Ad portas de que el gobierno anuncie una serie de medidas para reactivar el empleo en el último trimestre, la exministra del Trabajo y Previsión Social del segundo gobierno de Michelle Bachelet, Alejandra Krauss, analizó el escenario actual del mercado laboral, sus desafíos y espacios de mejora. Asimismo, fue enfática en señalar que el debate no puede ser solo sobre la base economicista.
La también secretaria general de la Democracia Cristiana sostuvo, además, que el foco de los subsidios debe ir dirigido principalmente a mujeres y que, ante la informalidad, el Estado no puede abandonar a quienes están en esa situación de vulnerabilidad. De igual manera, cree que acordar principios en torno a cómo entender el trabajo es fundamental en la conversación y que sin la mirada de los trabajadores no se pueden generar avances.
- Usted ha mencionado que el gobierno “no fue capaz de leer” la urgencia de este momento. ¿Cuándo exactamente cree que se pudo haber leído y qué señales faltó por identificar?
- La respuesta que el gobierno debía darle al país no podía referirse solo al proyecto de la megarreforma. No podían dejar de identificar que, junto con esa propuesta de futuro, junto con el cambio de modelo que ellos le proponían al país, debían abordar esta situación de empleo, que no era solo un resabio del gobierno del Presidente Boric.
A mi juicio, ahí existió un diagnóstico económico, político y social que no fue claramente identificado ni oportunamente asumido.
- ¿Cómo se soluciona un problema que es estructural con medidas que, hasta el momento, están siendo transitorias y de corto plazo?
- Es que no vas a resolverlo. Así de claro. El tema del empleo y la crisis para abordar la desocupación del 9,5% requiere de medidas urgentes: que el gobierno gaste, que tome decisiones a través de subsidios, de inversiones regionales, en viviendas, en obras públicas, a nivel del municipio. Una cantidad de instrumentos puestos al servicio de resolver ese tema.
En paralelo, debemos consensuar un diagnóstico del mercado del trabajo que permita acordar y pactar reformas de mayor profundidad, para que el mercado del trabajo efectivamente aborde los desafíos del nuevo trabajo hacia el futuro.
“A través de las propuestas que se han hecho, como la indemnización por año de servicio, en la flexibilidad y en las 40 horas, se busca resolver temas que han existido con diferencias de carácter ideológico la empleabilidad. Por eso creo que el debate ha sido poco profundo y por lo mismo tengo cierta distancia respecto a lo que se ha propuesto”.
- ¿Por qué cree que la dicotomía derechos laborales versus crecimiento económico se instaló tan fuerte?
- Porque creo que se ha ido economizando la política. Se ha ido incorporando en las definiciones de políticas públicas solo el aspecto de carácter económico. No podemos desoír que este es un gobierno que representa un modelo de sociedad que se distancia del modelo que habíamos ido construyendo desde el retorno a la democracia. Ese modelo buscaba hacer conciliar desarrollo económico con estado de bienestar: cómo generar riqueza, pero también protección social.
- El empleo femenino probablemente es el que está en la situación más crítica. Desde su mirada, ¿qué es lo que está fallando en el mercado laboral que no permite mejorar la empleabilidad de las mujeres?
- Sigue siendo la condición de madre algo que al empleador le genera preocupación en la contratación de las mujeres. Segundo, no hemos resuelto el tema de la sala cuna, que llevamos al menos 20 años en discusión por distintos motivos. También en los procesos de educación de las mujeres hay una falencia, porque se feminiza la educación. Tenemos que ver qué pasa con los sectores de la economía, cuáles son las áreas donde las mujeres no están encontrando empleabilidad, cuáles son las falencias que desde el mundo del empleador existen en la formación del capital humano y técnico de los trabajadores.
- De las propuestas que presentó la Mesa de Reactivación Laboral, ¿cuáles le parecen viables de implementar en la realidad actual y cuáles descartaría?
- Lo primero, es que esa mesa de reactivación laboral tuvo desde su origen una debilidad: no estaban los trabajadores.
- ¿Y en qué habría cambiado que estuvieran los trabajadores?
- En la visión de los trabajadores. Es la primera debilidad de las propuestas que hace el gobierno del Presidente Kast: los trabajadores en ese diseño no estaban. Por lo mismo, pueden ser medidas que no resuelvan ni el tema del empleo ni tampoco los problemas reales. Insisto: no se trata solo de costos laborales, que sí inciden, pero no son los únicos problemas que tenemos que enfrentar.
A través de las propuestas que se han hecho, como la indemnización por años de servicio, en la flexibilidad y en las 40 horas, se busca resolver temas que han existido con diferencias de carácter ideológico la empleabilidad. Por eso, creo que el debate ha sido poco profundo y, por lo mismo, tengo cierta distancia respecto a lo que se ha propuesto.
- Frente a eso, ¿en qué momento se deja de economizar el debate?
- Hay que entender que se trata de una relación laboral donde existen dos contrapartes: el empleador y el trabajador, ambos necesarios para la generación de riqueza. Sin trabajadores ni siquiera estaríamos discutiendo cuánto impuesto deben pagar los empresarios.
Lo primero es entender y valorar efectivamente lo que significa el trabajo. Limitarnos a mirar un solo aspecto -los costos de contratación- es insuficiente. Este país y los trabajadores merecen la valoración desde el mundo del capital respecto a lo que significan. Si quieren cuantificar los costos laborales, yo pido que al frente valoricen la hora de trabajo de ese trabajador.
“Responsabilidad estatal”
- Desde su mirada, ¿cómo podemos abordar la informalidad teniendo presente que, ante la pérdida de un empleo, emprender y trabajar por cuenta propia hoy por hoy surge casi como la primera opción para generar ingresos?
- Es un problema que surge del salario mínimo. Si cuantificas un salario de $ 553 mil ¿cuántas familias pueden de verdad vivir con ese ingreso? Pareciera ser que emprender, estar informal y ocupado, es la primera respuesta natural que se dan las personas en situaciones de vulnerabilidad.
Para esa situación de informalidad, hay que elaborar programas de responsabilidad estatal que permitan, al menos, que la seguridad social sea de cargo del Estado por un tiempo limitado, para darle tiempo al trabajador de poder formalizarse, permitirle al mercado del trabajo la reorganización del mismo, y así poder transitar.
En períodos de escasez, pausar, graduar, pero el Estado nunca debe abandonar, particularmente en materia de seguridad social.
- Respecto de los subsidios, ¿cómo habría que implementarlos para que realmente reactiven el mercado?
- Los subsidios no deben extenderse en el tiempo, porque terminan siendo una política transitoria que se vuelve política permanente, y eso tampoco le hace bien al país. Deben ser acotados y focalizados en mujeres como prioridad absoluta.
Respecto de los jóvenes, focalizaría en programas de formación, rápidamente, probablemente a nivel municipal, que les permitan a los jóvenes que no tienen experiencia ni currículum efectivamente emplearse y generar condiciones de empleabilidad, para acotar el tiempo que muchas veces significa para un joven encontrar oportunidades laborales.
- ¿Qué espera de las medidas que va a anunciar el gobierno y qué dimensión deberían alcanzar?
- Debiera abordarse en forma urgente al menos la empleabilidad de 200 mil, 300 mil empleados. No basta que el Presidente Kast diga que al término de su gobierno vamos a tener un 6,5% de desempleo. Espero que pausen las reformas estructurales que quieren impulsar, de tal manera que tengamos un debate serio sobre el mercado del trabajo y que lo que concordemos sea sostenible en el tiempo.
Mientras no logremos recuperar el mercado del trabajo, ¿cómo queremos hacer ajustes con las urgencias que tenemos?