Ormuz.
El martes el Departamento del Tesoro revocara una licencia general que permitía la venta de petróleo iraní y horas más tarde el Mando Central de EEUU anunció lo que describió como "potentes ataques contra Irán", mientras que este miércoles Bloomberg condignó que se concretaron más de 80 agresiones.

En tanto, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán informó que sus fuerzas habían respondido con ataques de misiles y drones en la madrugada del miércoles contra 85 objetivos en instalaciones militares estadounidenses en Medio Oriente.
"No quiero tratar con ellos", dijo Trump en la capital turca. "Son escoria. Son gente enferma. Están dirigidos por gente enferma", añadió junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
No obstante, indicó que los negociadores estadounidenses podrían continuar las conversaciones con sus homólogos iraníes. "Dejaré que nuestros magníficos negociadores sigan hablando si así lo desean, pero no lo veo claro. Esa gente no me gusta", declaró.
En este contexto, también se observaron movimientos relevantes en los bonos del Tesoro, ante la expectativa de que un petróleo más alto presione la inflación y genere incentivos para una política monetaria más restrictiva.
Los treasuries a dos años, que sigue de cerca las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, subió hasta cuatro puntos básicos, alcanzando el 4,22%, a tan solo un punto básico de su máximo del 22 de junio. Este fue el nivel más alto desde febrero de 2025. El rendimiento a 10 años también subió hasta cuatro puntos básicos, llegando al 4,59%, el nivel más alto desde finales de mayo.
¿Estamos ante una escalada seria?
La reacción de los mercados sugiere que los inversionistas están interpretando este episodio como un deterioro más serio que los otros intercambios de ataques registrados desde la firma del MoU, que en su mayoría ocurrieron durante fines de semana y tuvieron un impacto acotado sobre los activos.
Para Diego Sazo, jefe de Relaciones Internacionales de AthenaLab, "estamos en una situación distinta, por la intensidad de los ataques que ha habido de uno y otro lado", mientras que "vemos a nivel discursivo y de los hechos elementos para decir que estamos en un nuevo escenario". En ese contexto, destaca que para las partes "se ve más dificil el volver a sentarse a la mesa con unos niveles de confianza quebrados".
Una evaluación similar realiza el Council on Foreign Relations (CFR). En un análisis publicado este miércoles, cinco especialistas del centro de estudios sostienen que el eventual colapso del memorándum de entendimiento "asestaría un duro golpe a los esfuerzos por restablecer el tráfico normal por el estrecho de Ormuz" y advierten que, incluso si el acuerdo sobrevive, "la agresión continuada entre Estados Unidos e Irán, las tarifas de tránsito, las minas marinas, los daños a la infraestructura y la profunda desconfianza en la región" seguirán siendo obstáculos para una recuperación normal del mercado energético.
Para el director del Centro de Estudios Internacionales UC , Jorge Shad, “los últimos acontecimientos demuestran lo frágil que fue el mal llamado acuerdo de paz”. A partir de los recientes hechos, proyecta en el mediano plazo “una guerra de desgaste, donde las tensiones van a seguir en Medio Oriente y la normalización del mercado energético va a tomar más tiempo”
Sazo agrega una comparación histórica al análisis sobre la fragilidad del acuerdo: "Resulta paradójico que Versalles, el palacio donde se firmó el cese al fuego hace menos de 30 días, nuevamente nos demuestra que es un mal lugar para convenir el cese de hostilidades, porque así como en la Primera Guerra Mundial solo postergó el conflicto que a la larga fue la Segunda Guerra Mundial, hoy nuevamente vemos que, en menos de 30 días, solo hubo una pausa y las hostilidades se mantienen".