La Development Finance Corporation (DFC), agencia estatal estadounidense para el financiamiento del desarrollo, trabaja en Chile en proyectos de inversión por “varios miles de millones de dólares” cuyas conversaciones están “muy avanzadas”, afirmó este martes el embajador de EEUU en el país, Brandon Judd.
Durante un webinar organizado por la Fundación Chilena del Pacífico, el diplomático detalló que las iniciativas abarcan desde la refinación de cobre e infraestructura hasta centros de datos e inteligencia artificial, y anticipó que espera que algunos de estos proyectos sean anunciados durante su período como embajador. “Nos sentimos muy bien respecto de dónde estamos”, sostuvo.
La DFC es el brazo de inversión internacional del Gobierno estadounidense y utiliza herramientas como préstamos, garantías, seguros y participaciones de capital para movilizar inversión privada. La agencia, según precisa en su sitio web, tiene una capacidad de inversión de hasta US$ 205 mil millones y entre sus áreas prioritarias figuran los minerales críticos, infraestructura, energía y tecnología.
En Chile, Judd puso especial énfasis en el cobre. Reveló que la DFC mantiene conversaciones con distintas organizaciones para desarrollar capacidad de refinación en el país, con el objetivo de avanzar desde la extracción hacia productos de mayor valor agregado. “Si Chile puede controlar parte de la cadena de suministro, entonces se convierte en el valor agregado y puede controlar cuáles son los precios”, afirmó.
El interés, sin embargo, se extiende a otros sectores. “Estamos viendo qué puertos necesitan expansión. Estamos analizando proyectos de infraestructura”, señaló Judd, quien mencionó también plantas desalinizadoras y energía entre las áreas bajo evaluación.
Explicó que una de las funciones de la DFC es asumir riesgos en proyectos estratégicos que inicialmente pueden resultar menos atractivos para inversionistas privados, facilitando así su participación.
“Si Chile puede controlar parte de la cadena de suministro, entonces se convierte en el valor agregado y puede controlar cuáles son los precios”, dijo el embajador.
El embajador apuntó además a los centros de datos y la inteligencia artificial. Al referirse a las compañías que podrían participar, mencionó a Google y Amazon y sostuvo que se evalúa cómo contribuir a expandir el sector de IA chileno.
El objetivo, indicó, es atraer empresas que instalen centros de datos de manera permanente en el país y permitan a Chile acceder a una mayor parte de la cadena tecnológica asociada a la inteligencia artificial.
Judd destacó además el papel que podría desempeñar el Ex-Im Bank, la agencia estadounidense de crédito a las exportaciones. A diferencia de la DFC, que puede entregar préstamos o tomar participaciones de capital, señaló que el Ex-Im Bank opera mediante préstamos que pueden facilitar inversiones de largo plazo.
Negociación comercial
En materia comercial, Judd se mostró optimista sobre las negociaciones que mantienen Chile y EEUU en torno a los aranceles. “Están en curso y están avanzando muy bien”, afirmó.
El embajador aseguró que ha recibido un mensaje “muy positivo” de la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y que, por la información que maneja “detrás de escena”, las conversaciones con la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR) “se están moviendo en la dirección correcta”.
“Estamos confiados en que las cosas van a resultar muy bien” para los exportadores chilenos, agregó.
En ese marco, el diplomático defendió la continuidad de EEUU como socio económico de Chile pese al giro de Washington hacia una política comercial más proteccionista.
Escudo de las Américas
En otro ámbito, Judd atribuyó a razones políticas las críticas de los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric a la incorporación de Chile al Escudo de las Américas. Consultado específicamente por los cuestionamientos de ambos exmandatarios, aunque sin mencionarlos directamente en su respuesta, sostuvo que “las críticas son pura política”.
“Sabemos que algunas personas están evaluando potencialmente volver a postularse en el futuro y, por supuesto, van a introducir la política en la ecuación”, afirmó.
El embajador defendió la iniciativa como una coalición destinada a enfrentar el crimen organizado transnacional y recalcó que cada Estado participará de acuerdo con su propia legislación. “No van a actuar fuera de la ley”, sostuvo. Explicó además que cualquiera de sus integrantes puede solicitar respaldo a los demás frente a problemas de seguridad que trasciendan sus fronteras.
Judd también marcó una distinción respecto de Beijing. “Comerciamos con China. El mundo comercia con China. No nos preocupa que los países comercien con China”, aseguró.
La inquietud de Washington, destacó, aparece cuando inversiones en infraestructura estratégica implican una pérdida de soberanía, especialmente en países con los que EEUU comparte inteligencia o mantiene cooperación militar. “Vamos a estar preocupados por proyectos de infraestructura donde se ceda soberanía. No nos preocupa el comercio, el comercio con China”, enfatizó.