Click acá para ir directamente al contenido
Columnistas

La sostenibilidad no está en retirada

TAMARA AGNIC DIRECTORA DE EMPRESAS

Por: TAMARA AGNIC

Publicado: Viernes 17 de julio de 2026 a las 04:04 hrs.

¿Está la sostenibilidad empresarial en retirada? Creo que no. Lo que a mi juicio sí está en retirada es una forma superficial de entenderla. Por mucho tiempo hablamos de sostenibilidad desde la épica de los compromisos. Esa etapa fue muy necesaria, pero también dejó declaraciones difíciles de aterrizar. Ahora viene una etapa más concreta, haciendo que la sostenibilidad se note en las decisiones.

El Business Breakthrough Barometer 2026, elaborado por el WBCSD, entrega varias señales, como por ejemplo que el 92% de los líderes empresariales espera que la sostenibilidad sea fuente de ventaja competitiva en los próximos 5 a 10 años, y el 89% mantuvo o aumentó sus inversiones climáticas durante el último año. Eso no suena a retirada. Suena a maduración.

Y en esa maduración, la conversación sobre sostenibilidad cambia, dejando de ser un capítulo del reporte anual, empezando a instalarse como un eje central del negocio, entendiendo cómo compite una empresa en un mundo más incierto, más regulado y más expuesto a disrupciones climáticas, geopolíticas y de suministro.

“Lo que viene es más exigente y bastante menos decorativo. Exige menos promesa y más gestión”.

Ahí se prueba si el propósito de una empresa es real o decorativo. Cuando el propósito importa, no queda colgado en una frase inspiradora, sino que baja a la estrategia, ordena prioridades y obliga a decidir dónde crear valor, para quiénes y con qué impactos. En ese punto, la sostenibilidad deja de ser relato y empieza a ser gestión.

Hoy se juega en decisiones muy concretas. En cómo una empresa aborda la eficiencia energética, asegura su suministro, incorpora circularidad, protege la continuidad operacional y gestiona mejor sus riesgos. También en su capacidad de anticipar qué inversiones pueden perder sentido y cuáles pueden abrir nuevas oportunidades.

El informe también advierte sobre el riesgo de una transición desordenada. Efectivamente, un 68% de los líderes cree que esa posibilidad es hoy mayor que hace un año. Hablamos de señales contradictorias, cambios regulatorios bruscos, costos energéticos volátiles, inversiones atoradas y cadenas de suministro tensionadas.

Por eso es relevante que el 85% prefiera un fortalecimiento regulatorio predecible antes que seguir postergando decisiones. Esto no significa que las empresas no pidan menos reglas; piden mejores y más estables para sostener inversiones de largo plazo.

En Chile tenemos que sacar lecciones. La sostenibilidad tiene que estar alineada con el propósito, incorporada en la estrategia y traducida en gestión de riesgos, asignación de capital y conversación de directorio, porque el verdadero retroceso no sería hablar menos de sostenibilidad, sino seguir hablando de ella como si fuera un adorno.

Lo que viene es más exigente y bastante menos decorativo. Exige menos promesa y más gestión; menos moda y más competitividad; menos declaración y más gobernanza. A mi juicio, quienes entiendan la sostenibilidad como propósito llevado a la estrategia estarán mejor preparados para cumplir y, por supuesto, también para competir.

Te recomendamos