La economía mundial ha resistido mejor de lo esperado el impacto de la guerra en Medio Oriente. Pese al encarecimiento de la energía y las interrupciones en su suministro, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mejoró levemente su previsión de crecimiento para este año. Entre los factores que explican esa resistencia, el organismo asigna un lugar relevante a la inversión y la producción vinculadas a la inteligencia artificial.
La OCDE elevó de 2,8% a 2,9% su previsión de crecimiento mundial para 2026, al constatar que la actividad encaró mejor de lo esperado el impacto de la guerra. El uso de reservas de petróleo, la mayor oferta energética fuera del Golfo, la sustitución de algunos insumos y las medidas de apoyo gubernamental ayudaron a amortiguar el shock, de acuerdo al organismo multilateral
En el detalle, frente al reporte de junio de este año, la OCDE mejoró las proyecciones para Estados Unidos, de 2,0% a 2,2%, y la zona euro, de 0,8% a 1,0%, mientas que para China mantuvo el pronóstico en 4,5%.
De todas maneras, esa resistencia convive con una pérdida de velocidad. El crecimiento mundial se moderó a una tasa anualizada de 2,6% en el primer semestre de 2026, desde 3,6% en la segunda mitad de 2025. El impacto fue más severo en las economías directamente afectadas por el conflicto, por ejemplo, para Arabia Saudita se prevé una contracción de 1,8% este año, cinco puntos por debajo de lo proyectado en junio.
El impulso de la inteligencia artificial
La expansión de la inteligencia artificial aportó un impulso concreto a la actividad en medio del shock energético. En Estados Unidos, Canadá y Australia, la OCDE atribuye parte del crecimiento del segundo trimestre a “la inversión en estructuras de centros de datos y equipos tecnológicos”. Esa demanda favoreció, a su vez, las exportaciones tecnológicas de Corea y Japón, dos grandes fabricantes de semiconductores. El informe también identifica un aumento de las exportaciones de tecnología de China.
El efecto se extendió al comercio mundial. Según la OCDE, los envíos de bienes vinculados al desarrollo de la IA fueron uno de sus principales apoyos, especialmente en Asia. Para Corea, el organismo elevó en 1,1 puntos porcentuales, hasta 3,7%, su previsión de crecimiento de este año, en un contexto de fuerte producción industrial y expansión de las exportaciones.
El impulso podría prolongarse. En varias economías del G20, el gasto y la producción vinculados a la IA seguirán apoyando el crecimiento, “a menudo con más peso que la inversión relativamente débil en otras partes del sector empresarial”, según el informe. La OCDE advierte, sin embargo, que ese dinamismo también enfrenta límites: la escasez de electricidad o semiconductores avanzados podría retrasar las inversiones, mientras que sus beneficios económicos podrían tardar más de lo esperado en materializarse.
Riesgos para 2027
Hacia adelante, la OCDE prevé que el crecimiento mundial alcance 3,0% en 2027, una décima menos que en su estimación de junio. Al mismo tiempo, elevó en medio punto, hasta 3,6%, su pronóstico de inflación para el G20. El escenario central supone que los precios de la energía comenzarán a disminuir durante el próximo año. Si las interrupciones de producción y exportación desde Medio Oriente se prolongan, las presiones sobre los precios y la actividad podrían ser mayores.
El Niño es identificadocomo otro riesgo relevante en el reporte, su insual fuerza perjudicaría la producción agrícola con un concecuente encarecimiento de los alimentos. Una persistencia de los problemas de suministro de fertilizantes procedentes del Golfo podría agravar ese efecto y retrasar la moderación de la inflación.
El tercer frente está en los mercados financieros. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de largo plazo se encuentran en sus niveles más altos en 15 años o más en muchas economías avanzadas, según la OCDE. Nuevas alzas encarecerían el financiamiento de gobiernos y empresas, presionarían las cuentas fiscales y podrían afectar las valoraciones bursátiles. En una simulación que combina shocks energéticos, alimentarios y financieros, el organismo calcula que el crecimiento mundial de 2027 sería 0,7 puntos porcentuales menor y la inflación 1,1 puntos mayor que en su escenario central.