Mathías Klotz siempre ha dicho que trabaja por encargo. Este “encargo” ocurrió en 2024 -“es una cosa excepcional… como hacer la catedral de no sé dónde”, dirá para explicar la dimensión del proyecto-, cuando un “privado” le pidió buscar un terreno donde construir un arena para 8 mil personas en Santiago.
“No es que tú entres a PortalInmobiliario y busques ‘terreno para hacer arenas’. Entonces hicimos una pega que fue bien larga de analizar terrenos posibles. Partimos como con 100 y eso lo fuimos bajando”, cuenta.
Para levantar un proyecto de esa envergadura se necesitaban ocho a 10 hectáreas. Además, debía tener buena conectividad. La lista corta terminó en tres. Y de esos tres, el paño elegido fue uno en Renca, emplazado en un sector industrial cercano al aeropuerto.
En el camino el proyecto creció. Se multiplicó por tres. Coincidentemente, el paño tenía 16 hectáreas, apto para construir un recinto para albergar a 22 mil personas -5 mil más que el Santander Arena-, lo que convertiría a Renca Arena en la arena más grande no sólo de Chile, sino de Sudamérica.
Detrás de la iniciativa -estimada en más de US$ 150 millones- están inversionistas locales y extranjeros: el nacional sería una empresa vinculada a la minería y el extranjero, uno de los más grandes operadores de arenas de evento del mundo. Consultado Klotz, asegura que tiene contrato de confidencialidad que no le permite revelar el nombre del mandante.
Con el ok del terreno, Klotz, junto a los arquitectos Lillian Allen y Juan Purcell, ingresaron un anteproyecto a la dirección de Obras de Renca. Previamente ya se habían reunido con el alcalde de la comuna, Claudio Castro, con la DOM y con el centro de innovación municipal llamado La Fábrica.
“Coincidía que el Plan de Desarrollo Comunal de Renca había determinado como un deseo tener un edificio de estas características: un edificio multipropósito que sirviera para cultura, deporte, espectáculos. Y eso se había hecho con participación ciudadana. Entonces tuvimos muy buena recepción”, cuenta Klotz.
Cuando el anteproyecto fue aprobado por la municipalidad a fines de agosto, se hizo pública la iniciativa, tras dos años de trabajo silencioso.
Novedad e impacto
El terreno donde se emplazará el Renca Arena tiene 16 hectáreas y hoy esta plantado con lechugas que abastecen a McDonald’s y a supermercados, explica Klotz. Se llegó a un acuerdo de compra con el dueño en el segundo semestre de este año.
Este será el primer arena que se diseña desde cero en el país. “Los que existen son estadios que se han transformado. El Movistar (hoy Santander Arena) era un estadio que en los ‘60 quedó a medio construir, que después se techó. Y lo que está en San Carlos de Apoquindo, era una cancha de fútbol. No existe ninguna arena que se haya hecho a partir de cero, porque las consideraciones son distintas. Por ejemplo, en el Santander, un tercio de la gradería está detrás del escenario”, explica.
- ¿Cuál es la inspiración de este proyecto?
- La inspiración es estudiar qué es lo que es una arena en múltiples versiones y tratar de optimizar al máximo la experiencia -como se dice ahora- del espectador: que sea la mejor posible desde el punto de vista de la visión del espectáculo, de la acústica, de los servicios de alimentación. Para eso revisamos toda la bibliografía que pudimos.
Dice que la novedad del nuevo recinto tiene que ver con la técnica. “Desde el punto de vista de la operación del edificio, sus consideraciones de sustentabilidad van a ser altas. Probablemente también va a ser bastante icónico respecto de sus símiles".
Por ejemplo -no está confirmado porque está todo en estudio-, toda esa fachada que aparece en las imágenes con un color como bronceado, es la última tecnología que hay en revestimientos. Son paneles fotovoltaicos, pero no son ese típico panel negro espantoso que se pone normalmente arriba con una inclinación. Y así en cada una de las cosas, hay un especial cuidado en hacer un edificio bastante emblemático, pero a la vez discreto.
El objetivo es que el Renca Arena se inaugure en 2028, cuando esté lista también la línea 7 de Metro que estará cercana, colinda con un terminal del Transantiago y está conectado a la Costanera Norte.
“Tenemos muchísimos más estacionamientos que la norma, pero la tendencia es que una gran cantidad del público está llegando a estas cosas en Uber. El público de estos eventos viene de todas partes: de regiones, del extranjero también”, dice.
- ¿Cuál es el impacto de un proyecto de esta envergadura en Renca más allá de los mil empleos que traería su construcción?
- Nosotros estamos en un sector que actualmente es industrial, por lo que tiene sólo vida nocturna y que genera bastante poca vida y movimiento de la puerta del recinto para afuera. Este es un programa de uso y de recreación metropolitano, es como hacer un parque. En Renca estamos poniendo algo que es para uso masivo, con edades distintas, con gente que viene de distintas procedencias, regionales, locales, extranjeros. Eso es como un pulmón de vida. Sin ninguna duda, un edificio de esta magnitud va a traer otras infraestructuras de uso público. El uso netamente industrial de ese barrio con esto va a cambiar, te lo aseguro.
Eso es como un pulmón de vida. Sin ninguna duda, un edificio de esta magnitud va a traer otras infraestructuras de uso público.
- ¿En qué sentido?
- Después de esto, en esa zona se puede instalar, por ejemplo, un hotel, strip centers, bombas de bencina, y todas esas cosas que van generando vida y empleo.
- ¿Se necesitan dos arenas tan grandes en Santiago?
- Sin ninguna duda. Es un mercado que sólo crece y sólo va a seguir creciendo. Esta arena no viene a ponerle la pata encima a lo que hay en la oferta hoy día en el mercado. Si uno ve la tasa de ocupación del Santander Arena es a tablero vuelto, o sea, falta espacio para tener más espectáculos.
- ¿Ahora qué viene para el proyecto?
-En este momento estamos trabajando con la empresa de ingeniería extranjera Buro Happold y con la oficina americana de arquitectos HOK, que son expertos en estadios, y que también han hecho una serie de arenas. Estamos trabajando ahora en todas las ingenierías que tienen que ver con el proyecto partiendo por el diseño, no desde cero, pero de manera de poder optimizarlo más todavía. Estamos revisando el sistema constructivo. La idea inicial es que esto sea una estructura prefabricada de hormigón para la rapidez en la obra. Pero todo eso está en revisión: cómo hacerlo lo más rápido, lo más barato, lo más eficiente y lo más cómodo posible a lo que es ir a ver un espectáculo.

Poduje “lo hace bien”
- En una entrevista señalaste que era más fácil conseguir permiso en Europa que en Chile. ¿Has visto algún cambio en la permisología en estos seis meses de gobierno?
-Nosotros tuvimos la suerte de caer en la Municipalidad de Renca, que no es que la hayamos elegido porque pensamos que nos iba a ser más fácil ni mucho menos, sino que por conveniencia del terreno. Y sucedió que la Municipalidad de Renca tiene esta organización que es La Fábrica, que fue muy empujadora de sacar adelante el proyecto desde el comienzo. Esto empezó en el Gobierno anterior, esperamos que en este se vea que todas las tramitaciones de los sucesivos permisos que vienen sean lo más ágiles posibles. Es sabido aquí y en la quebrada del ají que un permiso puede demorarse infinito en este país.
- ¿Y ahí es bueno que esté, por ejemplo, el ministro Iván Poduje en Vivienda?
- No tengo ninguna duda que la disposición del Gobierno actual de que los proyectos agilicen la tramitación, va a ser un apoyo para esto. Nosotros hemos estado conversando desde el primer día con las autoridades anteriores y con las nuevas.
- ¿Qué opinas del Ministro Poduje?
-Al Ministro Poduje lo conozco bastante. Creo que es un tipo con grandes capacidades, con gran conocimiento, con un carácter complejo. Y me sorprende positivamente que sea popular. No pensé que iba a suceder. Y creo que lo que está haciendo, lo está haciendo en forma seria desde su punto de vista. Creo que es un profesional muy competente. Y si uno hace comparaciones, este es un avance sustantivo respecto del ministerio anterior que tuvimos.
Al Ministro Poduje lo conozco bastante. Creo que es un tipo con grandes capacidades, con gran conocimiento, con un carácter complejo. Y me sorprende positivamente que sea popular. No pensé que iba a suceder.
- ¿Y sin comparar, crees que lo ha hecho bien?
- Sí, creo que lo hace bien. Que no estoy de acuerdo con todas las cosas que haga, él sabrá por qué las hace. Tampoco está dentro de mis desvelos seguir los pasos de ningún ministro.
- Estuviste en el equipo de campaña de Ignacio Briones en su minuto. ¿Te saliste de la política?
-Pero si nunca he estado en la política.
- También trabajaste en el gobierno de Sebastián Piñera en la Política Nacional de Desarrollo Urbano.
- Eso fue un buen avance. Pero no es que estaba con Piñera. Cuando se hizo, se convocó a decanos de facultades y cosas así. Yo era decano de la Facultad de la Diego Portales, por eso fui a caer ahí.
“No me llamó nadie entre el año 19 y el 25 para hacer un proyecto en Chile”
Hasta hace poco, Mathías Klotz pasaba a lo menos un tercio del año fuera de Chile, entre Uruguay y Berlín. En el primero, cuenta, ha estado trabajando en proyectos de vivienda residencial particular, edificios y hotelería entre Montevideo y José Ignacio.
En Europa, en tanto, está desarrollando un microcentro de eventos para 1.500 personas y un hotel en el antiguo puerto de Copenhague, Dinamarca. Ahora, asegura, pasa fuera de Chile cerca de un quinto del tiempo.
- ¿La mayoría de tus proyectos está en Chile?
- Por casualidad ahora sí, no me pasaba hace tiempo. Desde el llamado “estallido” hasta el año pasado, la cantidad de encargos en Chile fue prácticamente cero. Yo nunca he sido un gestor de proyectos, siempre he trabajado por encargo. Y no me llamó nadie por teléfono entre el año 19 y el 25 para hacer un proyecto en Chile. Absolutamente nadie.
-¿Cuando eso se reactivó?
-Se empezó a mover desde que hubo expectativas de cambio, yo diría mediados del año pasado en mi caso.
- ¿Personas que quieren construirse casas?
- Pero no sólo casas. Este proyecto es grande. Ahora tenemos un par de otros proyectos que también son de una escala intermedia: estamos viendo un proyecto de termas en el sur de Chile, un proyecto de recuperación de un edificio de comienzos del siglo pasado en el centro de Santiago (calle Bandera) para transformarlo en vivienda. Eso sí va a ser un proyecto que va a impactar positivamente en la recuperación del centro, y me tiene muy entusiasmado. La arena es una cosa excepcional, como hacer la catedral de no sé dónde. No es que me van a encargar ocho catedrales más, pero recuperar edificios sí. Creo que ahí hay un universo para desarrollar.
Eso sí va a ser un proyecto que va a impactar positivamente en la recuperación del centro, y me tiene muy entusiasmado. La arena es una cosa excepcional, como hacer la catedral de no sé dónde
Polémica por la bienal de Venecia
- Como integrante del jurado para elegir el pabellón nacional, ¿cómo interpretas la decisión del ministerio de primero anular el concurso y ahora ratificar al jurado y anuciar una nueva evaluación?
- El problema de fondo es la burocracia administrativa temerosa de ser sumariada por algún timbre que falte por ahí. Esto inmoviliza, enreda, retrasa y a veces eterniza los procedimientos. Afortunadamente el mismo subsecretario que sostuvo que no era posible salvar el proceso manteniendo al jurado original, firmó la resolución que lo contradice. Esto fue posible solo despues de muchos esfuerzos, de personas y organismos relacionados, que llegaron a una solución consensuada y avalada por el jurado en forma unánime.
Al final, como en los cuentos de hadas, primó la inteligencia por sobre la burocracia, ergo el bien sobre el mal. La tontera es que todo este episodio, que sin duda afectó negativamente al concurso y a la imagen del Ministerio, se pudo evitar, tal como el desenlace lo confirma.
La arquitectura espectacular
- En una entrevista antigua decías que la arquitectura espectacular era un cáncer de la arquitectura contemporánea. Un arena es una arquitectura espectacular, ¿no?
- No confundamos una cosa que tenga escala, con lo espectacular. Yo me refiero a hacer edificios cuya forma esté hecha para llamar la atención. Y que la forma tampoco siga la función. Me refiero con nombre y apellido a las arquitecturas que hace Santiago Calatrava y toda una rama de la arquitectura que lo que hace son como postales: puentes colgantes que no cuelgan, Frank Gehry hace unos edificios que son así (mueve las manos) que por dentro son todo cajitas cuadradas, donde la fachada no es una resultante de la espacialidad del edificio, sino que es una escenografía.
- Eso es lo que a ti no te gusta.
- Lo sigo encontrando espantoso. Y espero que este edificio en su versión final sea consecuente el envolvente con lo que envuelve. No va a ser una cosa que esté llena de cosas chuecas para todos lados y que adentro llegues y sea un óvalo como es cualquier arena en general.
- ¿Quiénes son tus referentes en la arquitectura mundial?
- David Chipperfield me gusta muchísimo. Lacaton & Vassal me gustan muchísimo. Más histórico, Mies van der Rohe por sobre todo. Después, hay una serie de arquitectos alemanes que son menos conocidos, que hicieron la reconstrucción del Berlín Occidental posguerra, por ejemplo Werner Düttmann o Paul Baumgarten son tipos que encuentro absolutamente notables.
- ¿A tu juicio, cómo está la arquitectura en Chile?
- Está muy bien. Imagínate, tenemos dos Pritzker, y tenemos una generación de arquitectos jóvenes que tienen entre 30 y 50 años que son bien notables: Max Núñez, que vive aquí a dos casas; Cristián Izquierdo; la Cecilia Puga, que es de mi generación. Hay montones de arquitectos que tienen una trayectoria bien notable para un país chico como este.
- Diiste que el Pritzker no lo ganó Chile, lo ganó Smiljan. ¿No es un reconocimiento a la buena arquitectura chilena?
- No. Es un reconocimiento de arquitectura de Smiljan. No son futbolistas que tengan una selección nacional de arquitectos. Eso es una fantasía.