El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo conversaciones de emergencia con sus asesores sobre la posibilidad de imponer una prohibición a las exportaciones de diésel o adoptar otras medidas para contener una crisis de combustibles que amenaza con descarrilar la campaña de su Partido Republicano para las elecciones de mitad de período.
Los asesores habían presentado al mandatario opciones que incluían restricciones a las ventas internacionales de diésel, dijeron personas familiarizadas con las conversaciones, y funcionarios de la administración han informado a aliados extranjeros, incluido Reino Unido, sobre posibles interrupciones de sus suministros.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo que Trump estaba “evaluando todas las opciones sobre la mesa” para reducir los precios internos de los combustibles y que no se había tomado ninguna decisión sobre suspender las exportaciones.
Pero el Presidente está en el centro de una pugna de lobby entre aliados republicanos preocupados por el impacto político del alza del precio del diésel -que ha golpeado a los agricultores y a otros sectores de la industria estadounidense- y ejecutivos petroleros desesperados por preservar las lucrativas exportaciones.
{{if(fotofija_comun600!='')}}
{{/if}}
{{_txt_titular}}
{{if(subtitulo!='')}}{{subtitulo}}
{{/if}}
{{if(_txt_bajada!='')}}
{{_txt_bajada}}
{{/if}}
Republicanos de zonas agrícolas, encabezados por el senador de Iowa, Chuck Grassley, han presionado a favor del bloqueo, ante el temor de una reacción adversa en las elecciones de mitad de período a menos que se puedan reducir los precios de los combustibles. Los votantes se han desencantado con el manejo de Trump de la economía, su guerra con Irán y la inflación, según las encuestas.
“Los efectos políticos son que los republicanos podrían perder la mayoría”, dijo al FT el congresista de Tennessee, Tim Burchett. “Vamos a cargar con esto, lo merezcamos o no. Somos los que estamos en el poder; es difícil escapar de eso”, agregó quien ha propuesto una legislación para prohibir las exportaciones de diésel.
Una destacada figura de la industria familiarizada con el debate en la Casa Blanca dijo que una prohibición a las exportaciones estuvo “absolutamente bastante cerca de avanzar” la semana pasada, después de que Grassley y destacados republicanos de estados agrícolas instaran a la administración a “detener la sangría”.
Funcionarios de la Casa Blanca también han preparado el terreno para una prohibición con aliados en Europa, donde los precios han alcanzado nuevos récords, provocando protestas callejeras.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sostuvo llamadas con funcionarios de Reino Unido el lunes, según personas familiarizadas con las conversaciones. Su par del Tesoro, Scott Bessent, también habló con Robert Jenrick, un destacado miembro del partido derechista Reform UK, quien escribió la semana pasada al secretario del Tesoro estadounidense para argumentar en contra de una prohibición o para que Reino Unido quedara exento.
La administración Trump aumentó la presión sobre los aliados europeos para que liberen reservas de diésel. Funcionarios estadounidenses también han discutido pedir a China que incremente la producción de diésel de sus refinerías.
La posibilidad de una prohibición ha provocado en los últimos días una avalancha de frenéticas llamadas de ejecutivos petroleros a la Casa Blanca. Miembros del gabinete de Trump -incluidos Wright, el secretario del Interior, Doug Burgum, y Bessent- también se han manifestado en contra de una prohibición al diésel.
El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, se reunió el martes con Wright en la Casa Blanca.
Personas familiarizadas con el debate dijeron que el lobby de las grandes petroleras había convencido al Presidente de que una prohibición a las exportaciones podría ser contraproducente, al elevar los precios en partes de Estados Unidos que importan combustible desde el mercado internacional.
Tema abierto
Pero el tema sigue abierto. Trump dijo el fin de semana que estaba considerando “muy seriamente” una prohibición. Personas familiarizadas con el debate dijeron que podría tomar repentinamente una decisión a favor.
“El debate continúa. No tenemos una idea clara de lo que va a hacer”, dijo una persona familiarizada con las discusiones dentro de la administración. “El personal de la Casa Blanca se opone completamente. Pero todo esto gira en torno a Trump, y a si Trump quiere hacer algo grande... Así que (una prohibición) sigue sobre la mesa”.
Otras ideas planteadas en las conversaciones de la Casa Blanca incluyen nuevas exenciones a la Jones Act, para facilitar el transporte marítimo entre puertos estadounidenses, alivios tributarios a nivel estatal o federal y una flexibilización de las normas sobre el diésel teñido más barato reservado para vehículos que no circulan por carretera, como los tractores.
La urgencia llega casi dos años después de que el Presidente fuera reelegido con la promesa de reducir drásticamente los precios de los combustibles para los estadounidenses y desatar una era de “dominio energético estadounidense” con exportaciones en auge.
Pero su guerra con Irán, que ya entra en su séptimo mes, ha provocado una crisis histórica de combustibles, con el diésel -fundamental para la industria y la agricultura estadounidenses- alcanzando los US$ 6,53 por galón la semana pasada, más de 70% por encima de su precio previo a la guerra.
Bill Farren-Price, del Oxford Institute for Energy Studies, dijo: “Crear un shock de precios de la energía mediante una guerra elegida en Medio Oriente no es bueno para los consumidores estadounidenses, la economía mundial ni el crecimiento de largo plazo de los mercados del petróleo y el gas”.
El debate en la Casa Blanca se produce después de que Trump rechazara una propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz, lo que podría haber permitido la entrada de más petróleo al mercado internacional. Los envíos de petróleo desde el Golfo han aumentado en las últimas semanas, pero siguen muy por debajo de su nivel previo a la guerra, cuando cerca de 20% del suministro mundial de petróleo pasaba por el estrecho.
Los precios del crudo, a partir del cual se produce el diésel, han subido casi 40% desde que comenzó la guerra en febrero, con el Brent cerrando el martes en US$ 102,59 por barril. Los ataques ucranianos contra refinerías rusas han agravado la escasez mundial de diésel.
Aunque Estados Unidos produjo más petróleo que cualquier otro país y sus refinerías operaban a plena capacidad, la crisis había dejado al descubierto su vulnerabilidad frente a shocks energéticos, dijeron expertos de la industria.
Jigar Shah, exfuncionario de energía de la administración de Joe Biden, dijo: “Lo que está ocurriendo con este conflicto con Irán es que está mostrando a la gente que, sin importar cuánto petróleo produzcamos y cuán independientes energéticamente o dominantes en energía afirmemos ser, seguimos estando a merced de gobiernos extranjeros”.