“Es un gran día para la macroeconomía”, dijo el reconocido economista chileno Ricardo Caballero –profesor del MIT y galardonado hace pocos días con el Premio Economía Rey de España-, al ser consultado por el Premio Nobel de Economía 2026, anunciado la mañana de este lunes por la Real Academia Sueca de Ciencias, y que recayó en los economistas Robert Hall y Michael Woodford.
Si bien ambos premiados realizaron sus doctorados en el MIT, hoy Hall (83 años) es profesor en la universidad de Stanford; mientras que Woodford (71 años) es académico en Columbia. El reconocimiento distingue el desarrollo de modelos que han contribuido a mejorar la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para moderar los ciclos económicos mediante decisiones de política fiscal y monetaria.
El trabajo de los economistas aborda uno de los principales desafíos de la política económica: cómo responder a las fases de expansión y contracción de la actividad. La Academia destacó que los modelos desarrollados por Hall y Woodford incorporaron las decisiones de hogares y empresas como base para comprender el comportamiento de la economía en su conjunto. En lugar de apoyarse únicamente en relaciones estadísticas entre variables agregadas -como inflación, producción y consumo-, sus enfoques consideran cómo las decisiones individuales inciden en los resultados macroeconómicos.
Uno de los elementos centrales de estos modelos es que los hogares y las empresas toman decisiones considerando sus expectativas sobre el futuro. Las decisiones de ahorro y la fijación de precios, por ejemplo, pueden responder a lo que anticipan sobre la evolución de la economía y las medidas que adoptarán las autoridades. En ese sentido, la comunicación de los planes de política económica adquiere relevancia: los anuncios de gobiernos y bancos centrales pueden modificar las expectativas y, con ello, influir en las decisiones de consumo, inversión y precios.
Ricardo Caballero celebra a los ganadores
Ricardo Caballero explica que “el trabajo de Bob Hall estaba muy de moda cuando escribía mi tesis de doctorado, y un par de sus capítulos se relacionan con él. Bob fue muy generoso conmigo en los comienzos de mi carrera. Es muy creativo, y siempre se destacó por proponer tests muy simples de teorías complejas. Eso solía irritar a los empíricos más puristas, pero cambiaba la discusión: era el grano de arena en la ostra, una irritación que con el tiempo se convertía en perla”.
A Woodford, Caballero lo describe como “un tipo brillante y muy profundo. Es el gran referente moderno en política monetaria, tanto en lo académico como en lo aplicado. Buena parte de cómo los bancos centrales piensan hoy sobre las metas de inflación, las expectativas y la comunicación de la política monetaria se apoya en su trabajo. He interactuado mucho con él en contextos académicos muy diversos, porque nos movemos en los mismos círculos”.
El paper de Engel que comentaron los nobel
Eduardo Engel, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, los conoce a ambos, ya que fueron comentaristas “de un artículo que publicamos con Ricardo Caballero y John Haltiwanger en Brookings Papers on Economic Activity en 1995. Es una de las pocas revistas en economía donde los artículos se publican junto a los comentarios de dos expertos. Los comentarios de Hall fueron particularmente positivos”.
Sobre el trabajo de Hall, Engel cuenta que “a fines de los 70 uno de los economistas a cargo de los modelos macro de la época estaba haciendo una presentación en MIT y concluyó que el modelo lo hacía muy bien para varias variables pero muy mal para consumo. No entendían por qué, pero que con consumo no podían hacer mejores proyecciones que el valor actual. Los alumnos presentes sonreían porque Hall, que en aquel entonces era profesor asistente en MIT, les había presentado pocos días antes en clases su novedoso trabajo que predecía exactamente eso”.
La Academia sueca destaca este trabajo de 1978 mostrando que el consumo agregado sigue un camino aleatorio como la contribución que le valió el Premio Nobel. “La intuición es la siguiente, explica Engel, como los hogares incorporan toda la información disponible al decidir cuánto consumir hoy, lo que incluye sus expectativas sobre la evolución de sus ingresos futuros, los cambios en el consumo entre un período y otro deben reflejar información que no estaba disponible en el período inicial. Esto implica que el consumo sigue un camino aleatorio: la mejor proyección del consumo de mañana es el consumo de hoy. Por ejemplo, si alguien sabe que el próximo año le subirán el sueldo, ya hoy ajusta su gasto; su consumo solo cambiará cuando reciba noticias inesperadas, como un despido o un bono no anticipado”.
Sobre Woodford, el economista plantea que “en una serie de trabajos hacia fines de los 90, junto al fallecido economista Julio Rotemberg, Woodford estableció las bases del modelo neokeynesiano, clave para la política monetaria moderna. En este modelo los precios se ajustan lentamente, por lo que la política monetaria afecta la actividad económica, y las expectativas de inflación juegan un papel central. Cuando el Banco Central sube o baja la tasa de interés, lo hace apoyándose en modelos de este tipo. Su libro Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy (2003), que sintetiza este proyecto intelectual, es un clásico, muy bien escrito, muy claro, con numerosas contribuciones originales. Todo futuro macroeconomista debiera dedicar un tiempo a seleccionar algunos capítulos e ir siguiendo, paso a paso, sin la ayuda de IA, las derivaciones y los argumentos que va desarrollando”.
La visión del Banco Central
Otra chilena que conoció a Michael Woodford es la Jefa del Departamento de Investigación Económica del Banco Central, Mariana García, ya que fueron coautores en un artículo. “Tuve el privilegio de conocer su excelencia académica pues Mike fue uno de mis profesores guía y coautor de uno de los capítulos de mi tesis. Trabajar con él fue enormemente enriquecedor”, cuenta García. Y añade: “Michael Woodford ha hecho contribuciones fundamentales a la economía moderna y a la forma en que hoy entendemos la banca central. Su trabajo permitió construir puentes entre las decisiones que toman las personas y las empresas y los fenómenos que observamos a nivel macroeconómico”.
La gerente de estudios del Banco Central, Sofía Bauducco, agregó respecto de Robert Hall, que “es una de las figuras centrales de la macroeconomía moderna. Su trabajo sobre la hipótesis del ingreso permanente transformó el estudio del consumo y sus contribuciones sobre productividad entre países, rigideces salariales y dinámica del desempleo han sido determinantes para entender los ciclos económicos. El Profesor Hall ha mantenido un vínculo cercano con el Banco Central de Chile”, mencionando diversos artículos y conferencias en las que ha participado.
Contribuciones a la macro, según García
El exvicepresidente del Banco Central y profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Pablo García, comenta que “Michael Woodford y Bob Hall han hecho contribuciones decisivas para la comprensión de la macroeconomía de corto plazo, el consumo, la inflación y las tasas de interés. Buena parte del marco conceptual de metas de inflación utilizado en el mundo, incluyendo por el BCCh, se basa en temas desarrollados por Woodford, como por ejemplo la tasa neutral o natural de política monetaria, la importancia del forward guidance en momentos de crisis financieras y recesiones severas, y también lo relevante que es que en tiempos normales la comunicación de los bancos centrales evite compromisos y más bien de luces. Hall en los años setenta desarrolló la pieza fundamental para entender el consumo privado, vinculando temas de arbitraje financiero con las decisiones de los hogares y su ciclo de vida. Las contribuciones de ambos se pueden percibir en muchos aspectos de la discusión de la macroeconomía moderna. Muy merecido el premio Nobel, además en un momento en que la política monetaria y la macro global están en una encrucijada interesante”.
