Una advertencia sobre los riesgos que enfrenta el modelo agroexportador chileno realizó el ministro de Agricultura, Jaime Campos, durante su intervención en el Encuentro Nacional del Agro (Enagro) 2026. La autoridad sostuvo que, pese a los buenos resultados alcanzados por el sector durante las últimas décadas, existen cambios internacionales, climáticos y sanitarios que podrían comprometer su desarrollo.
“Mi convicción es que, a pesar de lo exitoso de nuestra fórmula, existen riesgos que nos están golpeando muy fuertemente y nos seguirán golpeando los años venideros”, afirmó. En esa línea, advirtió que, si estos desafíos no se enfrentan con realismo, “el carro de la historia puede pasar sobre nosotros y se van a empezar a diluir los aparentes éxitos logrados”.
El primero de estos riesgos, explicó, corresponde al nuevo escenario geopolítico internacional, marcado por el debilitamiento del multilateralismo y los cambios en las relaciones comerciales. Según Campos, la seguridad que durante décadas proporcionaron los tratados de libre comercio ya no está garantizada, debido a las transformaciones en el equilibrio de poder entre los países.
En segundo lugar, señaló que las condiciones históricas del clima mediterráneo chileno han variado y que el sector debe recurrir a nuevas tecnologías para adaptarse: "El mundo agrícola trabaja con la naturaleza y no basta simplemente con confiar, soñar o rogar que estos eventos no ocurran", dijo.
Después, destacó las fortalezas de Chile en materia fitosanitaria, pero advirtió que las amenazas persistirán mientras los países vecinos continúen enfrentando problemas sanitarios: "Mientras los países limítrofes sigan teniendo estos problemas en Chile van a seguir existiendo, entonces hay que trabajar en conjunto sobre esto y hacer un esfuerzo continental".
Pese a este escenario dificil para la industria, Campos destacó la capacidad histórica de adaptación de la agricultura chilena y las oportunidades que abre la creciente demanda mundial por proteínas vegetales y animales. En ese contexto, planteó la necesidad de seguir diversificando los destinos de exportación, especialmente hacia África.
Asimismo, sostuvo que la agricultura tiene el potencial de convertirse en un contrapeso económico de la minería: "Chile es un país minero, pero es un recurso no renovables, ¿Y qué otra actividad económica podría haber en Chile que le haga el peso a la actividad minera? Una sola, la actividad agrícola".
Para alcanzar ese objetivo, dijo que lo más clave era: la disponibilidad de agua debía convertirse en una prioridad nacional, el trabajo continental en el fortalecimiento de la protección fitosanitaria y el incentivo a la renovación de la agricultura frente al envejecimiento de la población rural.