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Luis Larraín

Desempleo: en busca del tiempo perdido

LUIS LARRAÍN LIBERTAD Y DESARROLLO

Por: Luis Larraín

Publicado: Martes 13 de octubre de 2026 a las 04:04 hrs.

Luis Larraín

Luis Larraín

En Chile el desempleo viene creciendo en la última década. Mientras en la OCDE el 2025 fue menor que el 2019, en Chile ocurre lo contrario. Según el ministro Tomás Rau, prestigiado economista laboral, lo que lo explica son factores persistentes y factores cíclicos. Entre los persistentes o estructurales el más importante es el costo laboral: el salario real por hora ha crecido significativamente por encima del promedio de la OCDE lo que es consecuencia del alza del salario mínimo real durante el gobierno de Boric, la reducción de la jornada laboral que aumenta el salario por hora y la Reforma Previsional que incrementó en 7 puntos la cotización del empleador. Preocupa que entre 2026 y 2029 habrá un aumento adicional al costo laboral de 14,5 puntos porcentuales: 5,5 puntos por los aumentos de costos de 2026, 5 puntos por la ley de 40 horas que disminuirá la jornada de 42 a 40 horas y 4 puntos por el aumento de la cotización previsional a cargo del empleador. Los factores cíclicos, por su parte, responden a una menor demanda agregada, que debiera ceder con la reactivación económica.

Esta emergencia laboral no reconocida, como advirtió el economista David Bravo y que ahora está en la mira de las autoridades, afecta con mayor fuerza a los más vulnerables. La tasa de desempleo juvenil supera el 23% y el desempleo juvenil femenino es aún mayor. La informalidad es otro problema serio: la ausencia de empleo formal trae aparejadas otras vulnerabilidades como ausencia de cotizaciones y falta de ayuda para cuidados de dependientes. De los 2,5 millones de informales que tenemos hoy, el 50% trabaja tres horas o menos y el 56,7% de los informales de baja jornada son mujeres.

“En Chile aún falta recuperar más de 390.000 empleos para situarnos en los niveles previos al 2020”.

Recién las autoridades del gobierno del área laboral están haciéndose cargo de esta realidad causada por medidas populistas como el aumento del salario mínimo de 23% en términos reales cuando el salario real promedio aumentaba solo un 8% en el gobierno de Boric, y la disminución de la jornada laboral sin incremento de la productividad ni más flexibilidad para pactar con mayor libertad la distribución de la jornada.

El resultado de malas políticas laborales es que, a seis años de la pandemia mientras los países de la OCDE han normalizado sus mercados laborales, en Chile aún falta recuperar más de 390.000 empleos para situarnos en los niveles previos al 2020.

La falta de dinamismo del empleo para trabajadores vulnerables coincide con una precarización de las PYME. Cerca del 70% de quienes perciben el salario mínimo están en empresas de menor tamaño. En 19 de los últimos 22 meses se han destruido puestos de trabajo en ese segmento.

OCEC-UDP concluye que los incrementos del salario por hora desalineados del crecimiento y la productividad afectan negativamente la generación de empleo asalariado formal. El BID encuentra efectos negativos del aumento del salario mínimo sobre el mercado laboral en estudio de febrero de 2026. El IPoM de septiembre del Banco Central asocia aumentos en el salario mínimo a efectos adversos en el empleo en Chile. La evidencia es suficiente.

Afortunadamente, con la llegada del ministro Tomás Rau a la cartera de trabajo termina la nefasta era de autoridades ciegas a la emergencia laboral. El programa Despega del gobierno creará 100.000 empleos entre 2026 y 2027. Son además necesarias nuevas medidas pro-empleo formal y se requiere apoyo en el Congreso para habilitar empleos para mujeres y personas mayores ansiosas por ocuparlos.

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